|
|
Bienvenido, te encuentras en Inicio Reportajes y Entrevistas Finanzas verdes. Llegó la hora |
Califica este artículo
Otros artículos de la sección:
Artículo correspondiente al número 258 (7 al 20 de agosto de 2009)
Aprendizaje corporativo
Ahora bien, una vez incorporada esta idea en la sociedad, es el turno de las personas y empresas, que empiezan a organizarse para encontrar su propia solución para subsistir sin comprometer los recursos de las próximas generaciones.
Para el mundo empresarial y de los negocios este ha sido, al igual que para el resto de la sociedad, un tema complejo y que obligatoriamente ha debido abordar. En este camino han incorporado el compromiso social con las comunidades donde se desarrollan los negocios, la responsabilidad social empresarial y el cuidado del medioambiente a nivel corporativo en sus prácticas y discursos. De hecho, ya a finales de los 80 se comenzaron a elaborar los primeros reportes sociales en Europa y Estados Unidos.
Para la banca internacional se trata de un tema en el que ineludiblemente ha debido involucrarse, por su rol de financista de una amplísima gama de proyectos y empresas que desarrollan sus negocios en una también amplia gama de sectores. El nexo es claro: un buen manejo ambiental y social de las empresas está directamente relacionado a un menor riesgo crediticio. Una empresa que no opera bajo principios de sustentabilidad ambiental y social genera para el banco dos tipos de riesgo adicionales a los inherentes al negocio: riesgo de imagen y riesgo de portfolio.
Esa fue la lección que aprendieron de manera ruda los principales bancos internacionales a fines de los 90 y principios de este siglo, cuando se enfrentaron con un riesgo de crédito nuevo, relacionado al financiamiento de proyectos que, a juicio de las comunidades en que se desarrollaban, impactaban negativamente el entorno. Casos emblemáticos fueron el financiamiento de ABN AMRO a Freeport en 1998 y el de Citibank en 2003, con grupos ambientalistas que colgaron en su casa matriz una gigantografía con la consigna de Forest Destruction and Global Warming? We’re Banking on It! Citi: Ethically Bankrupt, comprometiendo seriamente la buena salud de los balances de las instituciones involucradas.
En el caso de Freeport, durante años organizaciones ambientalistas y de derechos humanos habían criticado a esa minera estadounidense por sus actividades contaminantes durante la extracción de cobre y oro en Irian Jaya (Indonesia) y en Bougainville y Ok Tedi (Papúa Nueva Guinea). ABN AMRO fue co-financista durante 10 años del proyecto.
Los clientes holandeses del ABN AMRO se sumaron a las protestas de la organización ambientalista Milieudefensie, que presentó una petición al gerente del banco solicitándole que, como uno de los 40 financiadores de la operación, ejerciera su influencia frente a la compañía estadounidense para que trabajara de una manera “limpia y honesta”. Las protestas utilizaron la consigna de los clientes: “con mi dinero, no”, aludiendo claramente al uso que se hacía de sus depósitos. Había nacido un peligro nuevo: el de que la sociedad civil castigara proyectos, negocios o instalaciones productivas por apartarse de los conceptos de sustentabilidad. En respuesta, la banca inició su viaje más formal hacia las finanzas verdes.
Acuerdo en Ecuador
El viaje tiene fecha de inicio el 4 junio de 2003, cuando en Amsterdam siete bancos privados, impulsados por Citigroup, ABN AMRO, Barclays y WestLB, acordaron y firmaron lo que hoy se conoce como los Principios del Ecuador.
La operatividad de éstos implicó que todos estos bancos integraran el aspecto medioambiental y social al análisis de riesgo habitual que ya hacían y establecieran políticas y procesos internos consecuentes con los principios (ver cuadro).
Para muchos, los Principios del Ecuador cambiaron las reglas del juego en el financiamiento de proyectos. Según cifras del Infrastructure Journal, hace dos años, de un total de 74.600 millones de dólares de deuda a los que se les hicieron seguimiento en los mercados emergentes, 52.900 millones estaban sujetos a los Principios de Ecuador. Esto representa aproximadamente el 71% de la deuda de financiamiento total de proyectos en economías de mercados en vías de desarrollo.
Finanzas verdes en Chile
Con estos antecedentes, la pregunta surge de inmediato. ¿Por qué los bancos locales no detectaron este riesgo… si aparentemente había indicios de su existencia, y casos similares en el mundo? Esto se debió a una multiplicidad de factores.
Faltó expertise técnico para analizar el impacto de estos procesos productivos en el medioambiente. Probablemente, la inexistencia de entrenamiento formal en materias medioambientales dejó un vacío en el proceso de decisión crediticia. Ejemplo de ello es que las visitas a las plantas salmoneras, por tratarse de una industria nueva, eran efectuadas sin un marco de referencia, como –por ejemplo– un conocimiento previo y detallado de los procesos productivos o instalaciones de esta industria en Noruega, Escocia y Canadá, países que ya habían vivido el problema.
Los bancos internacionales con operación en Chile tampoco utilizaron necesariamente el conocimiento de sus redes internacionales y de los departamentos especializados en evaluación por industria; en este caso, la acuicultura.
Ahora el país se enfrenta con un importante portfolio de iniciativas que esperan su implementación, especialmente en los sectores forestal, minero y eléctrico. Lo que sería esperable, a partir de la crisis de los salmones, es que se genere un espacio de convergencia de criterios, en donde la relevancia de medir el impacto de los procesos productivos desde un punto de vista medioambiental y social sea un acuerdo en la agenda publico-privada.
| Principios al medio del mundo |
Los Principios del Ecuador constituyen un marco de autorregulación formado por bancos que abarca problemáticas en las siguientes áreas: • Desarrollo sustentable y uso de recursos naturales renovables • Protección de la salud humana, cultura y biodiversidad, incluyendo especies en peligro y ecosistemas delicados • Uso de substancias peligrosas • Riesgos de accidentes graves • Salud ocupacional y seguridad • Prevención de incendios y seguridad • Impactos socioeconómicos • Adquisición y uso de tierras • Reasentamiento involuntario • Impacto en pueblos y comunidades indígenas • Impacto acumulado de proyectos existentes, el proyecto propuesto y futuros proyectos • Participación en el diseño, revisión e implementación del proyecto de terceros involucrados • Consideración de alternativas ambientales y sociales preferibles • Producción, distribución y uso eficiente de energía • Prevención de contaminación, minimización de desechos, controles de contaminación (líquidos residuales y emisión de gases) y gestión de desechos sólidos y químicos. |