|
|
Bienvenido, te encuentras en Inicio Reportajes y Entrevistas Entrevista a Gutenberg Martínez |
Califica este artículo
Otros artículos de la sección:
Artículo correspondiente al número 249 (3 al 16 de abril de 2009)
“Lo que mejor asegura el desarrollo de las empresas privadas es un gobierno de la Concertación”
El poder en las sombras, como algunos lo califican, sale a la luz para defender la obra de la Concertación y formular un urgente llamado para debatir y enfrentar los temas de largo plazo. Porque dice que eso es lo que ahora le quita el sueño, y no la ramplonería que tiende a inundar el debate. Por Elena Martínez; fotos, Verónica Ortíz.
Definido por algunos como una estratega político. Con poder, hermético cuando la situación lo exige y conocedor de la política, sus vericuetos y personajes. Respetado y, también, con una buena cuota de detractores. Hace un tiempo optó por dejar la primera línea y sumergirse en su profesión de abogado y en el quehacer universitario. Coincidía con que su mujer, la senadora Soledad Alvear, se alzaba como posible carta presidencial de la Concertación.
Ahora viene saliendo de su silencio voluntario. Tras pasar por todos los cargos imaginables en el mundo partidario –presidente de la Democracia Cristiana, consejero nacional y parlamentario–, Gutenberg Martínez Ocamica, “el Gute” para sus cercanos, mira con cierta desafección a la coyuntura. La respeta, pero no le resulta particularmente atractiva. Lo suyo, dice, va por los temas de largo plazo, fundamentales para alcanzar el desarrollo.
De una probable candidatura suya no habla. No es tema por ahora. Sí detalla la que será su principal colaboración con la DC. Planea elaborar un plan estratégico para los próximos 10 años del partido, que abarque las bases doctrinarias, ideológicas y programáticas, y que pasa por fortalecer los centros de pensamiento, generar espacios de extensión y buscar sitios para expresar el servicio público.
“Estoy profundamente preocupado por el excesivo estatismo de los partidos políticos chilenos”, afirma. Cuestiona que las propuestas se centren ahí, cuando Coincide, además, con quienes sostienen que la crisis obligará a reformular el aparato fiscal y su gestión.
-¿La Concertación tiene que reperfilar su propuesta-país?
-Creo que sí, porque si no, no tan sólo puede ser riesgosa la elección presidencial, sino que puede ser muy pobre nuestra acción gubernamental siguiente. No cabe ninguna duda que la famosa crisis internacional genera una nueva realidad sobre las características de la economía por un par de décadas, al menos. Si no hay un planteamiento respecto de eso... y el rol del Estado. No tengo nada de estatista, pero es evidente que habrá cambios en regulación y eso producirá un impacto en nosotros, también. Todos son cambios demasiado gordos para pensar que no se van a reflexionar para una oferta programática. La Concertación tiene que iniciar un gran esfuerzo de creación programática.
-¿Las escasas propuestas no demuestran agotamiento de la Concertación?
-No. Lo que digo fue parte del debate en el congreso DC, que se tradujo en acuerdos y demuestra que no hay agotamiento. Hay que tener un gobierno para la metrópolis de Santiago, gobiernos regionales reales. Es una transformación netamente de la República. Decimos que ya no se justifican la Cámara de Diputados y el Senado, que basta con un solo parlamento. Se requiere un esquema más ágil. Las dos cámaras son parte del pasado y tienen una justificación de antaño. Estamos en el Chile del siglo XXI, en un comienzo de ciclo y se deben discutir estos temas más jurídico-político-institucionales, que es alta política, visión de país a largo plazo y que está más allá de las contingencias.
-Uno ve a muchos políticos preocupados de otros temas.
-En diciembre se hizo un seminario entre la DC y el PS donde sólo discutimos estos temas, y me impresionó la variedad de aportes creativos que surgieron. En algunos lugares esto se está trabajando. Es posible que el desafío de la política en el día a día no los pone en el primer lugar, pero debieran estar ahí. Vamos al área internacional. Ya hicimos la apertura y los TLC. Todos sabemos que no se aprovechan todo lo que se debiera. Pero más que eso: Chile en estos 20 años ha evitado roles estelares y ha buscado una labor más de diálogo y acompañamiento. Deberíamos articular una política internacional más activa, que dé para 10, 20 años y que no sea de un solo gobierno. Podemos agregar otros temas. Es evidente que hay mucho espacio para tener reformulación programática nueva.
-¿Y eso le interesa al chileno de hoy?
-Hay una mala utilización de las encuestas y políticos y partidos respondiendo a lo que dicen las encuestas. Así no se construye ninguna sociedad o país. Por eso, estaríamos todos metidos en farándula y cosas ramplonas. Los países y las sociedades requieren conducción y liderazgo. El rol de la política y de los políticos es ser vanguardia, no retaguardia. ¡Liderar procesos sobre objetivos, propuestas, por último, de sueños, pero que lleven la cosa para adelante!
-¿Qué opina de la estrategia de Eduardo Frei y Oceános Azules de escuchar primero a la gente y, a partir de eso, elaborar su programa?
-No, yo no lo veo así. Eduardo hizo una propuesta de reforma constitucional hace meses. Lo de Océanos Azules es la búsqueda de mayores ideas que permitan articularse y ser parte de la propuesta final programática. Es parte de un proceso político electoral. Junto con eso, deben haber participación y discusión programática-político-técnica que ayude a enriquecer la propuesta final.
Cuba, una gran frustración
-¿Sigue estando presente el toque de humanidad que sostenía como el gran aporte de la DC a los gobiernos de la Concertación?
-Si uno habla de visión humanista, ¿en qué ámbito se debe expresar? En derechos humanos. Y hemos sido profundamente humanistas en el tema de Cuba. Ese fue un viaje que no se justificó, ni antes, ni durante, ni menos después.
-¿Fue el gran “chasco” de la política exterior de Bachelet?
-Uno tiene que ser más cuidadoso en cómo califica las cosas. Pero para mí fue una gran frustración no haber tenido presente a los presos políticos democráticos en Cuba.