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Si yo fuera presidente
Que el emprendimiento es un factor clave para que un país progrese es un consenso social, pero, ¿muere en la retórica?... Pensamos que, a escasos meses de las elecciones presidenciales, los candidatos algo debían tener que decir. Convocamos entonces a Eduardo Frei, Sebastian Piñera y Marco Enríquez-Ominami. La pregunta fue: ¿Cuales son las tres medidas que aplicaría para fomentar el emprendimiento en Chile en caso de ser el próximo gobernante?.... Juzgue usted.
Eduardo Frei Ruiz-Tagle
1. Defensor del emprendimiento
La realidad de las mipyme es cambiante y heterogénea. Necesitamos una agencia pública independiente (tipo Sernac), cuyo rol sea el de defender a los emprendedores de menor tamaño frente a los abusos y las desigualdades (un “advocate”), altamente profesionalizada (abogados, contadores, ingenieros, etc.) y con una tarea de defensa que sea independiente de si los problemas de los pequeños emprendedores son con empresas privadas o con agencias del Estado.
2. Estatuto para el re-emprendimiento
Un conjunto de protocolos de flexibilización de normas, apoyos directos en el cierre de empresas no viables, saneamiento financiero y renegociación de deudas tributarias. Este acuerdo de re-emprendimiento tendría dos condiciones: requeriría un compromiso de re-emprendimiento verificable; y exigirá considerar a los trabajadores de la empresa, por lo que deberá incluir apoyo de capacitación para la reconversión.
3. Ley de atracción de inversión estratégica
Hoy se están usando pocos de los fondos del royalty minero. La crisis tiene a inversionistas y recursos técnicos (ingenieros, biólogos, entre otros) en todo el mundo buscando oportunidades. Proponemos “matching” de fondo para venture capital internacional que invierta en proyectos intensivos en transferencia tecnológica y en sectores estratégicos. Un 25% de estos fondos deberá ser para emprendedores sub-36, que la literatura muestra son los más creativos.
Sebastián Piñera
1. Desarrollaremos una cultura del emprendimiento, la creatividad y la innovación
Incorporaremos a los programas educacionales de nuestros niños talleres y charlas que promuevan desde edades tempranas el emprendimiento, que fomenten la creatividad, tanto artística como empresarial, y que desarrollen el espíritu de innovación. Para ello capacitaremos a profesores. De igual modo, invitaremos al gobierno a personas con experiencia en emprendimiento social, a fin de que formen alianzas público-privadas en torno a proyectos de emprendimiento con alto impacto social.
2. Les facilitaremos la vida a los emprendedores
Reduciremos de 9 a 3 los trámites necesarios para crear un nuevo negocio, acortando el plazo de 27 a 12 días corridos. Mediante el uso de las tecnologías de la información, integraremos bajo un sistema coordinado al Registro Civil, conservadores de Bienes Raíces, Diario Oficial y municipalidades. Además, abriremos un sitio web que entregue toda la información necesaria para emprender, de manera simple y clara. Nuestra meta es duplicar el número de emprendimientos en cuatro años.
3. Promoveremos la inversión en fondos de capital de riesgo
Las liberaremos del pago de impuesto a la renta sobre las ganancias del capital obtenidas en sus inversiones, tal como hoy ocurre con las inversiones en acciones con presencia bursátil, y las eximiremos del pago de IVA sobre sus comisiones. También modificaremos la Ley de Quiebras, de manera de favorecer la continuidad de giro de empresas viables pero en situación transitoria de liquidez, en vez de estigmatizar en demasía a los emprendedores fallidos.
Marco Enriquez-Ominami
Las principales formas de fomentar el emprendimiento tienen que ver con incentivar a la gente a pensar y a desarrollar su imaginación. La gran reforma para aumentar las oportunidades y la competitividad-país es la reforma a la educación. Además, se requiere, al menos:
1. Emparejar la cancha
La estructura tributaria en Chile es extremadamente compleja y sus beneficios, exenciones e incentivos son muy difíciles de aprovechar. Con esto se genera una inequidad tributaria que en nada contribuye a la creación y al emprendimiento. Desde el punto de vista tributario y regulatorio, lo que hoy tenemos es más bien un desincentivo a la formalización y una “presunción de dolo” a los nuevos emprendimientos. Hemos propuesto simplificar el esquema tributario, generar incentivos para las empresas en formación, flexibilizando la carga durante sus primeros 5 años. Se requiere también eliminar las barreras a la creación de empresas e implementar medidas como el timbraje automático de facturas con dirección o constitución simple, o la automatización e informatización de notariales y del Diario Oficial, para reducir costos y plazos.
2. Acceso al financiamiento
Facilitar el acceso al capital y al crédito es un elemento central de una política de innovación. El Estado tiene que estar dispuesto a hacer una evaluación y a correr riesgos: nueve de cada 10 emprendimientos nuevos cierran y pierden plata. El que sobrevive generalmente paga las pérdidas de los demás. La institucionalidad vigente dificulta que el Estado pueda hacer este tipo de “apuestas”. Una forma de facilitarlas es que el Estado identifique áreas o proyectos que son de su interés y que van asociados con inversiones públicas y privadas. Un ejemplo son los “clusters” que han desarrollado los dos últimos gobiernos. Además, debemos revisar el sistema de evaluación de riesgo de los bancos para reducir el costo del crédito a las empresas nuevas.
3. Creer en las Pymes
Las Pymes no sólo son importantes porque generan empleo y porque hablar de ellas es “políticamente correcto”. Su estructura y flexibilidad inherente les permite innovar y adaptarse con mucha mayor velocidad. Fomentar su desarrollo es también fomentar la innovación y la competitividad. Nuestro programa contempla múltiples apoyos específicos para ellas, tales como incentivos simplificados a la contratación de trabajadores de menor calificación y una mayor flexibilidad regulatoria para las empresas de menor tamaño.