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El mercado está expectante frente a lo que hará la azucarera en los próximos meses para evitar que sus utilidades sigan cayendo. La baja en el precio del azúcar en el mundo, los mayores costos y la menor contratación de remolacha por parte de los agricultores han afectado sus resultados y para este año la cosa no se ve mejor. Con todo, la firma cambió administración
hace poco y comenzó a rediseñar su estrategia, con miras a reconquistar a los agricultores que se han cambiado a otros cultivos. Por Cristián Rivas N.
Se puede decir que en Iansa están por estos días sumergidos en una profunda introspección. No es que estén de brazos cruzados. Al contrario. Lo que están haciendo sus principales ejecutivos es concentrarse en lo que viene, ya que el escenario no se ve muy favorable.
Y es que la firma azucarera, controlada por la inglesa ED&F Man, enfrenta un cuadro complejo desde hace ya varios trimestres. Al menor precio internacional del azúcar, su principal negocio, se sumaron la brusca caída del tipo de cambio, la huida de varios agricultores que vieron en otras siembras mejores rentabilidades que en la remolacha y, para rematar, también han acechado los mayores costos asociados al consumo de energía.
La mezcla de todos estos factores estuvo detrás del descenso brusco en sus utilidades a medida que avanzaba 2007. Las ganancias de la firma en ese período cayeron a la mitad de lo que registraron el año previo, al alcanzar los 4.980 millones de pesos. Y aunque en el primer trimestre de este año retomaron sus niveles anteriores, escarbando un poco en lo netamente operacional se observa que el menor resultado sigue anidado. En este contexto, el valor de la firma en bolsa se ha ido mermando progresivamente. La acción, que hace dos
años se transaba en torno a los 150 pesos, bajó a pasos veloces durante 2007 y en lo que va de este año ya suma otro 22% de descenso, al transarse hace una semana en torno a los 28 pesos.
Lo peor es que la debilidad que enfrenta la empresa se mantendrá al menos por los próximos dos o tres trimestres, asegura Valentina del Solar, analista de Santander Global Banking & Markets, ya que en gran medida depende de factores que no son manejables por la propia compañía, como el precio internacional del azúcar. De ahí la necesidad de sentarse a pensar en lo que viene.
Y sobre eso responde a algunas preguntas por escrito el nuevo gerente general de la compañía, José Luis Irarrázaval, que está próximo a cumplir un mes al mando de la azucarera. De sus comentarios se extraen varios de los nuevos lineamientos. Como que el plan de inversiones por 160 millones de dólares que la firma había anunciado en un horizonte 2008-2012, ahora está en revisión, dadas las condiciones económicas imperantes.
Aunque no entrega detalles de proyectos ni montos específicos, dice que “la inversión que se efectúe en cada
proyecto deberá revisarse en su propio mérito”. Y para satisfacer la curiosidad de algunos analistas de mercado –que miran atentos su clasificación crediticia y cómo ésta podría afectarse, de optar por un mayor endeudamiento– añade que los proyectos serán evaluados y financiados de acuerdo a sus propias características, lo que puede involucrar recursos propios, otros mecanismos de financiamiento o una mezcla de ambos.
Repasando un poco los últimos movimientos de Iansa, el primer damnificado tras el menor desempeño de la firma fue su gerente general, Felipe Lyon. El ejecutivo fue removido por el directorio el 29 de abril pasado.
En el mercado y entre algunos ex ejecutivos de la firma se especuló que su salida estuvo motivada por cuestionamientos a algunas de las decisiones tomadas en su administración, como que varias de las compras de compañías que se hicieron, como la de una productora de aceites vegetales en la VII Región, no obtuvieron las rentabilidades esperadas.