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Reportajes y Entrevistas
Fernández León-Edwards. Socios de lujo

Artículo correspondiente al número 261 (17 de septiembre al 1 de octubre 2009)

 

Son probablemente dos de las familias de más bajo perfil en el mundo de los negocios, cuestión que probablemente les ayudó a aliarse en el rubro inmobiliario y a levantar Santa Maria Polo-Golf. Les ha ido tan bien juntos, que los Fernández León y los Edwards ya proyectan nuevos emprendimientos. Por Sandra Burgos y Paula Vargas; foto, Veronica Ortiz.


Prefieren la palabra elegancia, en lugar de lujo. Es que la sobriedad de los Fernández León es un sello característico de sus proyectos inmobiliarios. Todo es absolutamente cuidado, nada de excesos. No lo necesitan y menos, con las privilegiadas ubicaciones donde se instalan. Si no es frente a una cancha de golf, la vista se dirige a un club de polo. Así de simple.

Para ellos la clave en este rubro está en buscar ubicaciones con estupenda vista y un socio inmejorable. Y como en su forma de ser calza a la perfección eso de que “el que la sigue la consigue”, hace exactamente una década forjaron una alianza con Agustín Edwards, la que no ha hecho sino rendir frutos.

Cómo se gestó, en qué han resultado y cuál es su futuro (porque ya hablan de futuro) es lo que abordan en Capital el gerente general de FFV, Tomás Fernández, hijo de Eduardo Fernández León, y Fernando Bellocchio, director elegido por Edwards para representarlo en esta sociedad, a la que denominaron Inmobiliaria del Cerro.

 

 

 


La alianza adecuada

 

Los Fernández León hace rato que andaban buscando un terreno en la zona de Santa María de Manquehue, que poco a poco estaba tomando forma con edificios de primer nivel, principalmente en el eje Santa Teresa-El Portezuelo.

Tenían la visión de hacer algo interesante. No podían quedarse fuera de esta fiesta; menos, en un sector con terrenos amplios y con vías de acceso privilegiadas como es la –en ese entonces, recién construyéndose– Costanera Norte. Sabían que la tarea no sería fácil, no sólo por lo compleja que se veía la compra de terrenos, sino por las restricciones que hasta ese minuto existían en el plano regulador para levantar edificios de mayor altura en el barrio.

Pero las dudas poco a poco se fueron despejando. Tomás Fernández recuerda que no fue muy complicado acercar las posiciones de FFV y las del dueño de gran parte de los terrenos de ese sector, el empresario Agustín Edwards. “La idea de don Agustín era hacer un negocio atractivo que coincidía con nuestro perfil. Es decir, levantar un proyecto de largo plazo, bien desarrollado y en un barrio con enormes perspectivas, con buenas vías de acceso, con una iglesia al lado y el Club de Polo al otro. En fin, aspectos que lo hacían bien único”, explica.

El lugar calzaba perfectamente con lo que querían hacer.

El interés de la familia Edwards en el área inmobiliaria, por su parte, venía gestándose hacía décadas. Si bien se materializó en la alianza con los Fernández León, a raíz de la posesión de terrenos en Santa María de Manquehue contiguos a las dependencias de El Mercurio, había estado muy cerca de este negocio a principios de los 80, época en que Fernando Bellocchio era director del grupo. Por eso, cuando recibió el llamado de FFV, Agustín Edwards lo nominó a él para que diera forma a esta nueva cruzada empresarial.

Bellocchio tenía experiencia en el rubro, así como en hacer negocios para la familia Edwards. “Para la crisis del 82, yo era director del grupo como presidente de la Financiera de Los Andes, manejaba los campos de don Agustín y me tocaba ver la parte de construcción, a través de la Inmobiliaria Consolidada. Cuando vino la crisis nos organizamos rápidamente y formamos la Inmobiliaria Metropolitana y una constructora que se hizo cargo de terminar y vender las edificaciones que tomó en pago todas las obras del Banco de A. Edwards y la de Financiera de Los Andes, que eran cerca de 77 mil metros cuadrados diseminados en distintas partes, desde La Dehesa hasta Maipú. Las terminé y las vendí actuando como una unidad independiente del negocio financiero. Esta estrategia nos permitió ganar tiempo y, así, adelantarnos al resto del sistema, cuyo stock que iba a salir en venta en plena crisis era muy elevado, de modo que la oportunidad finalmente permitió resolver un problema y a precios más altos que los que lograron los otros. Esa fue una experiencia muy intensa, de tres o cuatro años”, recuerda Bellocchio.

