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Artículo correspondiente al número 248 (20 de marzo al 2 de abril de 2009)
-¿Cual es tu posición frente a los tratados de libre comercio?
-Nosotros creemos que debe haber, más que libre comercio, un comercio justo. Por eso estamos en contra del TLC con Estados Unidos y Chile. Una cosa es construir un Estado nacional y otra cosa es que pretendamos una política autárquica en pleno siglo XXI.
Chávez inconcluso
-Cuando le pregunté por ti al taxista que me trajo desde el aeropuerto, me dijo: “es el Chávez peruano”.
-Eso es producto de la propaganda. Se ha buscado crear miedo para mantener el status quo. Lo que se está jugando aquí es si mantenemos las cosas como están o cambiamos. Nosotros queremos cambiar y pienso que la mayor parte de la población quiere cambios. Si no fuera así, no tendríamos el arraigo que tenemos. Uno de los ejes de la contra campaña, de la guerra sucia, ha sido Chávez...
-¿Que relación tienes con él?
-De amistad, una amistad que se genera en la política.
-¿Lo admiras?
-A ver, mira, ¿te gusta la pintura? Hay cuadros que tú admiras, pero para admirarlos tienes que verlos acabados, no creo que se pueda admirar un cuadro que no se ha terminado. Yo creo que Chávez está liderando un proyecto de cambio que aún no concluye. Entonces, no cabe la palabra admiración. Lo que cabe es la palabra atención, reconocer cómo va la mano del artista...
-En este caso, ya sabemos cómo va la mano de ese artista...
-Pero es que se trata de un proceso histórico que se está dando, es una lucha por el poder y, en ella, Chávez obviamente no tiene todas las de ganar. Ha perdido gobernaciones importantes y nadie puede decir
que en Venezuela ha habido fraude, como sí se ha dicho que ha habido en Perú...
-En cuánto a Chile, si llegas a ser elegido presidente del Perú, ¿estás dispuesto a aceptar la sentencia del Tribunal de La Haya si es adversa a la aspiración peruana?
-Sí, la vamos a aceptar. Estamos entrando a un proceso jurídico y somos personas responsables, países serios. Pero la pregunta no es si nosotros la vamos a aceptar, la pregunta es si el gobierno de Chile la va a aceptar o no, porque nosotros estamos seguros de ganar y el problema va a ser para el gobierno de Chile. ¿Van a acatar? No sólo aceptar...
-Siempre lo hemos hecho…
-Me refiero a nivel gobierno. Yo me siento muy hermanado con el pueblo chileno, sé que el pueblo chileno lo va aceptar. El problema reside en la clase política. ¿Lo van a acatar y lo van a aceptar? Ese es el problema que tienen.
-Me parece que nos conoces poco...
-Bueno, si es así tal vez deba apresurar un viaje a Chile. Pero, mira, en nuestro caso sólo habían dos caminos: la guerra o la batalla jurídica. Qué más garantía quieres, si nosotros estamos apostando a la batalla jurídica y no a la guerra. Mi performance militar me llevaba a optar por la guerra, pero yo soy político ahora, no soy militar en actividad. Soy político y por lo tanto con una responsabilidad de estar, o tratar de estar, a la altura de la nación. Y qué digo: vamos a la batalla política. Hemos analizado los antecedentes, he conversado con el ex canciller de la República, he conversado con el actual canciller de la República, he conversado con el presidente de la República y yo creo que los argumentos son sólidos y debemos ganar.
Todo apunta a que ganaremos
-Una guerra sería lo peor que nos podría pasar. Entonces la pregunta es: con tu carisma, ¿estás dispuesto a luchar por la paz, como se supone que lo hace un militar?
-Coincido contigo en que lo peor que nos puede pasar es la guerra. Sin embargo, acá en el Perú los militares nos preparamos para la guerra, no para la paz. Partimos de la premisa de que si quieres la paz, prepárate para la guerra. En todo caso, creo que la mejor guerra es la que se gana sin pelear. Nosotros estamos apostando al camino jurídico y estamos dispuestos –sea el escenario adverso o positivo– a aceptar ese veredicto. Si bien no podemos decir que es imposible perder, nosotros estamos yendo allí convencidos de que vamos a ganar, y todo apunta a que ganaremos.
-Lo pregunto porque hace 30 años tuvimos una mala experiencia con Argentina. Conocido el laudo arbitral en torno al Beagle que no le favorecía, lo declaró insanablemente nulo y estuvimos a horas de una guerra...
-Créeme, soy un peruano cabal, un hombre de honor. Yo tengo experiencia de guerra, estuve en las tres zonas de emergencia durante la guerra interna y también en la frontera con Ecuador. Sé lo que es la guerra y por eso mi discurso siempre ha sido que no quiero más violencia. Yo he visto cerritos de cadáveres en las zonas de emergencia y soldados sin piernas porque han pisado una mina. Yo ya estoy harto de la violencia, ya cumplí mi nivel de hastío de la violencia. Quiero ser un propulsor de la paz y por eso opto por el camino jurídico. Muchos camaradas de armas me dicen que me estoy pasando para el otro lado, que mejor me meta a cura, y yo les digo que no, que no se trata de ser cura, sino que creo verdaderamente que llegar a la guerra sería lo peor que nos puede pasar. Yo lo tengo claro, mi preocupación es si lo tienen claro al otro lado de la frontera. Tenemos un problema de confianza…
-A ver...
