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Impacto profundo

Artículo correspondiente al número 239 (17 al 30 de octubre de 2008)

 

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Un puñado de gigantes

 

Entre quiebras, fusiones y absorciones, la Banca terminará conformada por unos pocos grandes jugadores bajo el modelo de Banca Universal. De paso, la era de la Banca de Inversión pasó a la historia.



Pocos días después de anunciar la compra de Merrill Lynch, le preguntaron a Ken Lewis, CEO de Bank of America, cuántos de los 8.500 bancos que existían en Estados Unidos sobrevivirían a la crisis de crédito. “Casi la mitad”, respondió.

A juzgar por los movimientos de las últimas semanas, no exageraba. Con la decisión de Goldman Sachs y Morgan Stanley de convertirse en holdings bancarios y entrar a la competencia por captar depósitos, los grandes grupos financieros del país –Bank of America, JPMorgan, Wachovia y Wells Fargo– se encontraron de cara con dos nuevos rivales con ganas de dar una buena pelea.

Los analistas perciben también el nacimiento de gigantes europeos, como Santander o BNP Paribas, que se reparten los restos de los bancos quebrados. Lo mismo en Estados Unidos, con Bank of America y JPMorgan.

La consolidación bancaria marca el triunfo del modelo del banco universal, basado en grandes depósitos, pero no carente de riesgos. En Europa resulta más evidente: las instituciones pueden ser internacionales, pero las normas que rigen a la banca son locales.

El futuro se ve oscuro. La presión del mercado no afloja e incluso Bank of America y Goldman Sachs, que hasta aquí habían logrado sortear la crisis sin demasiado daño, también han empezado a doblegarse y adoptado medidas para asegurar su capital y desempeño.



Estado del arte


El panorama cambia a cada minuto. Pero los bancos en mejor posición han aprovechado las oportunidades ofrecidas por la crisis para cerrar los vacíos en sus estrategias. JPMorgan probablemente sea uno de los principales ganadores. Después de quedarse con Bear Stearns en marzo, en una venta apresurada que orquestó la Reserva Federal, ganó la licitación por Washington Mutual, un gigante en la costa oeste estadounidense, intervenido por las autoridades y licitado el mismo día. Eso lo ubica en el tercer lugar en la banca estadounidense en términos de activos.

Bank of America, segundo banco en activos, adquirió la financiera hipotecaria Countrywide Financial el año pasado y en septiembre cerró un acuerdo para la compra del titán de la banca de inversión Merrill Lynch. Hay quienes ven un gran simbolismo en que el icónico toro de Merrill, al que muchos asociaban con Wall Street y la edad de oro de la banca de inversión, ahora sea propiedad de un banco mucho más tradicional y con sede en Carolina del Norte.

Citigroup, pese a las grandes pérdidas que ha sufrido por la crisis subprime, sigue siendo el primer banco en términos de activos y estuvo a punto de absorber a Wachovia, el cuarto banco. De hecho, un viernes se anunció la compra por unos 2.200 millones de dólares por las operaciones bancarias, con respaldo de las autoridades estadounidenses, que asumirían el riesgo por las pérdidas que superaran los 42.000 millones de dólares. Pero el lunes siguiente, Wells Fargo (cuyo principal accionista es Warren Buffett) hizo una oferta de 15.000 millones de dólares (en acciones) por la totalidad de la empresa. Wells llevaba tiempo coqueteando con Wachovia, pero se comenta que fue un cambio en las normas tributarias bancarias anunciado por el IRS, que permite descontar de impuestos las pérdidas en ciertas carteras, lo que le hizo cuadrar las cuentas.

Tras una semana de dimes y diretes legales, Citi abandonó la batalla, pero no la guerra: demandó a Wells Fargo, exigiendo una indemnización de 60.000 millones de dólares: 20.000 millones por daños y perjuicios y 40.000 millones como multa por la interferencia en la compra de Wachovia. Se espera que la fusión de Wells Fargo origine el cuarto banco comercial de Estados Unidos en activos.

La lista, siempre en términos de activos, quedaría así: Citigroup, Bank of America, JPMorgan, Wells Fargo-Wachovia, Goldman Sachs y Morgan Stanley.

Pero también los ganadores tienen problemas. El 6 de octubre, Bank of America informó de una caída de 68% en sus utilidades (sí, en medio de todo esto, tuvo utilidades), por debajo de las expectativas de Wall Street, y anunció un recorte de 50% en su dividendo. Eso molestó tanto a los inversionistas que la firma tuvo que bajar de 28 dólares a 22 dólares por acción el precio de colocación en una oferta pública de acciones con la que recaudó 10.000 millones de dólares. Y Goldman Sachs recurrió al sabio de Omaha para una inyección de capital de 5.000 millones. Warren Buffett logró muy buenos términos, pero para Goldman el “timbre de aprobado” que significaba la señal de confianza de Buffett era invaluable.



