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Farnesina. Arte con Diplomacia

Artículo correspondiente al número 224 (21 de mar al 6 de abr 2008)

 

 

Arte Povera y Transvanguardia

 

El nombre de Arte Povera (pobre) inventado por el crítico italiano Germano Celant a partir del fundacional Teatro Pobre del polaco Grotowski, agrupó en los 70 a jóvenes creadores que trabajaron los desperdicios y los cuatro elementos en una reacción contra el mundo tecnológico y el consumismo. Las instalaciones tenían esa construcción invertebrada y obediente de la transitoriedad. Un arte efímero hecho de elementos orgánicos perecederos, en el que el aparente desorden era el nuevo orden. Jóvenes artistas que utilizaban piedra, tierra, agua, vidrio, metal, legumbres, incluso animales vivos, grasa o cualquier clase de desperdicio fueron el fundamento de una obra creada como “encuentro casual” con los materiales mismos. Fue una brillante constelación de nombres que después alcanzaría renombre internacional: Giovanni Anselmo, Alighiero Boetti, Pier Paolo Calzolari, Luciano Fabro, Mario Merz, Pino Pascali, Michelangelo Pistoletto, Gilberto Zorio, Giulio Paolini, Marisa Merz y Jannis Kounellis.

 

Pero sin duda fue la Transvanguardia, compuesta entre otros por Chia, Clemente, Cucchi, De María y Paladino, el movimiento con más resonancias de la escena italiana de la segunda mitad del siglo XX. Con la denominación con que Achille Bonito Oliva nucleó a un grupo de jóvenes pintores de comienzos de los años 80 y cuyas obras se alejaron claramente del arte conceptual y del Arte Povera. Los transvanguardistas italianos retomaron técnicas claves de su país como el fresco, el bronce en la escultura, además del óleo, la acuarela, el lápiz. La forma volvía a ser un sello de la personalidad. Se recurrió al pasado, a la llamada “cita” o “apropiación” como parte de un juego libre de prejuicios.

 

Un ejemplo de cita es El Visitante de la Tarde de Mimmo Paladino con clara referencia a Las Meninas de Velásquez. Bonito Oliva destacaba el carácter “manierista” de la Transvanguardia. A veces, la cita era más sutil y lejana como los espacios y paisajes creados por Enzo Cucchi, poblados por figuras medievales y animales fantásticos. Un ejemplo de la síntesis entre surrealista y naif es Tierra, síntesis decorativa con una contemporaneidad en la que los signos son tan claros y legibles como un árbol, un perro, una línea de horizonte. En suma, lo que la Transvanguardia lograba con creces era su libertad y el protagonismo europeo frente a la hegemonía americana.

 

 



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