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Artículo correspondiente al número 239 (17 al 30 de octubre de 2008)
¿Cómo se enfrenta una crisis económica? Aunque la literatura al respecto sea abundante, más apetecidos por los inversionistas y empresarios son los consejos de voces experimentadas. Las recomendaciones se inclinan por la calma y la cautela, criticando –de paso- a las posiciones marcadamente ideológicas. Por Patricia Arancibia Clavel.
Pablo Baraona Urzúa
“Decir que se requieren más regulaciones es estúpido”
-¿Es comparable esta crisis con las anteriores, incluso remontándonos a la del 29?
-Las crisis anteriores tuvieron un desarrollo conocido y esta tendrá uno muy desconocido. Ahora, desde hace mucho tiempo que en la literatura económica se habla de los ciclos económicos. Antiguamente, efectivamente se empobrecían los ricos, se hundían los buques, había inundaciones, sequías y otro tipo de desastres, que eran fenómenos previsibles, con una explicación natural. Pero a partir de la Revolución Industrial en adelante, las cosas comenzaron a cambiar y es mucho más difícil decir cuándo y por qué vendrá una crisis. Hay que darse cuenta de que hace más de diez años fue la última, y que fue tenue. Parece que mientras más se demora en venir una crisis, más complicada es y eso quiere decir que no se ha descubierto una verdadera razón.
-¿Qué pasó en este caso?
-El fondo del asunto es que a algunos se les olvidó que tenían que cuidar las garantías, que éstas tenían que ser de verdad y que no podían depender de la buena voluntad o eventual corrupción de los bancos o de las empresas que prestan plata. Entonces viene la crisis llamada subprime, porque se da crédito hipotecario a personas a las cuales no se les debería haber otorgado porque eran inestables desde el punto de vista de sus ingresos, malos pagadores o peligrosos.
-¿Cómo salimos de esta crisis?
-Algunas empresas en Chile dicen que los bancos ya no les quieren prestar platas, pero –así y todo– no creo que esta crisis sea de la magnitud de la del 29, en que había gente que tenía patrimonio, que tenía casa, departamento, parcela, autos o coches de caballo, lo que fuera y que no podía venderlo por que no valían nada. Ahora no puede pasar nada similar, porque, obviamente, ha cambiado la visión, el dinero es fabricable, se acabó el patrón oro. Estados Unidos sacará de alguna parte los 700 mil millones de dólares, el gobierno chileno y el Banco Central pondrán platas. Así, una crisis como la del 29 no me parece a mí que pueda suceder prácticamente en ninguna parte del mundo. Eso no pasará nunca más. Los economistas han buscado soluciones y logrado manejar la cuestión, por encima de las posiciones ideológicas.
-¿Está, como algunos sostienen, en peligro el sistema capitalista?
-No, para nada. ¡Si en el mundo no hay otra cosa que el capitalismo! Se ha dicho tanta tontería; entre otras, lo de la regulación. ¡Pero si el mundo está regulado hasta los tuétanos! Decir que se requiere más… es lo más estúpido que he oído. Estamos llenos de regulaciones. Todo lo que se mire en Chile está regulado. Decir que esto ha pasado porque las personas son egoístas, codiciosas... Desde los inicios, desde los egipcios, desde Adán que las cosas son así.
Eugenio Heiremans:
“La situación del país es bastante sana”
-¿Se puede comparar esta con la del 29?
-Creo que es muy distinta y que la situación del país es completamente diferente a lo que era en ese momento.
-¿Por qué?
-Desde luego, hoy en día tenemos reservas muy importantes, estamos todavía con niveles de exportaciones significativos, lo que sin lugar a dudas nos da una estabilidad propia muy importante.
-Desde su experiencia, ¿hay situaciones que se asemejen a la actual?
-No. Creo que esta es completamente diferente porque, desde luego, tiene un factor externo que es muy determinante y del cual, afortunadamente, en estos momentos, no tenemos mucha dependencia.
-¿Estima que vamos a salir luego o que nos golpeará fuerte?
-Desgraciadamente el manejo interno económico que se está haciendo en este momento no es el más adecuado y la crisis política que estamos viviendo sin duda tiene una influencia importante en el comportamiento económico del país.
-¿Vislumbra una crisis corta?
-Sí, creo que será más corta. La forma en que han reaccionado los países desarrollados ha sido conveniente y, por lo tanto, tengo la esperanza de que tenga como duración máxima un año más, una cosa así.
-En ese lapso las empresas podrían verse afectadas, con problema en el acceso a crédito, por ejemplo.
