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Reportajes y Entrevistas
Impacto profundo

Artículo correspondiente al número 239 (17 al 30 de octubre de 2008)

 

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De Wall Street a las urnas

 

La Economía se apoderó de la campaña presidencial estadounidense, en un nuevo giro que convierte a este proceso electoral en uno de los más originales en la historia de carreras por la Casa Blanca. El escenario parece propicio para Obama, como candidato opositor, pero algún factor impide extender su diferencia con McCain. Por Claudia Heiss.

 



Si hay algo que no se puede criticar a la contienda electoral estadounidense es falta de originalidad. Como nunca antes las variables étnica, de género, la economía y la política exterior están presentes en forma simultánea en una elección presidencial. Según comentó a Capital el destacado académico James Stimson (ver recuadro), no existen precedentes históricos de una campaña electoral en tiempos de crisis financiera, convirtiendo este momento en algo único.

Nunca antes un descendiente afro-americano había competido por la presidencia ni un candidato había llamado a suspender los actos electorales en medio de la campaña. Los medios de comunicación destacan lo impredecible de los acontecimientos que rodean a esta contienda y cada semana nuevos giros dejan atónitos a los analistas electorales.

Las sorpresas se iniciaron cuando Barack Obama se impuso ante una experimentada Hillary Clinton en las elecciones internas del Partido Demócrata. Luego vinieron del lado republicano, con la nominación a la vicepresidencia de la gobernadora de Alaska Sarah Palin, una mujer ultra conservadora y sin experiencia internacional; el llamado de McCain a parar los actos electorales para resolverla crisis financiera, y el rechazo de la Cámara de Representantes a la propuesta enviada por la Casa Blanca, no por culpa de la oposición demócrata, sino de los propios republicanos. Con esto, se desvaneció la apuesta de McCain de aparecer como el salvador de la economía.



Liderazgos propios de una crisis


La crisis financiera ha marcado el tenor de esta disputa electoral. La principal dificultad para los estrategas de uno y otro bando es cómo encarar un tema tan impopular como apoyar a los especuladores de Wall Street con un paquete de ayuda financiera de 700.000 millones de dólares.

En esta crisis, el responsable natural de liderar una solución, el presidente George W. Bush, presenta el segundo nivel más bajo de aprobación presidencial después de Richard Nixon y ha enfrentado serios inconvenientes para alcanzar consensos internos dentro de su partido que permitan viabilizar una propuesta política en el corto plazo.

En ese contexto, los estrategas de John McCain definieron una riesgosa jugada para su candidato al sugerirle hacia fines de septiembre que se distanciara del actual presidente, una intervención directa en Washington D.C., llamar a su contrincante a diferir las actividades de campaña y posponer el primer debate televisivo, en beneficio del país. Sus asesores pensaban que, de resultar esta arriesgada jugada, McCain quedaría con
la impronta del experimentado senador que piensa en el bienestar del conjunto de la población y que logra resultados.

Aquella semana, sin embargo, todo le salió mal. Sus colegas republicanos rechazaron en la Cámara el paquete de medidas propuesto por la Casa Blanca, las actividades de campaña continuaron y el debate no se suspendió. El repunte que venía marcando la campaña de McCain en las últimas semanas se desvaneció y Obama estableció una distancia de 8 puntos sobre su contendor. Las deficiencias del liderazgo de McCain mostraron afectar principalmente a los propios miembros de su partido.

Barack Obama, en cambio, transfirió la responsabilidad de resolver la crisis a los representantes de Washington y propuso incorporar cuatro puntos básicos al paquete de ayuda: un plan para proteger a los contribuyentes, un consejo para supervisar la implementación del paquete de ayuda, limitar los dineros que irán a los ejecutivos de Wall Street, y establecer un plan de ayuda para las personas con deudas hipotecarias.

Tanto McCain como Obama sabían que la opinión pública –particularmente en Estados indecisos– mostraba un fuerte rechazo al paquete de ayuda para Wall Street. Por lo tanto, ambos debían –al menos, retóricamente– criticar a la actual administración, distanciarse de los “políticos” en Washington y proponer medidas cercanas a las preocupaciones de la clase media.

