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Reportajes y Entrevistas
Francisco Rencoret, el W… y el alfabeto urbano

Artículo correspondiente al número 263 (16 al 29 de octubre de 2009)

 


Por eso, dice, todos los proyectos que ha realizado en el barrio El Golf han sido consistentemente urbanos. “Por mi formación y experiencia profesional, para eso yo tengo ventajas comparativas y no para otras cosas”, concluye.

De esa etapa son los proyectos (El Regidor, Mapfre y otros) que él y los socios que se fueron sumando desarrollaron en el sector. Una etapa en que destacan los roles clave que han jugado y juegan el abogado Ignacio Salazar, Jorge Marín y José Piñera, a quien define como inversionista y mentor.

 

 


El nacimiento de Isidora

 

La oportunidad de Isidora 3.000 nació en 2002, cuando Diego Durruti les llevó la idea. Rencoret recuerda que en ese momento Ignacio Salazar se tomó en serio la propuesta y plantea al resto del grupo que había que empujar un proyecto ambicioso que tuviera como base una estructura distinta. Así nació Territoria, donde, por cierto, además de ellos, dos juegan un rol clave: Jorge Marín y la familia Sáinz de Vicuña.

Entre los elementos que, a su juicio, justificaban (y justifican) que Isidora 3.000 terminara siendo un hito, Rencoret menciona la ubicación del edificio en el corazón del barrio El Golf: “está en el epicentro del turismo, los negocios y la gastronomía de Santiago, muy en la línea con proyectos de grandes capitales del mundo, que siempre se instalan en lugares de gran presencia estratégica. En Nueva York lo hace Time Warner, en Columbus Circle, o Lincoln Square en Broadway, frente al Lincoln Center. Lo mismo pasa en Miami, con el Four Seasons, que se encuentra en Brickel Avenue con Miami River, y en San Francisco, también con Four Seasons”.

No solo de edificios

Y aunque Territoria tiene para rato en la vida de Francisco Rencoret, hoy él dice estar dando salida a varias de sus otras inquietudes vitales.

“Por ejemplo, estoy embarcado en un proyecto de aceite de oliva que tiene 12 hectáreas en la costa, al lado de Costa Cachagua. Allí, junto a mi señora e hijos, pretendemos crear una almazara, que es una pequeña planta boutique de aceite orgánico. Se llama Olivo Santo y tendrá un modelo de producción biodinámico. Llevamos años trabajando en él, hasta ahora sin un fin comercial, aunque quizás lo tenga en un par de años, porque la idea es producir un aceite que cuente una historia”.

Además, Rencoret es socio de Jaime Vásquez (el dueño del Tip y Tap) en Kilómetro Cero, en el núcleo de Isidora 3.000; participa en Awasi, el premiado hotel boutique de San Pedro de Atacama, y dice estar mirando varias alternativas de desarrollo en la V Región, todas ligadas al área inmobiliaria y hotelería. Y es que cree íntimamente que en el turismo y la hotelería hay un enorme potencial de desarrollo. De hecho, no descarta hacer más hoteles grandes en la región de la mano de Starwood, ya que por la similitud de idiosincrasias la exportación del concepto de mix use es una gran oportunidad.

Otra cosa que lo tiene muy motivado es que acaba de ser invitado a dar una exposición en Harvard sobre el caso de Isidora 3.000, una historia que, dice, partirá “desde la compra de las 110 propiedades iniciales hasta el término del edificio”.
Otros atributos que destaca son la escala y la envergadura del proyecto (con su concepto de uso mixto) y la presencia del Hotel W, que –está convencido– es un imán de actividad turística, comercial y empresarial. Dicho magnetismo, cree, se extiende a las residencias, que operan con la misma moral W donde, por el lado del diseño, los roles que jugaron Tony Chi y Sergio Echeverría, han sido clave.

Dentro del proyecto, el área destinada al retail también es fundamental. “Se trata de una oferta de tiendas que apunta a un segmento con un estilo de vida marcado. No es un estilo masivo; es exclusivo, pero no excluyente. En este contexto, destacan marcas internacionales con trayectoria local (Mercedes Benz, Juan Valdéz, Bang & Olufsen, Brooks Brothers, The North Face) y otras que ensamblan con la propuesta global, como El Mundo del Vino y O2, entre otras.

