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Reportajes y Entrevistas
Estatizados

Artículo correspondiente al número 278 (18 de junio a 2 de julio de 2010)

Se la jugaron. Cambiaron éxito y reconocimiento empresarial por el servicio público y la actividad política. A 90 días del cambio de mando, Capital convocó a algunos de los ejecutivos privados que ahora se desempeñan en el gobierno. Nos contaron sus experiencias, los problemas y los cambios que han podido introducir en materia de management y eficiencia en la gestión.

El ministro de Minería, Laurence Golborne, confiesa que jamás se imaginó, a sus 48 años, verse instalado en un cargo de gobierno y haciendo lo que define como “mi propio servicio militar”. Tras dos décadas de reconocida trayectoria en el mundo privado –con cargos ejecutivos que muchos ya se quisieran, como la gerencia general de Cencosud– tenía pensado hacerse un espacio como director de empresas y sacar adelante algunos emprendimientos personales. Pero una llamada telefónica modificó sus planes... ¡y de qué manera!

Dice que no fue una decisión fácil, porque involucró un cambio radical en su carrera y tuvo que considerar muchos aspectos antes de dar el sí. Como el simple hecho de que los sueldos en el sector público no tienen oportunidad de competir con los del sector privado, por lo que necesariamente había que analizar si se estaba en condiciones de enfrentar esa merma.

Como él, fueron varios los ejecutivos y empresarios que se encontraron de pronto haciendo el mismo análisis. Para buena parte, pesaron más el espíritu de servicio y la oportunidad de trabajar en el gobierno que sus planes empresariales. A 90 días del cambio de administración, Capital reunió a varios de estos “estatizados” para conocer sus experiencias y las dificultades a las que se han enfrentado.

Además del ministro Golborne, la lista de convocados incluyó al intendente de Santiago y ex hombre fuerte de la Constructora Echeverría Izquierdo, Fernando Echeverría; al secretario ejecutivo del Comité de Emergencia y ex ejecutivo de D&S, Cristóbal Lira; a la ex socia del estudio Guerrero, Olivos, Novoa y Errázuriz Jimena Bronfman, ahora subsecretaria de Energía; al ex gerente general de Blanco & Negro y hoy subsecretario de Agricultura, Alvaro Cruzat; y al actual secretario ejecutivo del Comité Interministerial de Reconstrucción, Marcelo Cox, que antes era socio y gerente general de la empresa Proyecta Inmobiliaria.

Menos libertades


¿Cómo ha sido trabajar en el sector público? les preguntamos de entrada. Las respuestas mezclaron siempre la misma idea: difícil, porque es muy evidente que no se tienen los grados de libertad a los que estaban acostumbrados en el sector privado.

Para el intendente Echeverría, incluso ha sido frustrante, “porque pasas de un mundo en que estabas acostumbrado a tomar decisiones en forma muy rápida, en que tu marco de acción era todo lo que no te prohibía la ley y te permitía la ética, a un campo en que sólo haces lo que la ley expresamente te autoriza. Eso es un mundo de diferencia”.

Lo que ocurre, explican, es que el sistema estatal es muy vertical, lo que rigidiza la coordinación del trabajo y disminuye la eficacia. Cox agrega que, en general, los procesos están más orientados a proteger al Estado de errores o fraudes que a focalizarse en las personas como sus verdaderos “mandantes”. En cambio, en la empresa privada, el cliente manda. “Acá el diseño se ha ido distanciando de los ciudadanos y pareciera que algunos creen que el Estado es un fin en sí mismo y no un medio de servicio”, describe.

Para Cristóbal Lira ha sido todo un desafío aprender los procedimientos necesarios para ejecutar cada acción. “Cualquier error es usado de inmediato para desprestigiar todo lo realizado”, se queja. Otros, como Jimena Bronfman, se lamentan de los kilos de papeles que tienen que firmar todos los días. Mientras en el sector privado la tecnología predomina, en el servicio público la mayoría de los documentos se sigue enviando por papel ¡y en cuatro o cinco copias!