-Sí, pero la situación del país afortunadamente es bastante sana y la economía privada, también. Entonces, creo que si hay una restricción de créditos, evidentemente afectará a algunos sectores, pero no de forma generalizada. La gran mayoría de las empresas tiene una situación mucho más sólida.
-Algunos dicen que estamos frente al fin del sistema capitalista…
-Están muy equivocados. El capitalismo es el sistema presente en el mundo y no ha habido síntomas de
querer cambiarlo en ninguna parte, salvo Venezuela, Ecuador y otros.
Ricardo Claro
“Es la mayor crisis que he vivido”
-A su juicio, ¿cuál es la crisis económica más grave que ha experimentado el mundo?
-La crisis más grave, sin duda, fue la depresión que empezó el año 1929 y que duró varios años. En Estados Unidos sólo vino a terminar cuando ese país entró en la Segunda Guerra Mundial.
La actual crisis, que también tiene carácter global, es la segunda más grave. Digo global porque afecta a Estados Unidos, a los países de la llamada eurozona, a Gran Bretaña, a países del este de Europa, a Japón y a muchos otros del Asia. También empieza a afectar a Chile y a otros países latinoamericanos. Es la mayor que yo he vivido.
La crisis se reflejó, obviamente, en los mercados. Wall Street tuvo entre el 6 y el 10 de octubre la peor semana desde 1914, o sea en 94 años: el índice Dow Jones cayó 18,15%. Pero hubo caídas mayores: el índice Nikkei en Japón bajó 24,33; el CAC 40 de Francia, 22,14%; el DAX de Alemania, 21,61%; el IBEX de España, 21,20%; el Mibtel de Italia, 21,20%; el FTSE- 100 del Reino Unido, 21,05%; el Bovespa de Brasil, 20,01%; el Merval de Argentina, 19,62% y, en fin, el IPSA en Chile, 19,42%.
Un informe de JP Morgan del 10 de octubre dice que la desaparición de 10 trillones de dólares en la riqueza global en acciones tendrá un serio impacto en el gasto, extendiendo la recesión.
-¿El mundo está mejor preparado que en 1929 para enfrentar esta crisis?
-El mundo está mejor preparado que en 1929, porque los errores gravísimos que se cometieron en esa
ocasión nos dejaron lecciones sobre lo que no se debe hacer y, a la vez, lo que debe ser una política efectiva que evite una depresión o que sea capaz de contener o aminorar una recesión y que atenúe la crisis financiera que se produce en estos casos.
Sin perjuicio de lo dicho, si se cometen nuevos errores, de importancia, lo que aparece como un grave crash financiero y una recesión, podrían convertirse en una recesión más profunda y más larga.
-¿Existen similitudes con la crisis del 82-83 en Chile?
-Existe la similitud porque se produjo un crash bancario y el Estado tuvo que intervenir una parte importante de los bancos. Varios de éstos eran insolventes y tenían créditos otorgados a empresas relacionadas, difíciles de recuperar. La bolsa cayó fuertemente y era posible comprar porcentajes importantes de algunas compañías a precios verdaderamente absurdos.
La crisis chilena se debió en parte a factores internos, pero los internacionales tuvieron mucha importancia: la inflación desatada en Estados Unidos, que obligó a la Reserva Federal a subir enormemente la tasa de interés; la crisis económica en América latina, y la cesación en el pago de la deuda externa de México.
-Usted fue capaz de prever esta crisis con bastante antelación ¿Es posible pronosticar su duración?
-Yo pronostiqué en el segundo trimestre del año 2007 esta crisis y, desgraciadamente, no me equivoqué.
Es difícil anticipar cuándo terminará. Creo que la recesión que afecta a Estados Unidos, muchos países europeos y asiáticos podría terminar a fines del primer semestre de 2009, siempre que las autoridades y bancos centrales hagan las tareas y a tiempo.
Sin embargo, la crisis financiera propiamente tal puede demorar bastante más, con el crash actual atenuado. Para que termine, es requisito esencial que dejen de caer los precios de las viviendas, que haya compradores para éstas y que obtengan el financiamiento para ello, que hoy no existe. El fin de la caída del precio de las viviendas puede durar hasta dos años.
-¿Qué recomienda a quienes se enfrentan a una situación como esta por primera vez en el ámbito de los negocios?
-Que traten de tener calma y por ningún motivo caer en situaciones de pánico. Tratar de no vender bienes a precios bajísimos. Las crisis pasan y hay que aprender de las duras lecciones que dejan. Si por cualquier razón disponen de liquidez, deben tratar de conservarla y en algún momento se pueden producir buenas ocasiones para adquirir activos a precios muy convenientes, que conviene aprovechar.