Una encuesta de CNN realizada entre el 3 y el 5 de octubre muestra que la estrategia de Obama parece estar funcionando. Mientras sólo el 26% de los estadounidenses se muestra confiado en la capacidad del presidente Bush de conducir la actual crisis financiera, el 50% confía en McCain y el 68%, en Obama. En tanto, mientras McCain es preferido sobre Obama en la forma de enfrentar el terrorismo, Obama supera a su contrincante en la conducción de tres temas cruciales: salud, economía y la crisis financiera. La ventaja de Obama se consolidó después del segundo debate el martes 7 de octubre. Mientras un 53% sugiere que Obama es un líder más fuerte, el 43% apoya en ese ámbito a McCain.

Pero, ¿qué ve la población en el liderazgo de Obama para enfrentar la crisis financiera? Dos elementos parecen relevantes: primero, ha evitado caer en una campaña negativa en contra de los republicanos proponiendo, en cambio, medidas concretas para resolver la crisis. Segundo, se ha rodeado de los principales asesores del gobierno de Bill Clinton, lo que ha reducido la incertidumbre respecto de su falta de experiencia en asuntos de gobierno.



¿Más Estado en una economía de mercado?


Ambos candidatos hablan hoy de la necesidad de controlar a los “especuladores” de Wall Street. Lo anterior no significa una crítica al capitalismo ni menos, a la forma en que se estructura la economía. Tanto Obama como McCain proponen reducir el gasto público, priorizar el gasto en salud, crear empleos y buscar nuevas fuentes de energía, aunque difieren en la forma de implementar esas prioridades. McCain apela al espíritu emprendedor de los estadounidenses e insiste en reducir impuestos, mientras Obama sugiere un rol mayor para el Estado en la generación de beneficios sociales, más control sobre el mercado y un aumento de impuestos al 10% más rico de la sociedad.

Si 8 de cada 10 americanos perciben que la crisis financiera les afectará directamente, es esperable que busquen protegerse con un gobierno más activo e interventor. No obstante, en la opinión pública prevalece la noción de que el Estado debe cumplir un rol limitado en el control de la economía. Una encuesta de AP-GfK de fines de septiembre muestra que el 55% de la población apoya un “limitado” rol del gobierno en el control de la crisis; un 25% prefiere un papel más activo y un 16% sostiene que el gobierno no debería intervenir. Los candidatos reflejan precisamente aquella percepción al proponer instancias de control y sanciones, pero no
intervencionismo. Ello iría contra el sentido común norteamericano.

Faltando poco menos de un mes para las elecciones, y de mantenerse las condiciones actuales, es probable que el próximo presidente de Estados Unidos sea Obama. Sin embargo, la variable que asoma como crucial es su origen étnico. Como señala el profesor James Stimson, uno de los principales problemas de las encuestas es que no reflejan los sentimientos hostiles de los norteamericanos al origen étnico del candidato. Esta realidad podría representar un porcentaje menor... pero significativo a la hora de determinar la elección.

 

 

Profesor James Stimson
“LA SITUACION ECONOMICA NO ES EL UNICO PREDICTOR DE LAS ELECCIONES”

James Stimson (Universidad de Carolina del Norte, Chapel Hill) es uno de los cientistas políticos más citados en Estados Unidos, por sus trabajos relacionados con el comportamiento de la opinión pública estadounidense y los ciclos electorales. Su más reciente libro Tides of Consent (Cambridge University Press, 2004) obtuvo el premio Goldsmith otorgado por la prestigiosa Universidad de Harvard. Aquí nos entrega su visión de los principales dilemas del actual ciclo electoral en ese país:


-Basado en su extensa investigación sobre la relación entre economía y opinión pública, ¿cómo explica que el nivel de apoyo a Obama no sea mayor, dada la crisis económica que afecta a Estados Unidos? En otras palabras, ¿cómo puede McCain obtener tanto respaldo dadas la condiciones en que el gobierno republicano de George W. Bush deja el poder?


