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Artículo correspondiente al número 222 (22 de feb al 6 de mar 2007)
- ¿Cuál es el límite de los acuerdos con el gobierno?
- HL: No se puede establecer una línea divisoria. Hemos estado dispuestos a consensuar una línea de acción en seguridad pública, en lo previsional o en educación, pero en otras cosas, como el Transantiago, le presentamos al ministro Cortázar una carpeta repleta de ideas y no ha acogido ninguna. Esta no es una oposición que niega la sal y el agua, pero tampoco estamos cogobernando y es nuestro deber fiscalizar para evitar que se repitan escándalos como EFE o Chiledeportes.
- CL: Cada vez que llegamos a acuerdo con el gobierno es el gobierno el que se benefi cia, pero no nos importa asumir ese costo si es por el bien del país.
- HL: Lo que me molestó del acuerdo en educación fue la forma en que lo presentó el gobierno, porque era una iniciativa nuestra que la Concertación había desechado y que sólo acogió cuando vieron que iban a perder su proyecto. La presidenta lo anunció con una gran puesta en escena, donde nosotros parecíamos una isla en el archipiélago de la Concertación.
- ¿Cómo califican la actuación del actual gabinete político?
- HL: Todavía es muy prematuro hacer un balance: Pérez Yoma recién está imponiendo su estilo, pero tiene un sentido de la autoridad que no tenía Belisario y creo que ahora habrá más claridad, salvo por Vidal, que es un guerrillero, una aplanadora que sólo vive en el pasado y que busca permanentemente la agresión. Si Vidal da la tónica, no vamos a avanzar un metro.
- CL: En el gobierno predomina una línea retro, una tendencia nostálgica que nos lleva de vuelta a los 60 y por eso no sorprende que para rearmar un gabinete se recurra a personas que se repiten el plato tres o cuatro veces. Los nuevos ministros acentúan el carácter político del gobierno, vienen a ganar las elecciones. Yo no creo que la inoperancia del gobierno se deba al gabinete, sino a que la Concertación está convertida en un puzzle y la presidenta se la pasa arbitrando.
- ¿Creen que la presidenta arbitra con un norte claro?
- CL: La presidenta funciona con la lógica marxista leninista que aprendió en las universidades comunistas de Berlín oriental y tiene, además, un injerto feminista; su modo y su físico disimulan este lastre, pero está ahí; y si hay una cosa que se aprendió del siglo XX es que las ideologías esterilizan.
- HL: El problema de conducción y liderazgo del gobierno es muy profundo. Pérez Yoma puede ayudar a ordenar, pero no va a solucionar los problemas. La reacción de los parlamentarios por el acuerdo al que se llegó con la oposición en la Cámara de Diputados demuestra que el deterioro no tiene arreglo, por más que Vidal vocifere en contra de la oposición.
- ¿Temen que Andrés Velasco suelte amarras con el gasto?
- HL: No tengo ninguna duda de que el gobierno va a hacer todo lo que esté a su alcance con tal de conservar el poder. Este segundo tiempo que les gusta tanto reivindicar tiene el solo objetivo de ganar el partido, y para ellos ganar no significa gobernar bien y que haya más trabajo, mejor salud y buena educación, sino seguir en el poder. Pero la gente ya aprendió y no les va a volver a dar el voto.
- CL: Velasco ya se soltó las trenzas. Hay un 10% de aumento del gasto público y puede llegar a 11% si se computan los créditos para el Transantiago. Velasco cae bien en el empresariado sólo porque estudió en una universidad norteamericana. La presidenta dice que nosotros temblamos y es cierto, pero no temblamos de miedo sino de rabia, porque ganar las elecciones a la mala, usando la plata de todos los chilenos, es una cosa muy fea.