Trasvasije de culturas

Por eso, varios ya se han atrevido a incorporar en sus nuevas funciones prácticas del mundo privado. Cruzat dice que el empeño en el Ministerio de Agricultura -que posee nada menos que 10 servicios bajo su alero- es precisamente modernizar al máximo la gestión con la incorporación activa de la tecnología. En otras reparticiones hablan de dar más horizontalidad e informalidad a las relaciones en el trabajo, pues de ese modo se logran mejores condiciones para el desempeño en equipo.

La cruzada de Echeverría va por el lado de la mayor competencia. "En el sector privado permanentemente tenemos que rendir cuentas al mercado, contra el balance, contra los resultados, y creo que nos hace falta en el sector público un poquito más de inmediatez, de apuro, de competencia”.

Cruzat agrega que una de las ventajas que tienen varias nuevas autoridades es el contar con estudios de postgrado en importantes escuelas de negocios del mundo. Contar con un MBA abre las puertas, por ejemplo, para ejecutar de mejor forma muchos de los programas sociales, que están bien diseñados pero que fallan en su puesta en marcha. “Generalmente hay problemas en el liderazgo, en la manera en que se toman las decisiones, en los sistemas de control y monitoreo, aspectos que se discuten todos los días en las escuelas de negocios”, diagnostica.

El manejo político

Las primeras críticas opositoras que surgieron tras el nombramiento de las distintas autoridades de gobierno apuntaban a la falta de peso político y técnico de un gabinete y un equipo de trabajo compuestos mayormente por empresarios y ex ejecutivos de empresas.

En la defensa, lo primero que argumentan casi todos es que aunque el conocimiento específico es importante y valioso, el mundo de la política también requiere de una serie de otros talentos. Capacidades de distinto orden, como un eficaz liderazgo de equipos, la generación de apoyos o la transmisión de ideas adecuadas para materializar las distintas tareas. Todo eso, la mayoría lo ha cultivado en el mundo privado y lo estrictamente técnico han tenido que adquirirlo a punta de esfuerzo y con muchas asesorías.

Golborne añade que en la vida de negocios se experimentan distintas formas de política, aunque con componentes distintos. “En un cargo ejecutivo, uno tiene que estar permanentemente conversando y convenciendo a sus directores. Quizá la lógica política es ligeramente distinta a la empresarial, pero hay aspectos de negociación que son comunes”, sostiene.

Otros añaden que al haber ocupado cargos de relevancia en el mundo empresarial también se ha tenido contacto con el mundo político, pues habitualmente las empresas se relacionan con parlamentarios al participar en la discusión de proyectos de ley, incluso frente a comisiones en el Congreso. “Lo único distinto son los tiempos y las urgencias, pero hay que aprender a manejarse en ese esquema, y en eso estamos”, concluye el ministro.

Laurence Golborne, ministro de Minería

“Estamos participando de un momento histórico”
La llegada de Golborne al ministerio de Minería fue sorpresiva. Incluso para él. Dice que hasta el llamado final del presidente nunca supo para cuál ministerio lo estaban sondeando. Aceptó porque siente que el gobierno de Piñera es, en cierta forma, fundacional. “Participar en un proceso histórico en el que por primera vez después de cincuenta años la centroderecha es elegida democráticamente para dirigir el país, es una oportunidad histórica”, sostiene.

De profesión ingeniero industrial químico, es la primera vez que colabora en forma directa en el servicio público. Dice que le ha sorprendido el buen nivel de los profesionales en la repartición que dirige y que lo menos grato que ha enfrentado hasta ahora son las formalidades, porque no está muy acostumbrado a las ceremonias ni al protocolo.

Para acompañarse, se llevó a dos personas muy cercanas del mundo privado; su jefa de gabinete, Luz Granier, que trabajó antes con él en Gener, y como asesor sumó a Juan Pablo Koljatic, ejecutivo del área de finanzas de Cencosud.

Bromea diciendo que sigue trabajando “medio día”… de ocho de la mañana a ocho de la noche y que lo más novedoso con que se ha encontrado es contar con un chofer, a lo que ya le ha tomado cierto gusto, porque le saca de encima la preocupación de tener que estacionar el auto.