-Es útil separar la economía ordinaria de la crisis financiera actual. El crecimiento económico ha sido más o menos normal en los años de Bush, pero sus beneficios no han sido compartidos. El ingreso medio en realidad bajó un poco, mientras que el ingreso total ha aumentado sustancialmente. Los modelos normales para hacer proyecciones económicas no toman en cuenta la distribución del ingreso; por lo tanto, el record de Bush para, digamos, la primavera 2008 (otoño en Chile,) habría pronosticado un resultado neutral a ligeramente bajo el promedio a favor de los republicanos. De manera que, siguiendo un pronóstico puramente económico, a Obama le está yendo tan bien como se podría esperar. Pero obviamente la economía regular no es toda la historia. Los votantes americanos están profundamente descontentos con Bush acerca de la interminable guerra en Irak, su fallida respuesta a la destrucción de Nueva Orleans y el grado en que sus políticas han conducido al país a endeudarse, con el fin de dar recortes tributarios a los americanos más ricos. Ese descontento habría pronosticado una victoria de los demócratas considerablemente más fuerte que el triunfo por 5 ó 6 puntos que ahora parece probable. El origen étnico de Obama tendría que ser la explicación número uno de que no le vaya mejor de lo que hoy le va.


-¿Significa esto que la crisis financiera no explica totalmente el apoyo político que recibe un determinado candidato?

No tenemos experiencia previa con una crisis económica en temporada electoral, así es que sólo podemos especular. Pero es realmente importante separar la crisis, que acarrea los temores más grandes que yo haya visto sobre el futuro, de la economía real, que todavía no está tan mal. Aunque parezca imposible, el PGB del segundo trimestre fue de 2,8%, lo que es un poco mejor que el crecimiento normal. De manera que, aunque hemos experimentado conversaciones y miedos sobre la recesión, la economía real todavía no muestra muchos signos de verdadera recesión. El desempleo aumentó en 2008, pero por el momento no ha alcanzado niveles históricamente altos. Además, tenemos algún precedente de debilidad de los predictores económicos. En 2000 Al Gore fue candidato con el record económico más fuerte de todos los tiempo y no ganó.


-Muchos creen que los principales factores que decidirán la elección de noviembre son la economía y la seguridad. ¿Cree que otras variables como el género, en el caso de Palin, y el factor racial en el de Obama puedan tener un impacto en el resultado?

El tema racial ciertamente está teniendo un impacto muy sustantivo. Pero dado que los americanos no dicen la verdad en las encuestas sobre sus posturas hostiles en lo racial, no tenemos forma de estimar el tamaño de ese efecto. Como mucho, puedo decir que no hay influencia del género este año. Al parecer Palin tuvo algún atractivo inicial con mujeres demócratas e independientes, pero eso no duró. Una vez que sus posturas anti-feministas y derechistas se hicieron conocidas, su atractivo a las mujeres se desvaneció bastante rápido. Según algunas encuestas, Obama va a la par o casi a la par entre las mujeres blancas, y generalmente le va mejor que a John Kerry hace cuatro años. Evidencia indirecta de un efecto racial se encontraría en un número sustantivo de demócratas que planea votar por McCain. Esa proporción no es más alta de los normal, así que la evidencia no prueba un caso fuerte de efecto racial que, sin embargo, yo sí creo que existe
.

 



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Comentarios

3 Comentarios

Juan Carlos Llanten:

Publicado Martes 28 de Octubre, 2008 - 16:57 hrs

Excelente articulo. Es claro y con un enfoque realista. 
Se lo enviaré a mis jefes.

Norma Parrao:

Publicado Domingo 19 de Octubre, 2008 - 00:45 hrs

Ahhh... y excelentes recomendaciones de Luis Hernán Paul. Se las enviaré a los ejecutivos de mi empresa para revisarlas el lunes a primera hora. Gracias!

Norma Parrao:

Publicado Domingo 19 de Octubre, 2008 - 00:40 hrs

Qué buen artículo! De verdad, el primero que leo (y creanme que como inversionista financiero, me los he leido todos...) con perspectiva, con un análisis integrado, con visión y con aportes novedosos de como esto se fue gestando hasta llegar a la debacle en que estamos. Claramente, no basta tener los mejores cerebros académicos, empresariales, políticos, financieros, se necesita tener líderes con visión, pragmatismo y con cojones para sacar adelante a este mundo globalizado.

 
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