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Bienvenido, te encuentras en Inicio Reportajes y Entrevistas Felipe Morande.En cuatro años cerraremos la brecha con la Católica |
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Artículo correspondiente al número 211 (24 de ago al 06 de sept 2007)
Así de claro es Felipe Morandé, el decano de Economía y Negocios de la Universidad de Chile cuando habla de su plan para la facultad. Excelencia en los profesores, más investigación, aumento de los postgrados y nueva infraestructura, son algunas de las facetas de esta escuela que decidió comenzar el siglo a la vanguardia.

Cuatrocientos empleados, veinte millones de dólares de presupuesto y la posibilidad de influir en el país a través de la formación anual de más de 3 mil jóvenes, completan una oferta difícil de rechazar. La Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile es la empresa que hace un año tomó a su cargo Felipe Morandé (52 años, economista de la Universidad Católica, doctor en Economía de la Universidad de Minnesota, casado, cuatro hijos) y la verdad es que no puede estar más contento en su condición de decano.
Luego de prácticamente toda una vida profesional dedicada a estudiar y analizar las variables macroeconómicas, con varios años como economista jefe del Banco Central y otros tantos como director del departamento de estudios de la Cámara Chilena de la Construcción, hoy Morandé está enfocado cien por ciento en el área chica, gestionando, destrabando y agilizando procesos para cumplir el gran objetivo que se ha planteado de aquí a cuatro años, ni más ni menos que superar a la Universidad Católica como la facultad top en economía y administración del país.
Morandé sucedió en el cargo al economista Joseph Ramos, quien había asumido el decanato a fines de 2002 en medio del escándalo del caso Mop-Gate, que golpeó fuertemente a esta facultad. Ramos fue quien inició la profunda transformación de la facultad y la inauguración el año pasado del moderno edificio TecnoAulas CorpBanca Hall, destinado a albergar el pregrado, fue la culminación de esa etapa y marcó profundamente los destinos de la escuela. Morandé parte con un piso alto en expectativas, pero las suyas no se quedan atrás. De aquí a 2010, cuando culmina su período, quiere consolidar el liderazgo de la facultad no solo en Chile, sino también en América latina. Ampliar y mejorar los convenios con universidades extranjeras, lograr que la mayoría de los alumnos pueda pasar al menos un semestre en el exterior, potenciar la excelencia de los profesores, aumentar la investigación, mejorar las remuneraciones de los docentes y continuar creciendo en infraestructura, son algunas de las metas que se ha propuesto y, por lo visto, va en camino de cumplirlas todas.
-¿Qué importancia ha tenido la Facultad de Economía y Negocios de la Chile en las últimas décadas?
-Previo a los 70 esta facultad era claramente la más importante del país en su área, como ocurría con la Universidad de Chile en general. Pero las cosas fueron cambiando con el tiempo. Igual que el país, la universidad se sobrepolitizó en los 60 y 70 y durante el gobierno de Pinochet claramente hubo una política enfocada a quitarle importancia a la Universidad de Chile, que quedó radicada en Santiago y que fue intervenida militarmente, con una rotación altísima de profesores y rectores, con mucho desorden, gente perseguida e infinitos problemas. Esto no ocurrió en la Católica, que fue administrada por un solo rector por casi veinte años. Además, con la reforma del año 81 se crearon las universidades privadas y el sistema se tendió a dispersar, todo lo cual contribuyó a que la Chile perdiera la preponderancia que había tenido.
-¿Cuándo comenzaron a levantar cabeza?
-Yo diría que en los 90 las cosas comenzaron a cambiar y la facultad recuperó terreno contratando profesores destacados y aumentando la investigación. Sin embargo, a esas alturas ya habíamos perdido el liderazgo a manos de la Católica y por eso es que desde entonces nos hemos enfocado en recuperar espacios de liderazgo y creo que hoy estamos por lo menos en una posición competitiva. Esta es una universidad estatal y tiene algunos de los vicios propios de la administración pública, pero Joe (Ramos) hizo una gran tarea en profesionalizar los procesos y recuperar la amistad cívica al interior.
-¿Cómo miden los resultados en esta carrera de liderazgo?
-Por la calidad de los alumnos de acuerdo a su puntaje de ingreso, lo que nos ubica segundos detrás de la Católica. Lo importante es que hemos ido acortando la brecha, ya que este año nosotros cerramos en 700 puntos y la Católica en 714, mientras que en 2006 la Católica cerró en los mismos 714 y nosotros en 692 puntos. Esto es todo un mérito si se toma en cuenta que esta facultad busca representar al Chile real y valora enormemente la diversidad, por lo que cerca del 40% de nuestros alumnos viene de colegios municipalizados o particulares subvencionados. Así como durante un tiempo nos enfocamos claramente en recuperar terreno en los colegios particulares, segmento que habíamos dejado abandonado, también hacemos mucha campaña en liceos, porque es parte de nuestra esencia.
-¿A la Universidad Católica le falta diversidad?
-Sí, y también a algunas privadas que han alcanzado muy buenos estándares académicos y de calidad de los estudiantes, como la Adolfo Ibáñez o la De los Andes.