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Artículo correspondiente al número 236 (5 al 16 de septiembre de 2008)
"No es que Chile lo esté haciendo mal, es que los otros lo están haciendo mejor"
Una de las economistas destacadas del Deutsche Bank Research de Alemania para América latina es argentina. Se llama Verónica Vallés y analizó con Capital lo bueno y lo malo de la situación chilena. Porque una visión a la distancia siempre ayuda a comprender lo que nos ocurre. Por Jenny Pérez, desde Frankfurt, Alemania.
Verónica Vallés, es mendocina y uno de los más jóvenes talentos del Deutsche Bank de Frankfurt am Main, donde funciona nada menos que la sede central del que es uno de los mayores bancos de inversión en el mundo.
Por estos días integra el Team Emerging Markets, que monitorea los mercados de América latina para el gigante alemán. La trasandina recibe a Capital entre reportes macroeconómicos y reuniones en torno al devenir de las llamadas “economías emergentes”; incluyendo a Chile, por cierto.
Reconoce que aunque nuestro país sigue en las primeras posiciones de la región por su economía estable y sólida, el boom financiero de Brasil y México lo sitúan ahora en el tercer lugar de los mercados plataformas para América latina. No es que “Chile lo esté haciendo mal, es que los otros lo están haciendo mejor”, asegura.
-Los puntos débiles de Chile son justo aquellos que requieren cambios estructurales. ¿Cuánto influye la falta de acuerdo político?
-A pesar de los altibajos políticos del actual gobierno, en el contexto de países latinoamericanos Chile disfruta de estabilidad y ha implementado por varios años una coherente política económica. No ha cambiado de rumbo.
-Pero ello no salvó a nuestra economía del fenómeno inflacionario que preocupa a los especialistas.
-Los altos precios internacionales del petróleo y de los alimentos han perjudicado el panorama de inflación de la mayoría de las economías emergentes. Al caso de Chile se suma un factor externo adicional: el racionamiento de energía que ha sufrido en 2008. Claramente, estos factores externos han ejercido una fuerte presión en el alza de los precios; sin embargo, una creciente demanda interna, que contribuyó al crecimiento económico de los últimos años, también ha alimentado la inflación. En el primer trimestre de 2008 el consumo privado se ha desacelerado en mayor medida que el consumo público. El problema de una alta inflación por un período prolongado es que contagia a los diferentes sectores de la economía. Esto se observa en Chile, donde el aumento de precios no sólo es explicado por el alza de las cotizaciones del petróleo y los alimentos, sino que los demás rubros también aportan a incrementar la inflación. Asimismo, los salarios se han indexado y se observa un incremento de los costos laborales.
-¿Han sido asertivas las acciones para frenar la inflación?
-A partir de junio, el Banco Central ha reforzado su política monetaria contractiva y es previsible que continúe en esta línea como se anticipa en el comunicado de prensa de la última reunión de política monetaria. La depreciación del peso chileno en los últimos meses, por la fuerte intervención del Banco Central en el mercado cambiario, la reciente baja del cobre y el fortalecimiento del dólar refuerzan nuestra opinión de que la política monetaria continuará su ciclo contractivo. El compromiso del Central para combatir la inflación puede interpretarse como positivo, ya que refuerza la credibilidad de la institución monetaria.
-¿Podría no ser suficiente?
-Es difícil contrarrestar completamente un fuerte y sostenido incremento de los precios internacionales de commodities como el observado en el último año. El fenómeno inflacionario ha afectado a todos los países emergentes. Sin embargo, es posible combatir la inflación emprendiendo una política monetaria y fiscal contractiva. En este sentido, pienso que la política monetaria del Banco Central de Chile ayudará a reducir la inflación en los próximos años. En el plano fiscal, el gasto público podría aumentar, eso sí, moderadamente, dadas las presiones políticas que recibe el gobierno. Más aún en 2009, por ser un año electoral.
-La inflación también ha afectado las ganancias de los bancos, incluído el propio Deutsche Bank en Chile, mientras suben los niveles de riesgo de crédito.
-Puede observarse una moderada disminución de los índices de retorno del sistema financiero de Chile (ROE y ROA). Sin embargo, los mismos son adecuados considerando el nivel de competencia. El porcentaje de colocaciones vencidas se ha incrementado marginalmente desde un nivel muy bajo. Pienso que las mayores tasas de intereses y la desaceleración de la actividad económica van a afectar el crecimiento del crédito, el cual venía expandiéndose rápidamente, y es previsible que la calidad de la cartera de crédito empeore. Sin embargo, el sistema financiero chileno se encuentra preparado para afrontar un empeoramiento de las condiciones globales, ya que cuenta con sufi cientes previsiones y con una avanzada regulación prudencial. El fortalecimiento de la supervisión del sistema financiero es fundamental para prevenir que los ciclos económicos afecten severamente el sistema financiero.
-¿Qué tan afectada está la economía chilena?
-El alza de los precios del petróleo y de los alimentos ha impactado fuertemente a la economía chilena; más aún considerando el efecto del racionamiento de energía. La combinación de una política monetaria contractiva, necesaria para controlar las expectativas inflacionarias, y un deterioro de la economía mundial desacelerarán el crecimiento económico. No obstante, esperamos que este último índice se reduzca moderadamente y alcance un 4% en 2008, aun por encima del promedio en los últimos 10 años. Considerando la solidez y estabilidad de la economía chilena, pienso que el país se encuentra preparado para manejar el empeoramiento de las condiciones internacionales y no esperamos una severa recesión económica, pero sí una desaceleración del crecimiento.
-¿Cómo se ve el panorama para el resto de la región?
-El fenómeno inflacionario ha afectado a todos los países de América latina. La inflación en Venezuela alcanza alrededor del 30% anual; luego en Argentina –si bien la tasa oficial de inflación es menor al 10%– pronósticos privados la ubican entre un 20% y 30%. Colombia, Perú, Brasil y México también experimentan fuertes incrementos de precios, con tasas de inflación que se ubican entre 5% y 8%. Todos superan ampliamente las metas de sus respectivos bancos centrales. En general, las economías latinoamericanas continúan en expansión en 2008, aunque a una tasa más moderada. Nuestro pronóstico de crecimiento económico para la región es de aproximadamente 4,4% en 2008, luego de haber crecido 5,4% en 2007.