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Artículo correspondiente al número 205 (01 al 14 de jun 2007)
-Usted habla de consolidar, pero me pregunto si no quiere decir más bien evolucionar.
-Ese es el término correcto, evolucionar. La verdad es que una universidad que no está en permanente evolución es un proyecto muerto. Podrá crecer en cantidad de alumnos, en infraestructura, pero si no va adaptándose a la realidad cotidiana, si no es capaz de ver las señales y anticiparse a las necesidades de la sociedad, se estancará. Pienso que hemos llegado a un punto en que lo importante ya no es crecer, sino enfocarnos en mejorar la infraestructura, porque la cantidad de alumnos alcanzada hace necesarios nuevos y mejores espacios no tanto para la docencia, sino especialmente para la calidad de la vida universitaria, el apropiado ocio, pero especialmente para evolucionar en los términos que estamos hablando.
-Hablemos de las universidades y del desarrollo del país.
-Creo que en general se echa un poco de menos la presencia de nuestras universidades en los grandes temas del país. Las universidades están quizás más preocupadas de financiarse y de manejar sus programas de expansión que de los dilemas realmente cruciales del país. Este es un desafío que el sistema universitario deberá retomar. En nuestro caso, pienso que estamos en condiciones de hacer aportes sustantivos en todo lo relacionado a la innovación tecnológica, especialmente ahora que el royalty está ampliando la disponibilidad de financiamiento de proyectos. De hecho, en las áreas que se identificaron para enfocar esos recursos nosotros estamos presentes y, obviamente, vamos a hacer un esfuerzo importante para darle al país propuestas en esos temas.
-¿Qué opinión le merecen las reformas que se están planteando en el ámbito de la educación?
-Creo interesantes los últimos anuncios hechos por la presidenta. Aunque no se refieren a la educación universitaria, sí pueden tener un efecto positivo en nosotros y hay dos aspectos que son de particular interés: el aumento de la subvención estatal a los colegios públicos y la creación de la Superintendencia de Educación, en la medida en que su objetivo sea efectivamente controlar la calidad y que su configuración sea técnica e independiente. Si ambas iniciativas progresan por buen camino, esto va a subir, en el largo plazo, la calidad del alumno que estamos recibiendo y nos permitirá acortar los períodos de formación.