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Artículo correspondiente al número 273 (9 al 23 de abril de 2010)
| Un negocio singular |
| -¿Ha existido un aumento explosivo de las oficinas de abogados? -Lo que pasa es que el país ha crecido y hay nuevos negocios que dan empleo a muchos abogados. Hoy, el ejercicio de la profesión ya no es el ejercicio individual, cuando llegaba un cliente con sus problemas. -Eso del abogado consejero, ¿aún existe? -Es curioso, uno pensaría que con estas oficinas de abogados se ha puesto más impersonal la relación, y no es así. Hemos terminado por descubrir que los asuntos normalmente te llegan porque un cliente te recomendó con otro. La gente llega aquí y viene a hablar con la persona que le recomendaron. Y vienen porque muchas de las cosas que atiende Claro no son fáciles, tienen cierta complejidad. Es cierto que también hay trabajos en esta profesión que se llaman commodities; es decir, que son repetición de asuntos muy semejantes o que se manejan a través de formularios. También los atendemos, pero nuestro fuerte está en los asuntos más difíciles. -¿Las empresas están haciendo más licitaciones de servicios legales? -Se ha metido un poco en la mentalidad de las empresas esto de que la licitación puede darse en todo. Licitan un servicio porque piensan que todos los abogados les van a dar una atención parecida y se van a diferenciar nada más que en el precio, pero no es así. Si el asunto tiene cierto grado de complejidad, normalmente te llega sin licitación. A mí nunca me ha llegado un asunto por licitación. -¿Cómo han cambiado las exigencias de las empresas y cómo ha repercutido esto en el negocio, en la baja de tarifas por servicios legales? -Yo diría que los cobros han tendido a ser mucho más justos. Ello, debido a dos factores: por la mejoría en los sistemas de management en las oficinas de los abogados, con lo cual hoy día se tiene clara conciencia de cuál es el costo de los servicios profesionales, y por la mejor información que existe acerca de los abogados y de la calidad de sus servicios. El honorario profesional por un asunto está determinado por el costo que significa para la oficina la prestación del servicio y, en segundo término, por la calidad de quien lo presta. Hoy en día, atendida la competencia exigente, resulta prácticamente imposible un cobro excesivo. En un momento, los americanos nos vendieron el sistema del TimeSheet, por el cual se cobra al cliente por las unidades de tiempo que demanda un trabajo. Sin embargo, hoy los propios americanos lo están abandonando. En Chile, por regla general, el sistema no gusta. -¿Por qué en Chile no se sabe cuánto ganan los estudios de abogados, como sí ocurre en Estados Unidos u otros países? -En general, ese modelo en los países latinos no ha entrado, ni creo que vaya a entrar en un futuro cercano, porque acá las oficinas de abogados no compiten por las cifras de negocio. Afuera hay también firmas de abogados que se abren a la bolsa, aquí no tenemos ninguna pretensión de eso, todavía. |