 

Jimena Bronfman, subsecretaria de Energía

“La tónica en el día a día es no saber lo que va a pasar”
La ex socia del estudio Guerrero, Olivos, Novoa y Errázuriz durante 17 años dice que los tres meses en el cargo de subsecretaria de Energía han sido totalmente “al galope”, por el trabajo que ha implicado el post-terremoto. “La tónica en el día a día de estos tres meses ha sido no saber exactamente qué es lo que va a pasar en el día. Aún cuando tengas una agenda, las cosas varían de una manera tal que uno no se imagina dónde terminarán”.

Ha tenido que luchar contra la formalidad de firmar muchos documentos y dice que lo primero que hizo fue aprender el estatuto administrativo y la relación con la Contraloría.

Dice que lo mejor que ha visto en el ejercicio del cargo es ver que, en general, hay una disposición tremenda del equipo a cooperar, trabajar y cumplir las metas. “Lo malo es lo contrario: encontrarnos con personas que no tenían esa actitud, que rechazaban a las nuevas autoridades y que no renunciaron en su momento”.

 

Cristóbal Lira, secretario ejecutivo del Comité de Emergencia

“Lo que más se echa de menos es el tiempo en familia”
Es un reconocido ex ejecutivo de D&S, la cadena de supermercados de la familia Ibáñez que hoy está en manos de Walmart. Cuenta que su motivación para ingresar al sector público surgió tras dimensionar el tamaño de la catástrofe que significó el terremoto del 27 de febrero.

Dice que lo que más le ha costado es eso de atenerse a lo que está autorizado, pero que afortunadamente, por la emergencia, ha tenido una mayor libertad de movimiento.

El trabajo duro, confiesa, no es una novedad -especialmente en D&S–, pero ahora, además, hay un sentido de urgencia muy grande. “Uno sabe que hay mucha gente sufriendo y que mientras mas trabaja con el equipo, más rápido llegarán las soluciones a las zonas afectadas y mientras más piensas, más cosas se te ocurren. Esto es infinito”, describe.

Hasta ahora, le ha encantado trabajar en el centro de Santiago y dice que lo único que extraña es el tiempo para compartir con la familia. “Pero esto es tan importante, que así como lo entiendo yo también lo entienden mi señora y mis hijos”.

 

Fernando Echeverría, intendente de la Región Metropolitana

La satisfacción de ayudar a los demás
El intendente de Santiago cuenta que no tenía en su proyecto de vida colaborar en la administración pública, pues había hecho una buena carrera en el sector inmobiliario, a través de la Constructora Echeverría Izquierdo, de la que aún es socio. “No tuve tiempo para pensarlo y le dije que sí (al presidente Piñera) porque las circunstancias eran tan dramáticas en ese momento (por el terremoto), que no tenía ninguna alternativa para no sumarme a este esfuerzo”.

A tres meses de la decisión, se declara contento con su trabajo, porque le ha entregado la oportunidad de ayudar a mejorar la calidad de vida de muchas personas apoyando, por ejemplo, la meta de lograr una mejor seguridad en las calles. Hasta ahora ha visitado alrededor de 40 municipios, reconociendo la importancia que tiene la buena gestión en la vida de la comunidad.

Dice que se llevaría al mundo privado un poco del altruismo que suelen tener quienes ejercen la labor pública, porque hace falta que las empresas también tengan más ganas de hacer cosas por los demás.

Alvaro Cruzat, subsecretario de Agricultura

“Existe tierra fértil para generar los cambios”
El actual subsecretario de Agricultura recuerda que desde pequeño siempre tuvo interés por el mundo público. Por eso participó como dirigente en la FEUC e incluso postuló como alcalde por La Pintana, una de las comunas más pobres de Chile.

Ingeniero agrónomo, ex gerente general de Blanco & Negro, cuenta que su balance en el gobierno es muy positivo, hasta ahora. “Me motiva el que seamos capaces de imprimir al ministerio un estilo o un sello diferente, que lo posicione como una institución de fomento, que promueve el emprendimiento”.

