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Entrevista al Arzobispo de Toledo

Artículo correspondiente al número 237 (17 de septiembre al 2 de octubre 2008)

 

“Sin sus raíces cristianas, Europa deja de ser lo que es"

 

La sociedad actual vive grandes cambios. Entre ellos está su tendencia alejarse de sus fundamentos religiosos, para dar paso a una cultura más laica. Sobre las consecuencias que podría tener este fenómeno habló con Capital el cardenal Antonio Cañizares, en su reciente visita a Chile. Por María Luisa Vicuña; fotos, Verónica Ortíz.

 


La celebración de los 75 años de su amigo monseñor Francisco Javier Errázuriz fue motivo más que sufi ciente para que el arzobispo de Toledo y cardenal primado de España, Antonio Cañizares, visitara nuestro país. En pocos días, recorrió el Seminario, el santuario de Santa Teresa de los Andes y el cerro San Cristóbal, ente otros lugares. Además, el cardenal Errázuriz le pidió que dictara una conferencia en la Universidad Católica sobre las raíces cristianas de Europa, un tema que –como doctor en Teología– domina y le interesa.

 

-¿Percibe similitudes entre la realidad de las iglesias chilena y española?

-Por un lado he encontrado comunidades eclesiales muy vivas, con una fe fuerte y cristianos laicos muy comprometidos, pero también he conocido otra realidad, que me parece semejante a la española: he podido apreciar que se viven los mismos problemas y la misma crisis actual, en que se forma y establece en la sociedad un mundo más laico, alejado de la verdad de Dios. Las preocupaciones son parecidas, por lo tanto las respuestas debieran ser las mismas. De ahí la misión misionera y evangelizadora de la Iglesia. Para nosotros hay una gran respuesta a lo que el hombre anda buscando y esa es la persona de Jesucristo, verdad y vida para los hombres; en él encontramos la verdad del hombre y podemos llegar a una realidad nueva y formar una mejor sociedad.


-¿En qué consiste esa crisis a la que hace referencia?

-Hay una tendencia a perder las raíces cristianas sobre las que se formó nuestra cultura, esa es la crisis. Europa puede abandonar sus raíces, pero en el momento en que lo haga va a dejar de ser Europa, para pasar a ser una nueva cultura. Europa es mucho más que un continente, es una forma de pensamiento, es un concepto histórico, que no puede apartarse del cristianismo, porque nació de él. Es por esto que si abandona su origen deja de ser lo que es. Europa nació a partir de la cultura griega y la romana, desde donde se heredó el pensamiento lógico y racional. Luego llegó el cristianismo, para trascender y completar ese pensamiento del logos, ya que la razón eterna se encarna en un hombre, es el hijo de Dios que se hace uno más entre nosotros. Es un Dios que se acerca al hombre, porque lo ama, es mucho más que la sola razón, es un Dios que es amor y al cual hemos conocido en Jesús.
Es en este pensamiento en el que se basaron los valores del pensamiento occidental, nacido en Europa. Es en esta fe en la que se basa la dignidad humana y en la verdad de un hombre inseparable de Dios.


-¿Qué importancia tiene en la práctica que los europeos no hayan querido reconocer expresamente en su constitución estas raíces?

-Como efecto principal está en que al no reconocerlas, se supone que Dios y la experiencia religiosa tienen que quedar reducidos a la esfera privada. Dios no debe contar en la vida pública, ni en las relaciones sociales, ni en la economía; es decir, que Dios se mantenga al margen de las principales decisiones políticas. Esto es precisamente lo que busca la tendencia laicisista. Por otra parte, afi rmar las raíces cristianas implica para Europa reforzar y reconocer los principios que hasta hoy la han sustentado y que definen su propia identidad y cultura. Los principios de libertad, dignidad humana, derechos fundamentales y la afirmación de una realidad absoluta y verdadera que no queda al arbitrio de los hombres, nacieron del cristianismo y son las bases de nuestra ley.


-¿Cree entonces que Europa está perdiendo su identidad?

-Sí, la está perdiendo y la duda que aparece es qué va a aportar Europa a la sociedad o qué va a hacer la sociedad sin ese aporte de Europa. Hasta ahora, lo que ofreció Europa ha sido la base del desarrollo de los países occidentales. El orden social, político y económico de los países occidentales ha surgido a partir de la cultura europea, que se basó en sus raíces cristianas para desarrollarse. Si ya Europa no reconoce estas bases y principios, no sabemos qué va a pasar con los países que la habían recibido. Como dije, Europa sin sus raíces cristianas es otra cosa y no sabemos qué se puede esperar ni en qué valores se basarán sus decisiones.




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