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Artículo correspondiente al número 223 (7 al 20 de mar 2008)
En tiempo de confusión, el pánico no es un consejero valido. Por eso y porque las crisis son fuentes de oportunidades y cuando la riqueza normalmente cambia de dueño, Capital decidió convocar a quienes saben de inversiones para que nos cuenten cuáles son los escenarios posibles, dónde invertir, cuáles son los mejores portafolios, cómo sacar provecho de los beneficios tributarios y cuáles son esos otros instrumentos, los desconocidos, que están generando renta.
No son pocos los riesgos que acechan a quienes son activos inversionistas. eso lo tienen claro Jorge Errazuriz, Alejandro Hirmas, José Manuel Silva y Guillermo Tagle, quienes también saben que es en las crisis cuando emergen potentes oportunidades
Cuando los convocamos a conversar sobre el momento actual de los mercados y las mejores estrategias de inversión para los meses venideros, les dijimos que era condición sine qua non tener varias estrellas estampadasen la hoja de registro en materia de crisis superadas.
Lo cierto es que Jorge Errázuriz, de Celfin Capital; Guillermo Tagle, de IM Trust; José Manuel Silva, de Vial, y Alejandro Hirmas, de Penta, no necesitan mostrar sus credenciales para acreditar ese atributo. Tienen los suficientes como para colocarse en la tajada de los mejores expertos en el plano de las inversiones.
El estómago firme con que se paran frente a las turbulencias y la claridad con que individualizan las oportunidades de inversión son prueba incontrarrestable de que su experiencia en estos temas no es de manual, sino que aprendida en primera persona singular.

Está claro. El mundo está revuelto e inmerso en una crisis compleja e inédita. El diagnóstico es uno, pero las lecciones, miles. Los expertos dicen que la recuperación no será tan rápida como muchos creen, pero que inevitablemente llegará… A tomar posiciones, entonces.
Jorge Errázuriz. Partamos por Chile. Lo que me preocupa es que prácticamente no hay noticias buenas aparte del cobre, que no sé si es buena. Tenemos una crisis energética en evolución, la gente no se acuerda, pero que una empresa no pueda producir porque no hay electricidad, o que haya apagones, afecta la vida, las expectativas y eso puede tener un efecto desastroso. Sumen un precio del petróleo muy alto, que es nuestro costo marginal de la energía. También tenemos la sequía, que afecta un sector agrícola que ya estaba triplemente afectado por el alza de costos locales, la energía y el bajo dólar. Tenemos un peso que es la tercera moneda más revaluada; tanto, que el sector exportador debiera estar pensando muy cautamente sus proyectos de inversión, cosa delicada si se considera que la inversión en Chile se explica por un pequeño puñado de proyectos de alto monto.
Añadan el tema laboral, que es muy real. Un ambiente de efervescencia fabricado por una política de gobierno que pretendió ayudar a los subcontratistas y que fue tan lejos que terminó alcanzándolo a él mismo en Codelco y porque gran parte de los empleados públicos no tienen contrato. Eso es un disparo a los pies. Parece que el ministro del Trabajo tiene mucho poder, porque ha logrado mantenerse continuar esa doble alma entre un ministro de Hacienda que trata de empujar y uno del Trabajo que pone el freno. Y está el problema del sector salmones y pronto vamos a ver problemas en el retail, en el sector forestal y en otros, como el bancario.
Se me hace muy difícil pensar en un crecimiento incluso de 4% este año y un dólar que no me extrañaría nada que llegue a 450 pesos o incluso rompa los 450 pesos. Yo creo que ese es el escenario con que hay que trabajar, no se trata de ser pesimista. Ahora, dentro ese escenario no quiere decir que todas las inversiones serán malas, que todas las acciones van a caer, no.
José Manuel Silva. A nivel mundial estamos ante una cuasi tormenta perfecta. Una crisis sin precedentes, porque es difícil determinar quién tiene la chiflota. La verdad es que nadie sabe bien sus alcances y todas las semanas surgen instituciones financieras con chiflotas en sus balances, aunque gracias a Dios han tenido inversionistas dispuestos a capitalizarlas.
Es también una crisis inédita por los montos y porque parte relevante. Se originó fuera de los bancos y ellos han tenido que asumir buena parte de los costos. Eso está generando una restricción crediticia fuerte en Estados Unidos y en otros países desarrollados, lo que está afectando el crecimiento mundial. Parte del crecimiento en Estados Unidos en los últimos cuatro años se originó por un apalancamiento de los balances que hoy se están desapalancando, proceso que nunca es indoloro y del cual es probable que aún no hayamos visto lo peor.
Si se agrega que el gran apalancamiento en Estados Unidos se produjo en los hogares más que en las empresas, que no parecen estar muy endeudadas, eso hace prever que el desapalancamiento puede durar un par de años y más, por lo que el crecimiento de Estados Unidos estará bajo su potencial por un período más largo de lo que se cree. Esto no se verá como una V en los gráficos.
Si uno de los motores se frena, eso puede repercutir en toda la economía mundial, ya que por más que se hable de desacoplamiento parece difícil que zonas como Europa se mantengan incólumes. La gran duda son China y Asia en cuanto a desacoplamiento.
Después hay que considerar otras burbujas más pequeñas en montos absolutos, pero quizás más grandes en términos porcentuales, como la burbuja inmobiliaria de España; la de Inglaterra, en donde incluso se llegó a que el Estado –por primera vez en la historia, creo– tuvo que nacionalizar un banco frente a una corrida; y Australia, en donde aún no ha reventado del todo.

Guillermo Tagle. Esta es una crisis compleja y que en enero parecía espantosa. El otro día miraba una serie larga de datos y al hacerlo te das cuenta, por ejemplo, que enero de 2008 fue el mes más malo de los mercados bursátiles desde agosto del 98.Pero, como filosofía de vida, tiendo a ser optimista. Tengo fe en que lo que está pasando en Asia sea capaz de tirar al mundo para arriba. Claro que Estados Unidos perderá parte de su importancia relativa y, en cinco años, tendremos otros equilibrios.
No olvidemos que esta no es la gran depresión o una crisis tipo la de Chile en 1983, en que se pierde todo y hay que partir de cero. Ya sea porque el mundo está más fuerte o porque hay fondos de los gobiernos y en las cajas de las compañías, creo que habrá una vuelta de mano, que ya se ve que están aprovechando varios fondos y países. Se podría decir que esta es una crisis con la billetera llena, algo que ilustró muy bien The Economist con esa portada de helicópteros cargados de lingotes yendo al rescate. A lo mejor, habrá un cambio de mano relevante y las grandes compañías americanas terminarán en manos de gobiernos árabes o de países asiáticos. No sé… Dado eso, al inversionista le diría que mire el largo plazo y que a lo mejorhay que ser más selectivo, por este proceso de rebalanceo.
Puesto en perspectiva, quizás hoy el problema es de exceso de caja, al punto que podemos estar viviendo el mal de la riqueza. Por ejemplo, acá en Chile, donde hemos recibido tanta riqueza por el cobre que, al final se deja de crear riqueza en otras cosas. Y eso que el cobre, no seguirá alto para siempre. Sumen a eso que el Estado chileno está más preocupado de administrar una plata con la que no saben qué hacer y la corrupción y la permeabilidad de las platas, que empieza a salir por todos lados sin buenos mecanismos de control.