Asegura que su percepción del sector público ha cambiado para bien, y que tiene la certeza de que las cosas se pueden hacer mejor. “No hay frustración en este ámbito. Hay espacio, voluntad y compromiso del ministerio para conseguir ese objetivo. Existe tierra fértil para generar los cambios”.

Marcelo Cox, secretario ejecutivo del Comité Interministerial de Reconstrucción

“Lo peor es que se pierda energía en burocracia”
Marcelo Cox dejó la gerencia general de la empresa inmobiliaria Proyecta, de la cual también era socio, para ejercer la difícil tarea de coordinar la reconstrucción del país tras el terremoto. Por eso, cree que lo mejor hasta ahora es ver pequeñas cosas que se van logrando y que significan mejoras en la vida de mucha gente. “Lo peor con que me he encontrado es que las decisiones tomadas demoren en hacer realidad y se pierda energía en burocracia, porque hay gente que no se pone en el lugar de los damnificados y actúa como si estos fuesen tiempos normales”.

Comenta que antes era raro que trabajara un wikén, aunque sí lo hacía siempre hasta bastante tarde en la semana. Pero ahora, incluso, está llegando aún más tarde a casa. Por eso, extraña un poco el poder ir a dejar los niños al colegio y disponer más libremente de su tiempo.

Su diagnóstico es que al sector público le falta un poco más de horizontalidad en las relaciones, porque eso agilizaría mucho más el trabajo en equipo.

Mucha pega... y mucho papeleo
Hay varios otros casos de ex ejecutivos y empresarios que hoy están ligados al mundo público. Están, por ejemplo, el ministro de Relaciones Exteriores, Alfredo Moreno, socio de Telemercados Europa y ex director de Falabella; el actual director de Fonasa, Mikel Uriarte, que trabajó varios años en el sector seguros; el ex gerente general de Telefónica del Sur, Jorge Atton, hoy catapultado a la Subtel; el actual subsecretario del Deporte, Gabriel Ruiz Tagle, socio de Blanco & Negro; o el intendente de la Región de O’Higgins, Rodrigo Pérez Mackenna, que era el asesor financiero del grupo Fernández León.

Atton admite que el trabajo en estos tres meses ha sido abrumador; que se encontró con algo distinto a lo que se imaginaba del sector público. “Uno tiene una sensación diferente de lo que es la administración pública, en cuanto a que se trabaja menos. No sé cómo habrá sido antes, pero como nos encontramos en una situación de emergencia, con muchos reclamos, hemos tenido una labor muy intensa, además de avanzar en los cambios estructurales en telecomunicaciones que hacen falta”, sostiene.

Pérez Mackenna también reconoce un trabajo duro, pero nada que no le hayan advertido con anterioridad, sostiene. Dice que lo tiene muy contento el formar parte de un equipo de lujo y poder compartir y ayudar a los que están sufriendo por el terremoto. Reconoce que lo han sorprendido el alcance social y el peso del gobierno en regiones.

Entre las cosas no muy positivas, lo que más le ha costado es asumir las criticas “hagas lo que hagas”, y cuando entra el abogado a su oficina con los papeles para firmar. “Tenemos que modernizar el aparato público: es urgente. Es una locura la cantidad de papeles y oficios que circulan por el sistema”, describe.

Para el anecdotario…
• Cristobal Lira

Recuerdo cuando llegamos a la visita de Estado a Brasil. Me bajé del avión y me distrajeron todos los honores, por lo que me puse de primero en la fila de autoridades para saludar al presidente y a la primera dama visitantes. Usualmente, en esa fila el saludo es en orden: primero las autoridades locales y después las que visitan el país. El presidente Piñera se rió cuando se dio cuenta de que la primera autoridad a la que tenía que saludar en Brasilia era yo.

Alvaro Cruzat

Las primeras semanas mi señora se reía de mí porque llegaba hablando de los PMG, las CAIG o las OIRS. El uso de siglas es una constante, al igual que la utilización de un vocabulario con muchos tecnicismos y abreviaturas. Todas las semanas aparece una sigla nueva, hay una cultura distinta.

