ALBERTO MORDOJOVICH
54 años, casado, cuatro hijos.
Gerente General, Magenta y RedVoiss
Saltó a la palestra mediática en 2006 por el juicio que entabló contra Telefónica Chile en el Tribunal de la Libre Competencia, TLC, por “prácticas reñidas con la libre competencia”. El organismo le dio la razón y eso lo alentó a demandar por segunda vez a la telefónica. En esta ocasión, por “empaquetamiento excluyente”. Pero “es una pelea de David contra Goliat”, afi rma. Acostumbrado a ganar, cuenta que tras titularse de ingeniero civil eléctrico de la Universidad de Chile, en 1979, estudió un master en Electrical Engineer en la Universidad de Colorado, Estados Unidos, gracias a una beca Fullbrigth, que en esa época, cuenta orgulloso, “sólo se entregaba una por área”.
Inició su carrera como ingeniero de estudios de Copec; curiosamente, en el área de telecomunicaciones a la que la petrolera pretendía ingresar. Pero no fue hasta 1991 que asumió las riendas de Magenta. En casi 17 años, la empresa pasó de ser una firma dedicada a la venta de computadores a una compañía de networking.
Uno de sus hitos fue el primer servicio de telefonía IP para empresas, para lo cual creó RedVoiss, filial de Magenta. Haciendo gala de su temple de acero, ha convertido a la firma en un “caballo de lucha” para batallar por la masificación de la voz sobre IP lo que, a su juicio, abarataría los costos de la telefonía fija, porque permitiría hablar con cualquier lugar por un precio fijo.
Raúl Ciudad, gerente general corporativo del grupo Coasin, destaca a su par por estar entre los mejores gerentes: “mis felicitaciones a Alberto por este reconocimiento, pues es un reflejo de la perseverancia y la firmeza que ha demostrado al defender su modelo de telefonía IP pública a lo largo de los años”.
Uno de sus momentos más difíciles fue la caída de las punto com en 2001 y 2002, en que los principales clientes se resintieron por la crisis: “tuvimos que aguantar el chaparrón”, recuerda. Entre sus fortalezas, destaca un liderazgo con capacidad de visión, de prever el mercado y proyección, lo que compatibiliza con la perseverancia a toda prueba para generar un buen clima laboral. Y cuando no trabaja, qué mejor que esquiar en invierno, y la lectura y el rock en toda temporada. “Me habría encantado componer canciones”, confiesa.