-Claro, ¿qué puedo pensar yo si veo que las fuerzas armadas chilenas se van armando paulatinamente y tienen un enorme presupuesto? Chile tiene solucionado su problema fronterizo con Argentina y no creo que tenga problemas con el polo sur... Lo único que queda es Bolivia y el Perú… y aquella historia no se puede repetir. No podemos descuidarnos, el tema de la desconfianza parte del hecho de que se están armando...
-Pero las confianzas se ganan. ¿Qué ha hecho el Perú a nivel educacional para formar a las nuevas generaciones sin odiosidad hacia Chile?
-Hay un tema de voluntad política, pero ponte un minuto en mis zapatos: ¿qué puedes decirle a un niño si, en pleno conflicto con el Ecuador, descubres que uno de los países garantes, en este caso fue Chile, le está vendiendo armas de contrabando al otro país, a Ecuador? ¿Qué puedes hacer? Hay un tema de confianza que no se ha solucionado. Chile, como gobierno, ha cometido errores y ha aumentado las desconfianzas con Perú y eso tiene que solucionarlo...
-¿Has conversado de esto con gente del gobierno chileno?
-Durante la campaña electoral recibí a algunas personas que traían mensajes de la presidencia de Chile y planteé este tema, y también el de Bolivia. Hemos conversado muchas cosas y siempre he asegurado a tu gobierno que no soy antichileno ni voy a buscar un conflicto en donde no lo hay. Hoy vemos, por ejemplo, que hay una invasión económica, aunque eso no es por culpa de ustedes. Yo no critico a Chile, no critico a los países que vienen acá y ponen su plata; yo critico a mi gobierno que no controla estas cosas y que más bien crea un régimen de informalidad en el tratamiento de ellas.
-El tema entonces no es el rechazo a la inversión chilena...
-Pensar que la inversión extranjera es negativa sería tener un discurso chovinista. Nosotros sabemos el valor de las inversiones extranjeras y nacionales. Estamos en pleno siglo XXI, en una era de globalización capitalista. No es ese el problema. El problema es saber cómo controlas, porque queremos inversiones sanas, responsables. Yo me opongo a que el Perú se convierta en un paraíso fiscal donde las principales inversiones las ponga el cartel de Tijuana.
-Nadie puede querer eso…
-No te creas. En el Perú, por muchas décadas, hemos tenido dos grandes tendencias: gobiernos antinacionales y gobiernos nacionalistas. La mayoría fue antinacional. El gobierno de Alan García es un gobierno antinacional y podríamos hablar duro sobre ese tema. También hubo gobiernos nacionalistas, como el del general Juan Velasco Alvarado; aunque fue una dictadura y yo no estoy a favor de las dictaduras. Es más, ya te expliqué que pude haber enrumbado hacia el palacio de gobierno y no lo hice. Muchos me decían, ¡vamos, comandante! Las empresas de transportes, sus dueños, me ofrecieron vehículos para mover la tropa… Pero no era la forma ni era necesario.
-¿Y cómo debiera proceder hoy un gobierno nacional?
-Respecto a lo que estamos hablando, poniendo enérgico fin a una mala práctica que nos está corroyendo el alma. No puede ser, no puede seguir siendo, que las inversiones extranjeras hagan la primera escala en el palacio de gobierno. Ahí se inicia la cadena de la corrupción. Eso es lo que yo critico. Pero el presidente de la República anda con el gorro de vendedor y envía cartas a los empresarios de Chile y de todo el mundo. Obviamente si envía cartas y no dice por dónde tienen que canalizarse las inversiones, ellas entran por el remitente de la carta... El problema fundamental en el Perú es la bancarrota moral. Este es un gobierno que está en bancarrota moral.
-Eso es muy grave…
-Gravísimo. Si yo tuviera 20 millones de dólares para invertir y decidiera ponerlos en Chile, ¿te parecería apropiado que pidiera una cena con la presidenta de tu país? Aquí, lejos de generar confianza, estamos atentando contra ella y contra nuestra estabilidad jurídica. Los temas de estabilidad jurídica y de confianza no son un invento neoliberal, sino una condición necesaria para atraer capitales e inversiones. Te insisto: los nacionalistas no es que estemos en contra de las inversiones, para nada. Sostener lo contrario es una difamación, o al menos una deformación de nuestro discurso. Nosotros estamos a favor de ellas, pero estamos en contra del tratamiento que actualmente le da el gobierno a éstas, pues al final evaden impuestos, las malcrían y éstas se malogran. Y de paso se pervierte a gente que viene con buenas intenciones y se corrompe a los empresarios nacionales.