• Laurence Golborne

Asistiré a ver dos partidos de Chile en Sudáfrica. Al presidente no le había planteado nada de esto, porque no había tenido oportunidad, así que le pedí permiso un día en la noche mientras estábamos en La Moneda. Tuve que contarle que desde antes de asumir el cargo tenía comprados los pasajes y la estadía para toda mi familia por cinco semanas, pero mi intención era pedirle autorización sólo por una, sin goce de sueldo. Me dijo que no había inconveniente y lo encontré muy generoso, considerando que incluso él mismo no puede asistir.

• Marcelo Cox

Hace pocos días almorcé con un dirigente de una aldea de la costa, que agrupa mediaguas de gente que perdió su casa en el maremoto. Me contó que tenía dos hijos que estudian en la universidad, que perdió todo y que al principio estaba desesperado. Mandó a sus hijos donde un pariente en buena situación, pero a los pocos días volvieron porque querían partir de nuevo todos juntos como familia. Ya estaban superando el duelo y con la esperanza de volver a levantarse. Acá, en Santiago, muchos no conocen el drama y la profundidad de los daños y cómo muchas vidas cambiaron para siempre.

• Jimena Bronfman

Nunca en la vida me había levantado más temprano que ahora. Las 6 ó 7 de la mañana no existían en mi léxico. Ahora, todos los días me levanto temprano. Estaba acostumbrada a trabajar, eso sí, hasta que se terminara la pega; no tenía horario de salida. Entonces, esta levantada temprano ha hecho que finalmente trabaje más tiempo que antes.

• Jorge Atton


Me he encontrado con diferencias en el lenguaje. Por ejemplo, me preguntaron si continuarían los viernes “con ropa casual” y dije que sí, pero que la gente que atiende público debía tener cuidado. Pues bien, quien escribió el oficio parece que dio a entender que aquí se venía un régimen totalmente prusiano, lo que no era la intención final de mis comentarios.

• Rodrigo Perez Mackenna

Una de las cosas que más me han impresionado fue la actitud de los internos de los penales de Rancagua y Rengo en la fabricación de mediaguas. Me ha tocado estar con ellos muchas veces y están muy agradecidos de la oportunidad que tienen de ayudar y ser un aporte. Uno se pregunta: ¿cómo puede ser que estén aquí? Es muy enriquecedor compartir con los que sufren. Esa es una de las partes gratificantes de la pega.

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Comentarios

4 Comentarios

Eduardo Andrés Pérez Arroyo :

Publicado Lunes 28 de Junio, 2010 - 22:47 hrs

"Este es mi propio servicio militar". "Ahora me encanta trabajar en el centro". "Las 6 ó 7 de la mañana no existían en mi léxico". ¿De dónde sacan a esta gente? Por favor... Tal nivel de desadaptados sociales ya me está dando miedo. 
 
Saludos. 
Eduardo Pérez Arroyo

Mauricio Tobar :

Publicado Lunes 28 de Junio, 2010 - 09:08 hrs

Ojala no caigan en la tentacion de los sobresueldos ni en la trampa de contratar colaboradores con la obligacion de entregar parte de su sueldo al jefe. Practica muy comunes en otras administraciones

Sergio Morales :

Publicado Sabado 26 de Junio, 2010 - 10:55 hrs

Esta es una gran oportunidad para que las nuevas autoridades provenientes del mundo privado, con su vasta experiencia, concreten y disminuyan en parte, la tremenda burocracia y desgaste del servicio público. Y cuando me refiero a la burocracia, incluyo también a las personas que hacen mal su trabajo. Suerte.

Carlos Fuentes :

Publicado Viernes 25 de Junio, 2010 - 10:11 hrs

En general todos se caracterizan porque en el mundo privado ganaban muchísimo dinero. Y ahora deben estar ganando como una cuarta parte. Eso demuestra que estas personas sí creen que están contribuyendo a un mejor país y tienen vocación de servicio público. Lo malo está en los otros miles que el gobierno dijo que estarían dispuestos a trabajar para el Estado, pero que al momento de sacar cuentas, vieron que no les convenía participar. Una lástima.

 
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