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Artículo correspondiente al número 215 (19 de oct al 01 de nov 2007)
Otro segmento en el que Prime ha ingresado con éxito es en el de los aeropuertos. Hasta ahora se ha ganado la concesión de tres terminales y un cuarto al que, literalmente, le ha dado vuelta los números.
-Iquique fue el primer aeropuerto que se inauguró dentro de la nueva política aeroportuaria –cuenta Perramont–. En 1996 fuimos a la licitación con Lan, Belfi y el Fondo Las Américas y ganamos. Invertimos cerca de 165 mil UF en un terminal completamente nuevo. Y hoy, además del mantenimiento, nos ocupamos de la operación de los puertos de embarque, los estacionamientos, el uso de la cafetería, el salón Vip y los servicios de transporte.
El Terminal de Punta Arenas, por su parte, se lo adjudicó el mismo grupo el 2000, donde Prime aportó el 30% de las casi 400 mil UF que significó la inversión. La concesión de Atacama, en tanto, se la ganaron el 2003 en conjunto con Belfi, dando lugar a una de las obras de mayor envergadura que se ha levantado en regiones, con una inversión superior al millón de UF.
-El aeropuerto de Concepción fue una oportunidad de compra –sostiene Guerrero–. Méndez Junior, que era el concesionario, estaba pasando por una situación muy complicada y como nosotros tenemos una estupenda relación con los bancos, logramos refinanciar los pasivos a una tasa que nos cambió completamente el retorno.
El dolor de cabeza
Claro que no todo ha sido miel sobre hojuelas para este grupo. Como cualquier fondo de inversión, también se han pillado los dedos. La construcción de caminos, sin ir más lejos, les ha traído varios dolores de cabeza, ya sea porque estimaron mal el flujo o porque lisa y llanamente era una mala inversión. -El Camino La Madera nos ha hecho sufrir bastante –cuenta Guerrero–. Nos equivocamos fuertemente en la definición de demanda. Sin embargo, estamos convencidos de que vamos a sacar el camino adelante, con retornos bajos, pero positivos.
La Madera, para ubicarse, conecta las localidades de Los Angeles, Angol, Nacimiento y Santa Juana con Concepción y los puertos de la VIII Región. La concesión tiene un plazo de 25 años (de 1994 a 2019). La sociedad formada por Prime, donde también participan Belfi y el Fondo Las Américas, se encarga de la operación y mantenimiento del camino y de la asistencia de emergencia a los usuarios, quienes pagan un peaje diferenciado según el tipo de vehículo.
El Camino Nogales-Puchuncaví es otra apuesta delicada. La compraron hace poco más de un año a una empresa constructora, y aunque hasta aquí los flujos han mejorado, confiesa que hay que esperar un par de años para saber si el negocio realmente valió la pena.
-Hicimos un aumento de capital, con lo cual pudimos refinanciar todos los pasivos, fijar la tasa de interés y convertirlo en un negocio que promete ser muy bueno, –dice Guerrero.
Pero por lejos la inversión vial más sui generis que han hecho es la de la conexión Las Rejas. Se trata de un eje vial de 4 kilómetros desde la intersección Las Rejas-Alameda hasta Las Rejas- Avenida Suiza.
-Es una calle con un gran puente –dice Guerrero muerto de la risa–. Lo hicimos en sociedad con Belfi y el grupo BCF. Un dato interesante es que esto forma parte de las obras de infraestructura del Transantiago. Ellos nos pagan.
Y claro. Según el reporte, la sociedad concesionaria recibe pagos trimestrales prefijados de parte del operador financiero del Transantiago, correspondientes al pago de la inversión y su retorno asociado y de las obras de mantenimiento de las vías que debe efectuar la sociedad durante el período de concesión (56 trimestres).
-No existe ningún fondo que diga que lo haya hecho todo bien –sostiene Guerrero–. Nosotros nos comprometimos con una rentabilidad de dos dígitos y lo hemos cumplido. Hay que tomar en cuenta además, que la velocidad de hacer negocios en infraestructura es bastante lenta. En trece años hemos invertido en trece proyectos, lo que habla de un promedio de un proyecto por año.
-Eso es poco en cantidad, pero estamos hablando de más de 90 millones de dólares (solo el fondo) –acota Perramont. -Y eso que nos llegan todos los proyectos de infraestructura que se hacen en Chile –continúa Guerrero–. Y van quedando bastante pocos… Hace un tiempo recibimos una invitación para participar en Perú, pero lo estamos estudiando. La experiencia en Chile no nos garantiza el éxito allá.