Bienvenido, te encuentras en Inicio arrow Reportajes y Entrevistasarrow Entrevista a Oscar Ortíz, pdte, Senado boliviano

Herramientas

Imprimir este artículo

Comentar esta nota

Enviar a un amigo

Suscribir Sección vía RSS

Compartir Link Facebook Link Twitter

Califica este artículo


0 Votaciones

Otros artículos de la sección:

Reportajes y Entrevistas
Entrevista a Oscar Ortíz, pdte, Senado boliviano

Artículo correspondiente al número 238 (3 al 16 de octubre de 2008)

 

“Algunos creen que respetar la democracia es sólo defender a los presidentes"



“Y lo que pasa es que hay que exigir a los presidentes que gobiernen democráticamente”, sostiene este rostro emergente de la política boliviana, molesto porque –a su juicio- los organismos internacionales, UNASUR incluida, se limitan a escuchar a Evo Morales, el mismo que atropella sus derechos como parlamentario. Por Guillermo Turner; fotos, Enrique Stindt.



Oscar Ortiz, el presidente del Senado boliviano, visitó Santiago durante los mismos días en que la cumbre de UNASUR trataba la crisis boliviana. Su objetivo era evitar que el punto de vista de Evo Morales terminara monopolizando el análisis de un conflicto donde el mandatario es parte interesada y, según sus opositores, quizás el origen del problema.

No consiguió tribuna en La Moneda y sus contactos se limitaron al Congreso, a su par en el Senado chileno y a dirigentes de partidos políticos. Quienes no lo conocieron se perdieron –en todo caso– la oportunidad de establecer contacto con un nuevo rostro de la contingencia boliviana, proveniente de Santa Cruz, con 38 años y sólo tres en la actividad política. Un personaje que reconoce la popularidad de Morales, pero que exige respeto por el resto de las instituciones democráticas.



-¿Qué tan grave es hoy el conflicto al interior de Bolivia?

-Es muy serio, porque la lucha ya es por definir la forma de vida más básica de los bolivianos. Estoy convencido de que el presidente Evo Morales encarnó en su momento una esperanza de cambio legítima, con gran apoyo popular, en un país que necesita luchar contra la pobreza, reivindicar a los pueblos indígenas y tener mayor inclusión social. Lamentablemente, su gobierno no ha hecho nada de eso, sino que se ha dedicado a copiar modelos como el de Hugo Chávez, fracasados y que buscan en realidad concentrar el poder, perpetuarse en el mismo y con una receta muy clara: aprovechando los procesos de desgaste de los sistemas políticos, compiten y ganan elecciones populares para –una vez en el poder– realizar asambleas constituyentes que, por decirlo de alguna forma, constitucionalicen el autoritarismo y un único sistema de partido y líderes.


-Usted ha alertado sobre la ruptura del proceso democrático. O sea, reconoce la legitimidad inicial de Evo, pero advierte un deterioro progresivo…

-No gobierna democráticamente. En las decisiones esenciales no lo hace democráticamente. Para leyes más superfluas van al Congreso, pero cuando no tienen mayoría –y eso nos ha pasado en tres ocasiones– ocurren situaciones como los cercos al Congreso. El primero, cuando en el Senado decidimos que no podíamos aceptar el convenio militar con Venezuela porque violaba nuestra soberanía. La solución del gobierno fue hacer un cerco al Senado, permitir que pasaran sólo los representantes del oficialismo, se consiguieron dos senadores suplentes que habilitaron ilegalmente y lograron la aprobación.


-El cerco al que se refiere, ¿es algo tan burdo como impedir que ingresen al recinto los senadores de oposición?

-Efectivamente. Es algo que cuando uno lo cuenta fuera de Bolivia parece increíble, pero es la forma como ha actuado el MAS y es la causa de los problemas. Hablo de ruptura del proceso democrático porque el gobierno ha golpeado a dos instituciones democráticas: al Tribunal Constitucional, que por no fallar a gusto del gobierno fue perseguido, calumniado, difamado y procesado. Bolivia hoy no tiene Tribunal Constitucional porque sus miembros renunciaron a causa de esta persecución; y al Congreso, donde hemos tenido en tres ocasiones cercos que arman en base de 3 mil a 5 mil personas entrenadas como grupos de choque y que rodean el recinto. El gran problema del conflicto es el proyecto de nueva Constitución. En la Asamblea Constituyente prácticamente no hubo sesiones plenarias para discutir qué debía tener un texto constitucional. El MAS, como no obtuvo los dos tercios de esa asamblea, no podía aprobar por sí mismo el proyecto, por lo que optó por hacer un cerco a la asamblea, llevarla a sesionar a un cuartel militar y aprobar un texto que, bajo esas circunstancias, no goza del más mínimo consenso ni aceptación, además de burlar las autonomías departamentales. Cuatro departamentos habían ganado el derecho a votar su autonomía bajo la nueva Constitución en función de un referéndum.


-De todas formas se realiza un referéndum revocatorio y Evo consigue el 67% del apoyo.

-Los resultados son discutibles, pero sí reconozco que recibió más del 50% de los votos, aunque con varias irregularidades.


-Pero hubo observadores extranjeros, de la OEA, etc.

-La misma OEA reconoce en su informe que es necesaria una auditoría al padrón electoral y, hace diez días, la corte nacional electoral emitió una resolución en que pide ayuda a la OEA, a la Unión Europea y a la ONU para efectuarla. Igual, no discuto que sacó más del 50%, como tampoco pongo en duda que el presidente es popular. Lo que no creo, y ese es el secreto de la democracia, es que el ser popular le dé derecho a atropellar en el país, a acomodar la Constitución como traje a la medida para concentrar todo el poder y perpetuarse en el mismo.


-La contraparte dirá que el presidente está pagando los costos de tocar intereses de sectores privilegiados.

-Pero cuando uno analiza el proyecto de Constitución, en realidad se utiliza una legítima bandera de reivindicación social y reforma del Estado, pero para diseñar un sistema que no es democrático. Para diseñar un sistema donde, por ejemplo, se podrá cambiar la Constitución en cualquier momento mediante una ley de simple mayoría, que además está asegurada para el partido de gobierno porque están rediseñando la composición del Congreso, del Tribunal Constitucional y de la Corte Suprema. Es decir, no se puede hacer un pacto de unidad de largo plazo, como requiere una constitución, sobre un documento que está sujeto a la arbitrariedad de la mayoría coyuntural.




Comenta este artículo

Nombre
:
Email
:
URL
:
  (Opcional)
Código Verificación Capital.cl

Comentarios

0 Comentarios

 
IAB ChileCertifica.com