Bienvenido, te encuentras en Inicio arrow Reportajes y Entrevistasarrow Entrevista a Rafael Guilisasti

Herramientas

Imprimir este artículo

Comentar esta nota

Enviar a un amigo

Suscribir Sección vía RSS

Compartir Link Facebook Link Twitter

Califica este artículo


1 Votaciones

Otros artículos de la sección:

Reportajes y Entrevistas
Entrevista a Rafael Guilisasti

Artículo correspondiente al número 240 (31 de octubre al 13 de noviembre de 2008)




-Hace tiempo que está dando vueltas una crítica a la mesa directiva de la Sofofa, en el sentido de que sus dirigentes están un tanto ausentes en los grandes temas nacionales, que se les ve poco.


-Cada institución tiene su manera de ser. La Sofofa es más bien presidencialista; o sea, tiene una estructura –y la ha tenido
siempre– en la cual la figura del presidente determina el estilo y los ritmos. Felipe Lamarca era bien expresivo y marcaba agenda. Juan Claro tuvo la visión de producir un encuentro real, con mucho impacto mediático entre empresarios, gobierno y trabajadores. Bruno Philippi tiene otro estilo. El trabaja muchísimo, ha tomado con mucha fuerza temas con menos impacto mediático, pero que son muy importantes, como educación e innovación. Bruno está monitoreando permanentemente los diferentes asuntos, orientando las posiciones respecto a temas laborales y, en general, de políticas públicas. Un gran presidente de Sofofa, sin duda. Pero no es muy dado a la prensa... y eso es todo. No hay una estrategia comunicacional detrás de su actitud, sino un estilo, una personalidad y, como te acabo de decir, eso influye en la cara que muestra la institución.




Más reformas


-¿Qué ha pasado con la agenda pro crecimiento, que en su momento generó muchas expectativas, pero también reformas
pendientes?


-Una cosa son los contenidos de la agenda y otra, el momento en que aparece. Desde el punto de vista gremial, la agenda dio un vuelco muy significativo a las relaciones de colaboración entre el gobierno y los empresarios. Se abrió un camino de diálogo muy fluido, que motivó a los empresarios para dejar de mirar la coyuntura o la demanda inmediata y pensar el país con perspectiva. Hubo una primera fase encaminada a la corrección de algunos problemas graves, como el de la inversión en el sector eléctrico. Los acuerdos alcanzados ahí facilitaron enormemente la socialización de la agenda, porque asentaron un clima de confi anza, de servicio a una meta común, nacional. En esto, yo calificaría de esencial el criterioso manejo de la macroeconomía por parte de Hacienda, que es el marco indispensable para entender que una buena proyección económica es parte sustancial de un ambiente próspero, que posibilita iniciativas y emprendimientos. Eso se dio con Ricardo Lagos y en la primera parte de la actual presidencia, donde se mantuvo la regla del superávit fiscal y se normó por ley acerca del uso de los fondos extraordinarios que estaba recibiendo el país por el excepcional precio del cobre. O sea, se hicieron cosas muy importantes. Ahora tengo la sensación de estar más empantanados. Simplemente se agotó la voluntad política para sacar adelante las reformas necesarias para seguir avanzando. Y todo el mundo sabe cuáles son las medidas que habría que adoptar.



-Educación, flexibilidad laboral…


-Obvio, pero también otras cosas. Hemos podido avanzar en recursos destinados a la innovación, como la ley de incentivo
tributario que facilita a las empresas a invertir en ello, pero se puede hacer mucho más. Se están produciendo cambios en las
distintas universidades, en la estructuración de las carreras; o sea, el tema educacional es prioritario, pero envuelve innovación. En el tema laboral, es indispensable sincerar el diálogo. El fondo del asunto es cómo hacer que nuestra economía genere más empleo y revisar los incentivos y la estructura laboral que hay sobre esa materia, a fin de acercarnos a ese objetivo.



-¿Tienes la sensación de que el freno lo pone el ministerio del Trabajo?


-Creo que la visión de Andrade sobre el empleo se ancla en supuestos que no son aquellos que hacen funcionar la economía
de mercado. Busca aumentar la seguridad en el empleo, y el tema va más allá. No se trata sólo de discutir flexibilidad, sino capacitación. En otras sociedades la gente cambia de trabajo con mucha más facilidad. Yo creo que el gran acuerdo laboral tiene que venir por el lado de una discusión sobre el seguro de cesantía y el acortamiento de las indemnizaciones; es decir, una negociación en torno a esos dos ejes, porque muchos de los problemas se producen por la rigidez legal en esos puntos. A veces, las empresas no quieren contratar más porque saben que están asumiendo cargas de indemnización que son imposibles de pagar. Cada vez que uno toca estos temas, se encuentra con una contracultura que dice que nosotros somos los explotadores, que tenemos una visión no humana del trabajo, etc. Pero yo creo que es todo lo contrario. Hay que sacarse esos prejuicios y conversarlos. Para ser bien franco, ese diálogo no se ha dado. Se da con intensidad en los medios de comunicación, pero no ha sido posible armar un diálogo en que participen todos, en el que tomen parte las mujeres que necesitan trabajar partime o full time; donde participen la pequeña y la mediana empresa, que genera una enorme cantidad de empleos; donde participen los desempleados, los jóvenes… Si esto es necesario en el ámbito laboral, para qué decir pues en el área de la educación.




