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Artículo correspondiente al número 258 (7 al 20 de agosto de 2009)
-A nivel de empresarios, ¿cómo ven a los nuevos emprendedores? ¿Hay alguna preocupación generacional hacia esos posibles nuevos empresarios?
-Tratamos básicamente de darles un empujoncito. Instrumentos como Nuevamente y otros que estamos desarrollando sirven para dar empujoncitos. Yo he visto con mucha satisfacción que los empresarios, en una asociación público-privada con los programa Innova CORFO, estamos formando fondos de capital de riesgo.
-O sea, ¿ustedes no los ven como eventuales amenazas?
-No, todo lo contrario. A medida que la producción se va complejizando crece la demanda de servicios muy específicos, y lo cierto es que las empresas quieren enfocarse en lo que realmente saben hacer y el resto, externalizarlo.
-En el tema de promoción de emprendimiento, ¿cómo andan las propuestas públicas?
-Yo creo que en este campo lo mejor que ha hecho el sector público es asociarse con el sector privado. Todos los instrumentos que estamos desarrollando de manera conjunta están bien diseñados.
-¿Pero quizás algún tipo de ayuda impositiva, alguna política central?
-Yo creo que hay los instrumentos adecuados. Podrían crecer, pero existen. Y lo que nos falta es motivar a la juventud, a la gente, para que se atreva a ser emprendedor.
-¿Qué hay de la Ley de Quiebras?
-Ese es un factor que tiene que ir a revisión. En eso hay que aprender de la legislación americana, porque nuestra legislación penaliza demasiado. En Estados Unidos puede que quiebre el negocio pero no queda la persona con una carga tan grande. Tenemos pendiente una Ley de Quiebras acorde con el tono que le estamos dando al emprendimiento. Estamos trabajando en eso, hay buen ánimo. Corfo ha sido muy importante en eso, porque ellos se han encontrado con el mismo problema. ¿Qué ganas con dejar a un emprendedor con una estampilla en la frente y que no se puede parar nunca más?
| Diagnostico precoz En el marco del proyecto Nuevamente, se habilitó un instrumento online –único en el mundo– de prevención y detección de riesgos en la empresa, antes que estos sean irreversibles. La herramienta fue desarrollada por el Foro Innovación, el BCI y el economista José Miguel Benavente. Su utilidad radica en que permite conocer la realidad en que se encuentra el emprendimiento e identificar las áreas donde podrían presentarse problemas. Básicamente, permite sacar una buena radiografía al estado de cada empresa. El novedoso instrumento opera a través de un cuestionario anónimo y gratuito, alojado en el portal www.nuevamente.org, que entrega al emprendedor información sobre la situación actual de su empresa; una estimación de cuánta probabilidad de crisis tiene ella; y la descripción del estado de cuatro áreas clave: trayectoria, liquidez, estrategia y equipo empresarial. Quien realiza el autodiagnóstico recibe vía mail un informe completo con esta información. |
| Pablo Rubio, Altale Vamos, que se puede “En este país uno no falla, uno fracasa”, dice enfático Pablo Rubio, un emprendedor que hace 5 años dejó su trabajo para empezar con Altale, una empresa dedicada a producir barquillos gourmet (tulipas).“Tuve primero una distribuidora de alimentos que me permitió detectar falencias en el negocio de los barquillos (pocos proveedores, casi monopolio y poca competencia). Sentí que había una enorme oportunidad, por lo que junté algo de capital, armé una empresa y al poco rato ya tenía contratos con clientes importantes como Jumbo y D&S”, recuerda. ¿La suya fue una historia de éxito? Para nada. “Cometí una serie de errores. Desde negociar para que los primeros pagos fueran a 90 días a crecer mucho y muy rápido”, cuenta Rubioquien, al poco andar, y pese a que vendía bastante, tuvo que parar la producción y replantearse completamente la estructura de su negocio. “Fue terrible. Había fallado, era un looser. Y además, para peor, me sentía discriminado. Algunos de mis amigos se alejaron y otros hasta me presionaron más que los bancos. No fue fácil salir de ese trance”. Afortunadamente para Rubio, y casi de manera fortuita, se rehizo, con harto esfuerzo, con nuevos socios y con la ayuda vital de Octantis pudo, después de casi un año de pausa, volver a poner su empresa en marcha de manera ordenada, con un plan de negocios claro y crecientes ganancias. “De mi fracaso aprendí mucho. Pese a que me costó salir adelante, nunca me voy a arrepentir de haberle puesto esfuerzo. Yo creo que muchos otros habrían desistido, pero no era mi caso. Si lo hubiera hecho, ahora no tendría una empresa que, aún en crisis, está sana y creciendo”, sentencia. |
| Carlos Atala, Movix La sexta es la vencida Carlos Atala hizo su primer emprendimiento hace más de 20 años, en 1987. Estando en el colegio se juntó con su hermano para hacer poleras estampadas y venderlas. Le fue pésimo, no ganó nada pero se quedó con dos estampadas con la figura de su cómico favorito, el alemán Otto Fant. Cuatro años después volvió a la carga y fabricó 10 tarjetas de sonido compatibles con los computadores 80286. Las tarjetas las hizo con su hermano, vendieron tres y se embolsaron 100 dólares. El 94, con 7 amigos importaron una máquina para copiar CD. Fue un éxito: desde un garaje copiaban discos y posteriormente juegos. “La gente llegaba por boca a boca, era totalmente artesanal. Hasta un ex ministro de la Corte Suprema llegó una vez a comprarnos”. El asunto de los CD empezó a masificarse y se salieron del negocio con 20 mil dólares en los bolsillos. Pero no se quedaron quietos. En 1999, Atala junto a otros socios fundaron una empresa que hacía telemetría con celulares, que si bien no funcionó les hizo ganar algo de plata vía asesorías. Pero el verdadero palo al gato llegó el 2004, cuando iniciaron el negocio de la descarga de ringtones para celulares. “Nos fue bastante bien, vendimos mucho. Facturamos cerca de 4 millones de dólares hasta que en 2006 empezó a decaer. La gente empezó a pasarse los ringtones entre ellos o, simplemente, a bajarlos de sus computadores”. Y claro, después de dos buenísimos años se dieron cuenta de que la curva de rendimiento tecnológico había llegado a su fin. Había que reinventarse. Sin miedo (total no era la primera vez que lo hacían), enfocaron su negocio a lograr suscripciones de contenido. Es decir, más que lograr que una persona baje una canción una vez, hacer que se suscriba para recibir en su celular el horóscopo todos los días. Y en eso están. Actualmente tienen oficinas en Argentina, Perú, Ecuador y Colombia. Los negocios se ven auspicioso pero, como confiesa Atala, no ha sido fácil. “Hay poco apoyo a la idea de emprender. Lo más terrible, y me ha pasado varias veces, es sentir que algunos de tus amigos, los que tomaron el camino corporativo, esperan que te vaya mal y así poder legitimar su opción por el mundo al que se trasladaron”. |
