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En esa línea también ha incursionado en materia de Energías Renovables No Convencionales, las famosas ERNC. Es más, tiene un equipo exclusivamente dedicado a la búsqueda de estos proyectos. La idea es analizar todas las alternativas posibles. El único requisito es que sean competitivas, por cuanto Colbún no esperará subsidios para su desarrollo. Hoy por hoy, está haciendo mediciones de viento en algunas zonas del país para eventuales proyectos eólicos, mientras participa en las licitaciones del ministerio de Minería para concesiones de exploración geotérmicas en conjunto con de uno de los líderes mundiales en esta industria, la norteamericana GeoGlobal Energy.
También estudian varios proyectos de mini centrales hídricas, siendo estas últimas dos alternativas las que más concentran la atención del grupo. “La idea es que, de aquí a 2015, cuando entre en vigencia la nueva ley, que obliga a las eléctricas a tener un 5% de energía generada por ERNC, superemos esa meta. Queremos generar 200 MW con ERNC y lo vamos a conseguir con proyectos que estamos analizando actualmente, más los que está viendo el Fondo de ERNC Aqua”, agrega Larraín.
Equipo en crecimiento
Para nadie es un misterio que el crecimiento de Colbún no ha estado exento de problemas, todo lo cual les ha valido ser caso de estudio en Harvard. Buenos dolores de cabeza tuvieron con la crisis del gas y, para qué hablar, con el incendio en Nehuenco I, que hoy los tiene enfrentados con varias aseguradoras por el monto de la indemnización. Ahora, lo que los tiene afanados es el proyecto Hidroaysén.
Pero Larraín y su equipo prefieren enfocarse en el futuro. Y ahí, en lo inmediato, emergen las centrales que hoy están levantando y que, sumadas, constituyen un hito en la historia de la compañía, ya que por primera vez tendrá en construcción varios proyectos de envergadura en forma simultánea (San Pedro, Santa María etapa 1 y San Clemente ya en construcción, además de Angostura y Santa María etapa II, que espera iniciar en los próximo meses). “Sacar adelante estas centrales es un trabajo tremendo. Cada una es única en su tipo y tienen sus complejidades. Aquí no hay sandías caladas”, acota con gracia Eduardo Morel.
Hablan de centrales como si se tratara de obras de arte. No es para menos, si el nivel de complejidad que conlleva cada uno de estos proyectos es de proporciones insospechadas: 3 ó 4 años con importantes inversiones para decidir si se construye o no. De ahí que en los últimos cuatro años –desde que el grupo Matte tomó el control– se hayan volcado a reclutar ejecutivos de la industria para armar la nueva estructura (ver recuadro). La misma que hoy enfrentan su mayor desafío: la primera gran fase de crecimiento de Colbún. “Junto con ello también estamos delineando lo que vendrá para el futuro más lejano, después de 2014: emprendimos estudios de proyectos hidroeléctricos en base a nuestros derechos de agua que esperamos nos permitan levantar una cartera equivalente a unos 500 MW. También pretendemos ser un actor relevante en la industria de la geotermia. Finalmente estamos participando en Hidroaysén, cuya ejecución deberá decidirse con un amplio consenso”, dice Larraín.
| Las definiciones de Larraín |
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-Recientemente estuvo el presidente de Enel en Chile y destacó la importancia de la hidroelectricidad y de Hidroaysén como proyecto de energía limpia, renovable, propia y que aporta contra el calentamiento global. Por lo tanto, no vemos cambios en nuestra estrategia de continuar con el proyecto y de lograr, a través del trabajo transparente con las comunidades de la región y con todos las partes interesadas, un consenso sobre su ejecución.
-¿Cuál es la mayor debilidad del sistema de evaluación ambiental? -Si bien la institucionalidad ambiental vigente es adecuada, toda institucionalidad es perfectible. Celebramos el reciente acuerdo entre el gobierno y la Alianza para introducir cambios en la institucionalidad ambiental, creando un ministerio de Medio Ambiente que le da mayor importancia a este tema, y una superintendencia y tribunales medioambientales que representan un adecuado equilibro entre la necesaria supervisión y la capacidad de cualquier titular de un proyecto para defenderse en una instancia independiente y de alto estándar técnico.
-¿Las generadoras tienen algún déficit con el país? -Si bien muchas veces vemos como antagónica la relación de las empresas eléctricas con las comunidades, ONG y las autoridades que evalúan los proyectos, creo que también se puede ver como un círculo virtuoso: esa interacción ha implicado que las empresas incorporen de mejor forma las dimensiones medioambientales y de relaciones con la comunidad en sus estrategias y toma de decisiones. Detrás de este comentario hay una autocrítica.
-¿Hacia dónde debieran apuntar las definiciones en materia de energía de los candidatos presidenciales? -Los gobiernos, en todas las latitudes, dan lineamientos de largo plazo de política energética. Hoy, los desafíos están dados por promover las energías renovables que aporten a la cruzada del cambio climático y, desde el punto de vista doméstico tener fuentes energéticas propias, limpias y competitivas… Estimo importante destacar, entre las iniciativas que ha impulsado el gobierno, la promoción de ERNC que demuestren ser competitivas sin subsidios, la promoción de la eficiencia energética y el desarrollo de nuestro potencial hidroeléctrico.
-¿Qué es lo que Chile debiera defender en la próxima convención sobre cambio climático en Copenhague? -Debemos posicionarnos aliados del mundo en desarrollo, no como partes del problema... El Banco Mundial lo dijo: Latinoamérica tiene un gran potencial de mitigación de emisión de gases invernadero, potencial que además es eficiente ambiental y económicamente. Con el control de la deforestación, la generación de energía renovable convencional y no convencional y con eficiencia energética, podemos contribuir con fuentes de mitigación de emisión de gases de efecto invernadero, que tienen menor costo que las disponibles en el mundo desarrollado. |