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Artículo correspondiente al número 207 (29 de jun al 12 de jul 2007)
El subcomisario de la Bridec (Brigada de Delitos Económicos de Investigaciones) Cristián Matus señala que en Chile cerca de un 60% de los delitos son descubiertos por una situación accesoria a mismo, ya sea por un error del que comete el fraude, de un tercero, o simplemente, por mala –o buena– suerte. Casos hay varios. Tal vez el más sonado y de mayor daño patrimonial es el mega fraude de Inverlink, que se destapó por el rebote del mail enviado desde el computador del entonces presidente del Banco Central, Carlos Massad, a Enzo Bertinelli –ex gerente general de Inverlink Corredora de Bolsa, representante legal y socio del holding, quien conseguía la información reservada de parte de Pamela Andrada, secretaria de Massad– solo por estar mal escrito el apellido del destinatario. O el caso del fraude por 6 millones de dólares mencionado anteriormente, que se destapó porque una corredora de bolsa llamó al propietario de las acciones para manifestarle su disgusto porque el negocio no se hubiese hecho a través de ellos, a lo que el dueño de las acciones respondió “qué negocio”. Lo cierto es que la prevención es clave. Eso sí, considerando que el 80% de los malos manejos vienen del interior de la organización, el tema no va por construir trincheras, sino por establecer mecanismos de control interno. Lamentablemente, el alto costo de estos sistemas determina que en muchos casos –especialmente en las empresas más pequeñas– resulta más barato asumir la eventual pérdida por fraude.
Pero hay cosas mínimas que todos pueden hacer, como establecer una política anti fraude que sea conocida por todos los empleados de la empresa y que establezca los márgenes de acción de cada trabajador y las sanciones que se aplicarán en caso de que cometan faltas. Una política tan simple como esta, según el estudio de Ernst & Young, no existe en más de la mitad de las empresas estudiadas, con lo cual es difícil esperar que disminuya el peligro.
La ACFE, Association of Certified Fraud Examiners, estudió 1.134 casos de fraude ocurridos en empresas en Estados Unidos para la elaboración de su Reporte a la Nación 2006. Estas son algunas de sus conclusiones.
• Casi un cuarto de los casos de fraude causan pérdidas por al menos 1 millón de dólares. De los más de mil casos estudiados, nueve episodios causaron pérdidas superiores a los mil millones de dólares.
• Se estima que el 5% de los ingresos anuales de las compañías se pierde en fraudes.
• 18 meses es el tiempo promedio que transcurre entre que se comete el fraude y que es detectado.
• El 45% de los fraudes de más de un millón de dólares fue detectado por un dato, más del doble de la tasa de detección a través de auditores internos.
• Las industrias afectadas con los mayores fraudes son las de venta mayorista, con un promedio de 1 millón de dólares por caso, y construcción, con 500 mil dólares.
• El promedio de pérdida por cada fraude para las empresas con menos de 100 empleados es de 190 mil dólares, monto incluso mayor que en las grandes empresas, lo que se explica por las escasas políticas de prevención y detección de estos ilícitos.
• El monto del fraude está directamente relacionado con el cargo de quien lo comete. Los delitos de dueños o ejecutivos ascienden en promedio a 1 millón de dólares, casi cinco veces el promedio de los daños causados por gerentes y casi 13 veces el de los empleados.
• El 30% de los fraudes cometidos al interior de la empresa fue realizado por empleados del departamento de contabilidad, mientras que el 20% corresponde a miembros de la administración superior. En el 14% de los casos se identificó el origen del fraude en el departamento de ventas.
• En menos de un 8% de los casos los culpables tenían antecedentes por causas similares.