Por esa época, la idea de Agustín Edwards era desarrollar algunos de los paños que tenía en el centro de Santiago. De hecho, la crisis del 82 paralizó los planes de un gran proyecto que levantaría en Bandera con Moneda: un edificio de 50 pisos, diseñado hasta en su más mínimo detalle por la famosa empresa de arquitectura norteamericana Skidmore, Owins and Merrill.

Tras esa exigente experiencia de cuatro años, Bellocchio dejó el grupo para dedicarse a sus proyectos personales. En eso estaba hasta que recibió hace unos años el llamado del grupo Edwards para que lo representara –junto a Jorge Lesser– en la alianza con los Fernández León.

Ambos asesores, junto a Eduardo Fernández León y Tomás Fernández, llegaron al acuerdo de formar Inmobiliaria del Cerro para desarrollar un complejo de varios edificios en una superficie de 6 hectáreas. La figura por la cual se asociaron fue tremendamente simple: Edwards ponía los terrenos y FFV, la gestión. Nada de acudir a bancos de inversiones, ni a complejas fórmulas matemáticas. Claro que cada uno sabía lo que estaba aportando.

 

 


Manos a la obra

 

Con el terreno en mano y la idea en mente, comenzaron los primeros trabajos. “Pretendíamos hacer inicialmente un proyecto DFL2, que parecía muy atractivo, pero que era muy difícil de desarrollar, por la normativa vigente”, explica Fernández.

No estaban claras las homologaciones y el mismo plano regulador de Vitacura se encontraba en plena elaboración. Entonces el reloj se detuvo y el proyecto sufrió un retraso de 4 años. “Hubo que esperar todo ese lapso para hacerlo, pero no diría que fue todo malo: en ese intertanto se hicieron las conversaciones y las amistades correspondientes”, enfatiza.

Fue así como recién en 2004 pusieron manos a la obra y a todo galope tramitaron los permisos correspondientes. A medida que el proyecto comenzaba a tomar fuerza se desarrolló toda una estructura para apalancarlo. Se conformó la sociedad anónima Inmobiliaria el Cerro, en que cada socio tiene el 50%; se configuró un directorio y se definió un comité ejecutivo, que desde el día uno hasta hoy sesiona todas las semanas.

Que hayan partido en ese momento no fue casual. “Las condiciones del país eran excepcionales. En ese contexto definimos nuestro mercado y también nuestro producto”, explica Bellocchio.

Con la puesta en marcha del proyecto, el master plan original de Santa María Polo-Golf fue cambiando. La tentación inicial era aprovechar las dos vocaciones del terreno (con vista al Polo y, por otro lado, hacia un parque interior), para construir una zona de departamentos muy elegantes, más caros, de más de 200 metros cuadrados, con vista al Polo, y otros más accesibles –DFL2–, inexistentes en la zona. Con ello, se manejaba el riesgo del producto.

Sin embargo, con el correr del tiempo y ya en sociedad, la idea cambió. “Decidimos homogeneizar el perfil del paño y hacer sólo departamentos grandes con la misma orientación, hacia el Polo y con vista interior. Eso significó bajarle la densidad enormemente a este sitio, con menos unidades de departamentos”, aclara Tomás Fernández.

El plan se fue modificando con los años. Al principio, la idea era sólo adquirir y desarrollar toda la franja oriente del paño. “Compramos una hectárea y media y pusimos los cuatro edificios con una vocación claramente hacia el oriente y el norte (...) En ese minuto había la intención de circunscribir la alianza sólo a esos cuatro edificios, ya que era un paño que tenía cierta autonomía e independiente de lo que don Agustín pudiera hacer después en el resto, donde no existía asociación”, recuerda Fernández.

Pero la realidad fue otra, ya que Agustín Edwards quiso que el proyecto inmobiliario abarcara las 6 hectáreas. “Esa fue una condición puesta por ellos y, la verdad, como la primera etapa fue una verdadera prueba de la blancura, entramos en esta asociación”, detalla Fernández.

Los Edwards no tenían ningún interés particular en ese terreno. “Era un área que se compró hace muchos años, igual que los de El Mercurio, y estaba aquí a la espera de que esto madurara y algún día se le diera forma. Era como una reserva. Pero con el interés mostrado por FFV, vimos que ya era hora de lograr la plusvalía de este paño”, consigna Bellocchio.

