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Artículo correspondiente al número 266 (27 de noviembre al 10 de diciembre 2009)
El deterioro del directorio
Volvamos un poco en el tiempo. El 30 de marzo, una semana después de conocerse el acuerdo con la Fiscalía, los directores de las AFP y Falabella enviaron una carta a José Codner en la que solicitaban la salida del vicepresidente ejecutivo, Alejandro Rosemblatt, y del fiscal Sergio Mesías, porque no les habían informado sobre los antecedentes de colusión encontrados y tampoco del convenio con el fiscal.
Como contrapartida, Fernández, Berczely, Bellinghausen y Sinay salieron a defender el accionar y el acuerdo, argumentando varias razones: primero, porque creían que era un buen arreglo para la compañía; segundo, porque podía filtrarse, idea que vieron reforzada cuando la carta de las AFP llegó a la prensa incluso antes que a la oficina de José Codner; y tercero, porque tras la batahola del caso colusión, no era el minuto, además, para descabezar la administración.
Todo indica que, en esos términos y a pesar de los hechos posteriores, estos directores mantienen su posición, pero otra cosa son las situaciones ocurridas a continuación. Cercanos a Fasa señalan que ya en mayo algunos directores electos por la mayoría hicieron ver a José Codner la necesidad de mejorar el gobierno corporativo. Entre las razones que habrían dado no sólo estaba el quiebre producido por el caso colusión, sino la dinámica que se vivía en la mesa, incluso antes del polémico episodio. Por ejemplo, el limitado campo de acción de los directivos frente al manejo casi autónomo de una administración que el propio Codner encabezada en su doble función de presidente y presidente ejecutivo.
Codner respondió haciendo saber a sus cercanos que renunciaría a su sueldo y dejaría de asistir al directorio.
En el intertanto, el abogado Darío Calderón, quien precisamente fue contratado para recomponer las relaciones, inició una serie de conversaciones con las AFP para firmar la paz. Sin embargo, éstas no se mostraron conformes: pidieron la salida definitiva de Codner y la de Rosemblatt y Mesías, a lo que agregaron que se eligiera un director de común acuerdo, para neutralizar el control de José Codner. Clave en esta reacción de las AFP, cuentan cercanos al proceso, fue la posición de Habitat.
La respuesta de Codner fue menos generosa: no habría cambios.
Así, con los ánimos caldeados, sobrevino otro hito relevante en esta historia cuando, el 25 de junio, se filtró a la prensa que Codner cedería sus funciones ejecutivas, las que tomaría Alex Fernández. Pero al presidente de FASA le molestó que la prensa publique se trataba de una reacción ante la presión de las AFP.
Un tercero y más que relevante actor hizo su aparición formal el 2 de julio, cuando la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) formuló cargos contra José Codner, Alejandro Rosemblatt y los ocho directores (ver recuadro). A partir de entonces, cercanos a Codner dicen que las suspicacias se concentraron en el interés de los directores por salvar su prestigio más que pensar en los intereses de la compañía.
Las actas de los directorios pasaron de 7 a 25 páginas, en las que pocos puntos tenía que ver específicamente con proyectos de la compañía. La SVS acusó a los directores de poco diligentes en la búsqueda de información sobre qué estaba haciendo la empresa ante el proceso que llevaba adelante la Fiscalía. “Pero de tan diligentes se pusieron quisquillosos en aspectos irrelevantes”, agregan.
Fue el momento en que salieron a la palestra el sueldo de Codner y las contrataciones de los abogados Luis Hermosilla y Darío Calderón. Codner sintió todo esto como una bajeza y un acto de hostilidad. Pero los cuestionamientos mutuos en el directorio siguieron, al punto de objetar el pago por parte de Fasa de unas oficinas que Codner utilizaba en Alonso de Córdova. A esas alturas, las críticas venían respaldadas tanto por directores independientes como de algunos de los nombrados con sus propios votos.