En Europa


La necesidad de una intervención radical de los gobiernos en el sistema europeo subraya la reestructuración por la que atraviesa la banca y la tendencia a ir hacia instituciones más grandes y dirigidas de modo más conservador. El Banco Santander de España, el británico Lloyds y HSBC se están posicionando como gigantes que dominan todas las áreas de los mercados bancarios globales.

Santander, el banco más grande de España y ya un gran jugador en el mercado británico, pagará 612 millones de libras por el banco mediano Bradford & Bingley. Lloyds TSB se posicionará como el mayor banco hipotecario de Inglaterra con su rescate de HBOS. Pero es la intervención estatal lo que más ha cambiado el panorama. En Islandia, el gobierno se vio obligado a intervenir a los tres bancos más grandes del país. Y cuando el primer ministro dijo que la crisis de la banca podía causar la quiebra del país puede que hasta haya subestimado las cosas. Los activos de Kaupthing, el mayor banco del país, son seis veces el PIB de la nación. Los de Landsbanki, el segundo, son equivalentes al 374% del PIB. Islandia pidió un préstamo a Rusia y, probablemente, no tenga más salida que recurrir al FMI. Es un caso extremo.

El islandés no es el único gobierno que ha tomado medidas agresivas. Inglaterra anunció un plan que obliga a las ocho principales instituciones financieras del país a recapitalizarse, ya sea en el sector privado o en el público, para lo que ofrece hasta 50.000 millones de libras (unos 90.000 millones de dólares). Las firmas son Abbey (propiedad del Santander), Barclays, HBOS, HSBC (la filial inglesa, no la matriz), Lloyds TSB, Royal Bank of Scotland y Standard Chartered, así como Nationwide Building Society; esta última, una firma hipotecaria. El gobierno extendió una “invitación a participar” a otros bancos que deseen hacerlo. En principio, cuatro aceptaron acogerse a la línea de capital: Royal Bank of Scotland, Barclays, Lloyds TSB y HBOS (estos dos últimos están preparando su fusión). Los otros cuatro rechazaron la inyección gubernamental.

En Irlanda, el temor a una corrida bancaria llevó a que el gobierno garantizara todos los depósitos en los seis principales bancos del país. No hay que decir que desde los otros bancos e, incluso, desde otros países europeos, llovieron las solicitudes de apertura de cuentas.

Los gobiernos francés, belga y luxemburgués recapitalizaron Dexia, un banco público que tuvo problemas con los seguros de bonos. Fortis, el principal banco de Bélgica y con una fuerte presencia en la región del Benelux, fue rescatado por el Estado y luego sus operaciones en Bélgica y Luxemburgo fueron vendidas a BNP Paribas en 14.700 millones de euros. BNP se posiciona así como el mayor banco de la eurozona en términos de depósitos.



El rescate final


En medio de la turbulencia, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Henry Paulson, declaró que, pese a la entrada en vigencia del plan de rescate, son esperables nuevas quiebras de instituciones financieras estadounidenses. “Debemos reconocer una cosa: incluso con las nuevas medidas tomadas por el Tesoro, algunas instituciones financieras quebrarán”, advirtió.

Y planteó la posibilidad de inyectar capital tomando acciones preferentes en los bancos que lo pidan, bajo la autoridad que recibió por la ley que regula la instrumentación del paquete de rescate de 700.000 millones de dólares. La medida se parece mucho a la adoptada por el gobierno británico un día antes: nacionalizar la banca como última medida para recuperar la confianza y volver a echar andar el sistema.



Los ausentes


Los fondos soberanos corrieron el año pasado a invertir en los grandes bancos estadounidenses, convencidos de que el deprimido precio de sus acciones a raíz de las pérdidas sufridas en la crisis de las hipotecas subprime era una oportunidad que no se repetiría.

Pero en lugar de amainar, la crisis se agravó y los fondos enfrentan fuertes pérdidas sobre esas inversiones iniciales. Se estima que entre comienzos de 2007 y mediados de 2008 los fondos soberanos invirtieron unos 60.000 millones de dólares en bancos occidentales. Al 11 de septiembre, antes del fin de semana en que se anunció la quiebra de Lehman, la venta de Merrill Lynch y el rescate de AIG, la inversión del China Development Bank en Barclays había caído a la mitad y ahora podría diluirse más con el plan del gobierno de inyectar capital a cambio de acciones. El valor de la participación de Temasek en Merrill Lynch había caído 57%. No debió haber sido una sorpresa que el Korea Development Bank echara pie atrás en su intención de entrar a Lehman.