Pero, ¿cómo les ha ido? Rencoret dice que si bien toda innovación provoca cierta distancia, con el correr de los días la curiosidad aflora y la gente se acerca. Recalca que basta visitar el hotel para constatarlo. “El hotel tiene lleno todos los amenities. Es cosa de venir a verlo, acá se entremezclan empresarios, políticos, extranjeros, celebridades. Eso está 100% insertado y me parece que es un tremendo logro, porque la gente ha dejado su casa para venir”.

La propuesta W de Starwood (firma con la cual son socios, tras venderle el 40%), “ha tenido un magnetismo impresionante, destacando la variedad de propuestas gastronómicas y la mano del chef Jean Paul Bondoux, que viene del Hotel Alvear”, anota.

Las residencias, en tanto, que representan el 20% del total, ya totalizan ventas cercanas al 20%, en su mayoría a extranjeros. En una primera etapa dicen haber recibido mucha oferta chilena, pero con propuestas de precio que no se ajustan. “Este producto en Buenos Aires cuesta 6.500 dólares el metro, en Nueva York cuesta 55.000 dólares y acá vale 4.500. El extranjero lo encuentra razonable y nos parece que el chileno va a tener que indexarse a los valores de afuera. Es como cuando se introduce un auto de 150.000 dólares. Si bien al principio no se compran muchos, luego la gente comienza a pagar su valor”, diagnostica Rencoret.

Los extranjeros que están comprando residencias vienen de Argentina, Brasil, Estados Unidos, Inglaterra y Australia, proceso que se reforzarzará con promoción internacional; entre otras cosas, con ofertas directamente en Buenos Aires y las que se puedan realizar a través de la red de comercialización de W.

En cuanto a las oficinas, cuenta que ya está colocado un 50% del espacio total y que éstas se distribuyen 50-50 entre multinacionales y compañías locales... “y eso que la comercialización partió hace seis o siete meses”.

Hotel, residencias, oficinas y retail. La idea es que coexistan, ganen sinergias, pero sin traslaparse. “Desde el plano nos preocupamos de eso. La calle privada que da acceso a las residencias y al hotel hace un aporte muy potente en lo que a exclusividad se refiere. Luego, en la parte pública, por Isidora Goyenechea, y que te da acceso a oficinas y retail, te mueves con separación entre los productos. Ninguno está traslapado, pero si buscas los espacios de sinergia, los consigues fácilmente. Se puede ir directo desde las oficinas al centro de negocios y lo mismo ocurre con las residencias, ya que puedes acceder a los servicios del hotel y a unos 2.200 m2 de espacios de servicio, con cavas de vino, living room, lounge, teatro, piscina, ascensores independientes para el servicio, salas de pool y acceso directo a los restaurantes, más estacionamientos exclusivos”.

Finalmente, y cuando le preguntamos qué pasó con la anunciada venta del edificio a un fondo internacional, operación que no se materializó, dice que efectivamente la idea es que el edificio termine en manos institucionales, “no obstante lo cual lo que te puedo decir es que en este minuto estamos 100% dedicados a la comercialización; y respecto de la venta que no prosperó, sólo señalar que esa es una materia estratégica del directorio”.

 

 

No solo de edificios

Y aunque Territoria tiene para rato en la vida de Francisco Rencoret, hoy él dice estar dando salida a varias de sus otras inquietudes vitales.

“Por ejemplo, estoy embarcado en un proyecto de aceite de oliva que tiene 12 hectáreas en la costa, al lado de Costa Cachagua. Allí, junto a mi señora e hijos, pretendemos crear una almazara, que es una pequeña planta boutique de aceite orgánico. Se llama Olivo Santo y tendrá un modelo de producción bio-dinámico. Llevamos años trabajando en él, hasta ahora sin un fin comercial, aunque quizás lo tenga en un par de años, porque la idea es producir un aceite que cuente una historia”.

Además, Rencoret es socio de Jaime Vásquez (el dueño del Tip y Tap) en Kilómetro Cero, en el núcleo de Isidora 3.000; participa en Awasi, el premiado hotel boutique de San Pedro de Atacama, y dice estar mirando varias alternativas de desarrollo en la V Región, todas ligadas al área inmobiliaria y hotelería. Y es que cree íntimamente que en el turismo y la hotelería hay un enorme potencial de desarrollo. De hecho, no descarta hacer más hoteles grandes en la región de la mano de Starwood, ya que por la similitud de idiosincrasias la exportación del concepto de mix use es una gran oportunidad.

Otra cosa que lo tiene muy motivado es que acaba de ser invitado a dar una exposición en Harvard sobre el caso de Isidora 3.000, una historia que, dice, partirá “desde la compra de las 110 propiedades iniciales hasta el término del edificio”.

 

 



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