Ardió Troya. Codner tomó, entonces, la decisión de dejar la presidencia, pero también de renovar el directorio. Todo enmarcado por ese duro correo electrónico que envió a sus cercanos, acusándolos de krumiros y deseando no volverlos a ver nunca más en su vida. La respuesta no se hizo esperar y provino de la letra y puño de Gabriel Berczely.
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| El Fiscal Nacional Económico, Enrique Vergara, dio a conocer el acuerdo conciliatorio con Fasa el martes 24 de marzo. Una semana después, los representantes en la mesa de Falabella y de las AFP pidieron la salida del vicepresidente ejecutivo de Fasa Alejandro Rosemblatt (a la izquierda) y del Fiscal de la cadena, Sergio Mesías (a la derecha). | |
A renovar los códigos
Tras la reunión que congregó a cientos de empresarios en el Centro de Estudios Públicos (CEP) para escuchar al candidato presidencial Sebastián Piñera, un grupo de periodistas que esperaba recoger las impresiones de los asistentes, consiguió interceptar a Enrique Cibié (director suplente de José Codner). La pregunta era obvia: ¿qué estaba pasando en Fasa? Cibié respondió que el problema era el gobierno corporativo y que, por lo tanto, había que cambiarlo. A partir de ese momento, quedó en evidencia la participación del ejecutivo, que había sido durante años el gerente general de la cadena, en este radical proceso de rees-tructuración.
Cercanos a Cibié dicen que tras esas declaraciones, que fueron titulares de prensa, habló con José Codner para explicarle por qué creía que un cambio en el gobierno corporativo –tal como lo había hecho en Masisa, donde fue gerente general–, era la receta para que Fasa terminara con sus conflictos internos y externos.
Cibié ha logrado avanzar en una materia que se ha transformado en su bandera de lucha desde que estuvo a la cabeza de Masisa. Quiere replicar el modelo. Tanto así que, con la venia de Codner, contactó a los mismos asesores que lo apoyaron en la forestal: la brasileña Rosangela Mac Cord de Faría y Fernando Lefort, aunque este último también fue salpicado por las suspicacias del directorio por haber elaborado un informe en derecho para un miembro de la familia Codner y que fue presentado a la superintendencia de Valores y Seguros.
No obstante este detalle, ambos consultores trabajan hoy en la configuración de las cuatro propuestas aprobadas por el directorio el mes anterior y que el mismo José Codner, en una carta previa dirigida a todo el directorio, los llamó a respaldar. “Los invito a incentivar e impulsar esta iniciativa, a aportar su conocimiento, evaluarla, entregar sus aportes, mejorarla y llevarla adelante… puede ser un gran legado que los actuales directores dejen a quienes los sucedan en el cargo, en el mejor interés de la empresa y sus accionistas”, señala parte del texto.
Cuatro son los puntos propuestos en esta agenda: la generación de un código de gobierno corporativo, la actualización del código de ética existente, políticas de delegación de autoridad y el canal ético. Todas, materias que ahora se están trabajando.
En cuanto a la política de delegación de autoridad, entre los elementos que deberá contener el manual se mencionan los roles, responsabilidades y manejo de información de directores, gerentes, empleados, asesores y colaboradores de la sociedad. En definitiva, raya la cancha sobre lo que debe hacer o no hacer cada uno de los estamentos de la organización. “Ha habido mucha discusión en la prensa sobre lo que debía haberse llevado a directorio y no se llevó –como el acuerdo con la Fiscalía Nacional Económica– y eso sólo deja en evidencia que cuando tienes definido un código de gobierno corporativo, cosas como esas sencillamente no son opinables”, argumentan al interior de la compañía.
Otro punto en desarrollo es la incorporación del famoso canal ético, a quien Codner también dedicó unas líneas en su carta del 29 de octubre, y que definió como un sistema de alerta para “viabilizar el conocimiento de denuncias que pudieran impactar negativamente la imagen y reputación de Fasa”.
Con todo, la pega está a medio camino y recién en marzo o abril del próximo año debieran estar definidos los cuatro puntos mencionados, justo antes de la junta anual de accionistas.