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Artículo correspondiente al número 249 (3 al 16 de abril de 2009)
-¿Sigue orgulloso de los gobiernos concertacionistas, como dijo en un minuto de su vida política?
-Sí, plenamente. El creer que aquí se termina un ciclo histórico es valorar lo que hemos hecho; porque sino, no estaríamos terminando este ciclo. Este país ha progresado realmente. En el exterior nos alaban de un modo que uno se sonroja. Es un progreso de todos. Hemos tenido a buena parte del empresariado, muy dinámico, progresista y competitivo; muy buenos ejecutivos del sector público; hay ministros nuestros que son ejemplo de probidad, austeridad y calidad técnica. A Chile le ha ido bien por obra
de los chilenos y los gobiernos democráticos. Tengo la impresión –no por pequeñez– que si la derecha fuera una alternativa real de gobierno, que le ofreciera estabilidad a este país y un compromiso social efectivo, quizás la alternancia sería hasta necesaria. Pero cuando uno ve la derecha que tenemos, la oferta que representa y su incapacidad congénita de asumir de verdad y estructuralmente el tema social, y de no asegurarle estabilidad a este país –condición necesaria para el crecimiento económico– el convencimiento es todo lo contrario: que necesitamos, literalmente, sin ser pretenciosos, por el bien de los chilenos, un gobierno de una coalición que sea capaz de encauzar centro e izquierda de este país.
-¿A qué apunta su crítica de que la oposición no asegura la estabilidad?
-No son mayoría. Las encuestas indican que a Piñera le ha ido bien, pero nadie discute que lo más probable es que serán minoría en el Senado y la Cámara. Si no tengo una propuesta social legitimizada, el mundo de las organizaciones será muy antagónico a un eventual gobierno de derecha. Eso me conduce a la inestabilidad. Desafiaría a cualquier departamento de estudios de un grupo empresarial con la siguiente afirmación: lo que mejor asegura el desarrollo de las empresas privadas es un gobierno de la Concertación. Porque si mañana se da inestabilidad política y social, eso repercutirá en la economía, los negocios y la empresa.
Bienvenido el debate valórico
- La DC ha mantenido como baluarte su posición valórica, pero hoy su candidato presidencial se abre a discutir el aborto terapéutico y el matrimonio entre homosexuales. ¿Tensiona esto al partido?
-Frei ha dicho que está abierto al debate sobre estos temas. Todo debate, de ideas o programático, bienvenido sea. Cuando uno está muy convencido de lo propio es cuando menos tiene que temerle al debate. Cuando siente debilidades en lo propio, cae en la ortodoxia o integrismos mal entendidos y se encierra en catacumbas que se convierten en ghettos y, al final, no dialoga con el resto. Ahora, creo que el aborto terapéutico es un gran cuento. Así de simple. Porque no tiene respaldo médico ni teórico. Simplemente no se justifica como tal. Además, la ley, por su naturaleza, se dicta para efectos generales. No puede caer en la casuística particularista. El aborto terapéutico en ese esquema no existe.
-¿Y respecto del matrimonio entre homosexuales?
-A partir de nuestro concepto como DC de persona humana, ese individuo homosexual es persona humana. Eso crea derechos y obligaciones. Es ciudadano. Lo que tenemos que combatir es el individualismo. Desde ese concepto nos debe parecer bien que si dos personas quieren vivir juntas, cualquiera sea su condición sexual, así lo hagan, porque es una relación de afecto o social. Es absolutamente necesaria una legislación que le otorgue derecho a esa relación por un vínculo que han calificado de sentimientos y que no me corresponde calificar.
-¿Habla de matrimonio?
-Estoy hablando de unión civil, porque todos sabemos que el matrimonio, por razones históricas, implica un grado de sacralizad que, al menos para los creyentes del mundo cristiano, representa cosas muy importantes.
“In crescendo”
-Hay lecturas de que esto tiene afán electoralista de mostrar un candidato más aperturista para acercarse a nuevos sectores.
-No quiero ser peyorativo, pero nosotros somos auténticamente más democráticos que buena parte de la derecha chilena. Creemos en el diálogo y la mejor demostración es que tenemos una coalición donde hay personas de tan distintos pensamientos y que, a partir del diálogo, generamos programas comunes y hemos hecho 20 años de buen gobierno. Me da la impresión de que lo que está pasando con Piñera y la derecha es que han ido perdiendo iniciativa política. Desde hace tres o cuatro meses están a la defensiva. Pasaron de una etapa de mucha confianza, creyeron que las cosas estaban dadas, recibieron el golpe de las municipales y hoy ven que la presidenta Bachelet, inesperadamente para muchos de ellos, tiene una aprobación ciudadana cada vez más creciente y el gobierno se ha prestigiado por su manejo económico. Y en vez de lo que pensaban, de un gobierno a la baja por la crisis y una Concertación en peleas intestinas hasta muy al borde de la elección sin tener candidato, se encuentran con una candidatura presidencial “in crescendo”, un gobierno también “in crescendo”, y ellos son los verdaderamente estancados.
-¿Ve un quinto presidente de la Concertación y DC?
-Me parece cada día más posible.
-¿Carrera ganada?
-¡No, no! Digo que me parece cada día más posible. Las encuestas uno también tiene que mirarlas, reconocerlas e indican que estamos abajo, pero indican que vamos subiendo.
| ¿Pactar con el PC? |
-“Es bueno que el PC entre al parlamento. El pluralismo es un concepto básico de la democracia. Con su 7% a 10% del electorado, el movimiento Juntos Podemos y el Partido Comunista tienen que estar en el parlamento. Si no, ese parlamento es 10% menos representativo de lo que debiera. Segundo, es evidente que el sistema binominal impide tener mayorías que se expresen, y un pacto con el PC pudiera facilitar que estas mayorías sean más respetadas y logren expresarse de mejor modo en el resultado electoral. Está claro que nuestras diferencias son muy fuertes. No vamos a transar nada en aquello. De lograrse, será un pacto instrumental. Como todo acuerdo, tiene que ser conveniente para todos”. -“No tengo una evaluación muy clara de cuál fue el resultado del pacto por omisión en las municipales. Quizá lo más provechoso fue desmitificar de una vez un tema y mostrarle a la derecha que perseverar hasta el infinito en el absurdo del binominal puede transformarse en un boomerang para ellos. Eso puede ser un resultado políticamente positivo”. |