Analizando la crisis


-¿Cuál es tu visión de la crisis económica mundial?


-En lo inmediato, estamos como los jugadores de póker: nadie quiere mostrar sus cartas. Nadie sabe cuánto se debe; por
lo que no se han podido restablecer las confi anzas. El hecho de que los gobiernos estén inyectando dinero es algo básico para recuperar esos niveles de confianza y, por ahora, está claro que subirá el costo del dinero. En segundo lugar, la crisis impactará a la economía real, pero aún no se sabe en qué magnitud. Lo que sí está claro es que los consumidores en todas partes del mundo van a ajustar su consumo, pero no sabemos qué dejarán de comprar, porque ello depende de la cultura de cada país. Por ejemplo, en Argentina uno puede predecir que consumirán menos pero, por otra parte, no dejan de salir a comer fuera porque eso los alivia. En todo caso, se producirá una contracción en la economía que puede durar dos o tres años, no lo sé, lo que llevará a cierres y fusiones de empresas, aumento del desempleo y otras cosas. Y lo tercero es que esta situación puede aprovecharse para entrar en una discusión filosófico-política sobre los niveles de regulación que debe tener la economía de mercado…



-De hecho, ya surgieron varios agoreros pronosticando el fin de la economía de libre mercado…


-Ah, claro, hay algunos agoreros que dicen eso, pero sólo hay que pensar en la alternativa de la economía de libre mercado.
No creo que el mundo vaya hacia la economía centralizada desde el aparato estatal… Al ser humano no lo vamos a cambiar y está claro que se mueve por incentivos, quiere progresar, tener dinero para realizar un sueño, para educar a sus hijos. El hecho de que hoy día haya una capitalización por parte del Estado hacia la banca, debe tomarse como lo que es: una situación de emergencia. Pero después el sector real tendrá que seguir funcionando naturalmente, bajo los principios de una economía de mercado que asigna bien los recursos, que permite el libre emprendimiento, el crecimiento y el desarrollo. Yo creo que el libre mercado hace que la economía funcione, y la democracia hace ue las instituciones tengan legitimidad para regular lo indispensable a fin que el mercado funcione mejor.



-¿Cómo se ha llevado el problema a nivel de Hacienda?

-De manera positiva. Respeto al ministro Velasco y creo que ha mantenido una línea económica correcta. Hay algo no escrito en Chile –parte ya de una tradición y de la solidez institucional del país– que son la reconocida capacidad y la autonomía que han tenido los ministros de Hacienda en las últimas décadas. Con Sergio de Castro se inauguró esta tradición no escrita de ministros de Hacienda con mucha personalidad y prestigio. Uno podrá decir que unos están más arriba que otros pero en conjunto, han hecho muy bien su trabajo. Hacienda es aquí un ministerio que tiene peso institucional específico pero, además, un peso político por la calidad profesional de su gestión.



-¿Chile está preparado para lo que puede venir?

-Estamos en mejores condiciones que otros países, pero no sabemos la magnitud del terremoto. Hay que ser muy cautelosos; si la contracción es mayor, pueden venir situaciones preocupantes y habrá que recurrir a medidas de emergencia. Pero yo las definiría así: políticas de emergencia para enfrentar una crisis. En todo caso, me parece precipitado adoptar hoy líneas muy definitivas.

 

 

 

 

 



Comenta este artículo

Nombre
:
Email
:
URL
:
  (Opcional)
Código Verificación Capital.cl

Comentarios

2 Comentarios

Adrián Tello :

Publicado Lunes 2 de Abril, 2012 - 13:01 hrs

Que bueno ,saber que tener vecinos inteligentes y con buenos fines y emprendedores.

David Carrasco Pardo :

Publicado Martes 3 de Agosto, 2010 - 01:09 hrs

Estimados Representantes de momento cero: 
 
Mi nombre es David Carrasco y soy presidente del Centro de Alumnos de Ing. Comercial de la Pontificia Universidad Católica de Val paraíso, y quisiera saber si uds. tienen el contacto, ya sea e-mail o número telefónico de Rafael Guilisasti, destacado empresario. En marco de la 6ta versión del Seminario Chile 2010: Profesionales para un nuevo país, deseamos extender una invitación formal a dicho empresario para ser parte de un panel, donde también se contempla a Michelle Bachelet, entre otros actores políticos y económicos, donde naturalmente extenderemos la invitación a su casa televisiva a ser parte de dicho seminario. 
 
Seria de gran ayuda que nos pudieran proporcionar dicha información. 
 
de antemano muchas gracias... 
 
David Carrasco Pardo 
Presidente Ing. Comercial PUCV 
91898313

 
IAB ChileCertifica.com