La crisis los sorprendió prácticamente terminando los departamentos de la segunda etapa, pero con una parte no menor colocada en verde. Además se comenzó a generar una masa crítica que, por la vía del boca a boca, desató un fenómeno de nuevas ventas.
“En la segunda fase hicimos algunas variantes respecto a la primera, con departamentos un poco más espaciosos, que van desde los 233 metros cuadrados hasta los 329.

De esta segunda etapa ya han vendido prácticamente la mitad, “ya que la crisis nos sorprendió en un buen momento desde el punto de vista de evolución del proyecto”, comenta Bellocchio.

 

 

 

Pensando en el futuro

 

La relación que han cimentado los Fernández y los Edwards ha sido tan fructífera que ya están pensando en continuar con el desarrollo de nuevas iniciativas. “Es una decisión por tomar y hay que hacerlo en función del stock de departamentos que nos va quedando. La idea es partir bastante pronto, antes del próximo año, aunque aún está en fase de revisión”, adelanta Bellocchio.

Esta tercera etapa contempla cuatro edificios, con características similares y conservando los rangos: “no vamos a abaratar el producto”, remarcan. La inversión inicial alcanzó las 2.100.000 UF y quedan por invertir 1.140.000 UF, en una superficie total de aproximadamente 65.000 m2. El proyecto total implica ventas por 4 millones de UF, unos 145 millones de dólares.

Pero no todo está circunscrito a este proyecto. Ha sido tan buena la experiencia para ambas familias que ya están pensando en futuros desarrollos. “Cuando se propuso por parte nuestra ver y viabilizar la venta del resto del terreno de Santa María Polo-Golf, se planteó, y se sigue haciendo, el hecho de poder desarrollar otro tipo de negocio de carácter inmobiliario, respetando las fronteras de lo que FFV tiene y lo que ha sido su negocio y nicho. No debe ser necesariamente a base de terrenos propios”, acota Bellocchio.

Tomás Fernández destaca de esta alianza la vinculación de la gente que está en el día a día. “Independientemente del ánimo societario de los patriarcas, don Agustín y el papá, aquí hay un equipo humano que se ha formado con los años y que es muy capaz de seguir haciendo cosas en el tiempo. Ha sido una asociación, desde el punto de vista humano, exitosa”.

¿En qué se traducirán estas buenas intenciones? Por el momento prefieren no hacer comentarios y mantener el bajo perfil que han cultivado por años, aunque queda claro que tienen las ganas de seguir incursionando en el rubro inmobiliario, al igual que terrenos para hacerlo. Es decir, no sería nada raro que en unos años los Fernández León y los Edwards sorprendan al mercado con otro proyecto de proporciones.

 

 

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Comentarios

2 Comentarios

alex ochoa :

Publicado Viernes 23 de Diciembre, 2011 - 14:22 hrs

La Sra. Paredes apenas sabe escribir, se nota que es gerente de Marketing Social y no una profesional. Lamentablemente por este asunto "social", hay muchos profesionales que no podemos entrar y mostrar nuestro trabajo.

marcela paredes :

Publicado Miercoles 30 de Septiembre, 2009 - 23:21 hrs

SR .REVISTA CAPITAL 
 
Soy marcela pardes ,mi trabajo esta relacionado con el tema inmobiliario y los proyectos exclusivos 
soy gerente de marketing de un proyecto en la v region, casas exclusivas  
donde mi trabajo se centra justamente en buscar un publico con un alto perfil que manifieste de alguna forma el interez de buscar una casa . 
sobre las 5 mil UF. 
Para estó me relaciono con ellos comparto sus gustos ,amistades reuniones 
Trato de hacer de mi trabajo algo realmente entretenido. 
y todo atravez del marketing social. 
cambiando la estrateguia comercial 
Invitando a mi empresa a atravez de un trabajo de beneficio 
Ayudando con esto a los que realmente lo necesitan. 
el desafio era grande y habia que atreversé 
los resultados se han visto reflejados en las ventas . 
ya terminamos nuestra 2 etapa y trabando en la venta de la 3 etapa. 
todo dentro de un risorte  
www.santamariademantagua.cl 
y el proyecto inmobiliario. 
www.elsolardemantagua.cl 
Agradesco este tipo de reportajes saber de que manera los empresarios inmobiliarios esta siendo iinnovadores y creativos  
solo hay que atreversé 
saludos marcela paredes  
Gerente de marketing corporativo social 
FONO 62262876. 
ME GUSTA MUCHO LA REVISTA CAPITAL

 
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