Pero una vez que los gobiernos hayan logrado estabilizar la situación, puede que los fondos sean las únicas organizaciones con la liquidez suficiente como para aprovechar la oportunidad. Habrá que esperar a que se asiente el polvo.

 

 

 

Yo tenía cinco bancos...

Estados Unidos comenzó este año con cinco grandes bancos de inversión independientes, un conjunto al que se llamaba Wall Street y que simbolizaba un estilo de vida, con los denominados yuppies, esos jóvenes exitosos y osados, que ganaban y gastaban dinero a manos llenas. Apostaban fuerte, con dinero propio y prestado. Los “bonos” convertían a todos en millonarios. Medio en broma medio en serio, se hablaba de ellos como “los amos del universo”.

En marzo cayó el primero: Bear Stearns. En septiembre, dos más: Lehman Brothers y Merrill Lynch. Y los dos restantes, Goldman Sachs y Morgan Stanley, se convirtieron por decisión propia en bancos comerciales. En seis meses se acabó el modelo de alto riesgo, alta ganancia y escasa regulación que representaban.

Por décadas, dominaron los negocios financieros más rentables, como la creación de instrumentos de inversión cada vez más sofisticados, asesoría en compras y fusiones y colocación de bonos de empresas y gobiernos de todo el mundo.




¿Regreso de los samurais?

Después del estallido de la burbuja inmobiliaria en Japón y de la crisis económica y financiera subsiguiente, los bancos nipones prácticamente habían desaparecido del mapa, demasiado ocupados en sanear sus balances como para incursionar en la escena internacional. Eso mismo hizo que su participación en la burbuja subprime fuera muy limitada. Hace seis años, Goldman Sachs y Merrill Lynch anunciaron inversiones superiores a los 2.000 millones de dólares en varias entidades japonesas, como Sumitomo Mitsui y UFJ, para apuntalar sus finanzas. Hoy, la banca nipona les devuelve la mano.

“Es una oportunidad única en la vida poder llevar a cabo la aspiración de expandir nuestras operaciones de inversión bancaria”, decía un ejecutivo de Bank of Tokyo-Mitsubishi UFJ tras anunciarse un acuerdo para comprar entre 10% y 20% de Morgan Stanley, inyectando hasta un máximo de 8.500 millones de dólares. Nomura, la principal corredora de valores de Japón, comprará las divisiones de Lehman Brothers en Asia, Europa y Medio Oriente, aprovechando la quiebra del banco estadounidense. Y Sumitomo Mitsui estuvo a punto de invertir 100.000 millones de yenes (unos 950 millones de dólares) en Goldman Sachs, pero la entrada de Warren Buffett cambió las condiciones. La operación habría tenido una vertiente histórica. En los 80, el predecesor del actual Sumitomo Mitsui ayudó a Goldman Sachs en momentos de dificultades comprando un 12,5% de su capital.

Aunque en septiembre se aceleraron los movimientos, no son los únicos que se han realizado durante esta crisis. Por ejemplo, Sumitomo Mitsui invirtió 100.000 millones de yenes en Barclays, tercer banco británico, y Bank of Tokyo-Mitsubishi UFJ entró en junio al capital de Bank of China, invirtiendo casi 142 millones de euros.

Pero los bancos japoneses no saldrán indemnes de la tormenta. La caída en las bolsas y la crisis de liquidez también los ha golpeado. El viernes 10, la aseguradora Yamato Life Insurance se declaró en quiebra con pasivos por 269.500 millones de yenes (unos 2.700 millones de dólares), convirtiéndose en la primera baja directa en el sector financiero nipón por la crisis hipotecaria subprime de Estados Unidos.






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Comentarios

3 Comentarios

Juan Carlos Llanten:

Publicado Martes 28 de Octubre, 2008 - 16:57 hrs

Excelente articulo. Es claro y con un enfoque realista. 
Se lo enviaré a mis jefes.

Norma Parrao:

Publicado Domingo 19 de Octubre, 2008 - 00:45 hrs

Ahhh... y excelentes recomendaciones de Luis Hernán Paul. Se las enviaré a los ejecutivos de mi empresa para revisarlas el lunes a primera hora. Gracias!

Norma Parrao:

Publicado Domingo 19 de Octubre, 2008 - 00:40 hrs

Qué buen artículo! De verdad, el primero que leo (y creanme que como inversionista financiero, me los he leido todos...) con perspectiva, con un análisis integrado, con visión y con aportes novedosos de como esto se fue gestando hasta llegar a la debacle en que estamos. Claramente, no basta tener los mejores cerebros académicos, empresariales, políticos, financieros, se necesita tener líderes con visión, pragmatismo y con cojones para sacar adelante a este mundo globalizado.

 
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