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Artículo correspondiente al número 219 (2007-12-14 al 2007-12-27)
Vale la pena seguir de cerca los pasos de Moneda Asset Management, por el lugar que ostenta en el mercado financiero y por lo que puede llegar a ser de la mano de Pablo Echeverría, su nuevo presidente. Poco amigo de las entrevistas y apariciones públicas, con Capital no tuvo reservas. La partida de Sergio Undurraga, los proyectos futuros y el devenir del negocio, son parte de este reportaje. Por Guillermo Turner; fotos, Verónica Ortíz.
Corría el año 1993 y tres ejecutivos del sector financiero enfrentaban el dilema de iniciar juntos un nuevo negocio o disolver el equipo que los había colocado en un lugar privilegiado del mercado financiero chileno. Eran el alma y motor de Investment Management Company (IMCO), una administradora de fondos de capital extranjero surgida a fines de los 80, cuyos aportantes estaban prontos a liquidar para así retirar los más de 300 millones de dólares que por entonces sumaban en activos.

Sergio Undurraga, Antonio Cruz y Pablo Echeverría (gerente general, gerente de inversiones y analista de inversiones de IMCO, respectivamente), tenían méritos para mantenerse en el negocio. Habían partido con un par de conversiones de deuda externa por unos 70 millones de dólares y adquirido con el tiempo una fama de administradores muy involucrados en cada inversión que realizaban.
Pergaminos suficientes como para que la misma International Finance Corporation (IFC) los motivara a asociarse y constituir Moneda Asset Management, una administradora de fondos de terceros que hoy maneja activos por más de 3.000 millones de dólares y que ha protagonizado algunos de los eventos más conflictivos que marcaron al mercado local, como el Caso Chispas o la venta de la filial de móviles de CTC a Telefónica.
La sociedad se fue fortaleciendo con nuevos nombres, como Alvaro Alliende, Fernando Tisné y, más recientemente, Juan Luis Rivera –el otrora brazo derecho en las inversiones de Sebastián Piñera–, pero también tuvo mermas, siendo la más comentada el retiro de Undurraga y Cruz a mediados de noviembre. Se habló de polémicas internas y de visiones encontradas, pero las verdaderas razones fueron estrictamente personales.
Los cambios dejaron a uno de los socios fundadores, Pablo Echeverría, en la presidencia de Moneda y con la doble misión de mantener el espíritu de inversiones de la administradora y, al mismo tiempo, llevar a la compañía a un nuevo nivel de desarrollo, uno que promete expansión internacional, crecimiento en el rubro inmobiliario, banca privada y hasta un eventual retorno a los fondos mutuos, un negocio que ya conocieron en el pasado de la mano de Cruz del Sur.
Echeverría, el hombre
“Cuando me preguntan sobre mis responsabilidades, yo respondo que soy un analista de inversiones”, dice Pablo Echeverría (43 años, ingeniero industrial de la Universidad de Chile). Puede sonar a falsa modestia, pero la definición proviene de una de las características básicas de Moneda: sus accionistas son al mismo tiempo los principales ejecutivos, que se dividen las áreas estratégicas y se involucran directamente en cada decisión de inversión.
Porque Echeverría sabe muy bien que sobre sus hombros pesa una responsabilidad mayor. Conoce la firma desde sus orígenes y maneja el plan de desarrollo futuro, el mismo que obligará a cualquier persona medianamente interesada en el mercado financiero a seguir de cerca los pasos de Moneda. Y con esa perspectiva analiza su evolución.
“Durante los 90 fuimos una compañía enfocada al mercado local, haciendo principalmente acciones chilenas y private equity, en segmentos complementarios a lo que hacían nuestros clientes, que eran básicamente fondos de pensiones. A fines de los 90 percibimos que los mercados se estaban globalizando, que las barreras a las cuentas de capitales caían y que los inversionistas locales saldrían al mundo así como más extranjeros llegarían a Chile”, cuenta Echeverría. Bajo esas condiciones, la batalla no sería sólo por captar clientes, sino también los activos pasarían a tener competencia. Así, por ejemplo, un inversionista interesado en telecomunicaciones ya no sólo podía optar por acciones de CTC o Entel, sino también por América Móvil o Embratel.
“Entonces decidimos redefinir nuestra estrategia hacia una compañía de asset management latinoamericana, siempre en el concepto de activos complementarios, para dar servicio principalmente a inversionistas institucionales”. El proceso tuvo dos manifestaciones: diversificación de clientes y diversificación de productos.
El resultado lo componen las tres principales estrategias de inversión que hoy desarrolla Moneda y que suman unos 1.580 millones de dólares (equivalente al 80% de los activos que administra la compañía discrecionalmente). En términos de activos (más de 1.000 millones), la principal estrategia se enfoca en small y mid caps en Chile y es manejada directamente por Echeverría. Ahí están los fondos Colono, MCF y Pionero, el original, nacido en 1994, con un retorno anual compuesto de 24% en diez años (duplicando el retorno del Ipsa para el mismo período) y una reciente colocación internacional –de la mano de Larraín Vial– por 50 millones de dólares.
Fernando Tisné tiene a su cargo la segunda estrategia: renta fija corporativa en América latina, con activos superiores a los 330 millones de dólares.
En este ámbito, el fondo Moneda Deuda Latam acumula una rentabilidad anual compuesta de 23,7% en los últimos cinco años y también ha dado el paso hacia la internacionalización, con la reciente colocación de un fondo espejo por 50 millones de dólares para las AFP peruanas, también en conjunto con Larraín Vial.
La fórmula se completa con “retorno absoluto en América latina”, una estrategia que encabeza Juan Luis Rivera y que invierte los actuales 250 millones de dólares en alternativas menos correlacionadas con los movimientos del mercado. A noviembre su retorno bordea el 25%.
Cambios e incorporaciones
¿Cuánto variará esta estrategia de desarrollo con la salida de Sergio Undurraga y Antonio Cruz? Echeverría responde: “Nuestra filosofía de inversión y equipo se mantienen intactos.
Moneda continuará siendo una empresa independiente, donde sus principales accionistas conforman el equipo ejecutivo de la compañía y nuestro único negocio seguirá siendo el de asset management, para así evitar cualquier tipo de confl icto de interés”.
Con la misma claridad, define esa filosofía que los acompaña desde los orígenes de Moneda: “Somos un administrador de recursos de terceros orientado a buscar oportunidades de inversión de largo plazo, basados en el análisis fundamental de las compañías donde invertimos. Somos un administrador activo, lo que significa que no seguimos índices ni modas ni tampoco a nuestros competidores. Nuestras carteras son el resultado de una selección individual y acuciosa de cada uno de los activos que compramos”.