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Entrevista a Fernando Savater

Artículo correspondiente al número 253 (29 de mayo al 11 de junio de 2009)


La familia


-Estamos viviendo una crisis financiera que afecta a la vida cotidiana del hombre. ¿Cómo lo percibe desde el punto de vista de la filosofía?

-Mira, los filósofos podemos reflexionar acerca de las cosas, ¿verdad? Pero no es que tengamos una vida muy diferente a los demás. Yo vivo en un país que desgraciadamente parece ser el está padeciendo con mayor crudeza la crisis en todo el mundo. Tenemos casi cuatro millones de personas paradas. Realmente es una situación de desbordamiento y donde las tensiones parecen haber llegado a su grado máximo. El país no está peor porque allá funciona la ONG más eficaz y segura del mundo, que es la familia. Entonces, las personas que están en paro cuentan con cierto colchón familiar y emocional que sirve en mucho.
Esta crisis nos puede llevar a reflexionar acerca del modelo económico que se ha tenido, cómo se aceptó en su momento como algo normal el que personas que están más del lado del fraude que del lado de la ley fueran soportadas por todos. Creo que la ausencia de ética ha hecho daño al sistema financiero.


-En el libro El arte de vivir, usted recuerda que los orientales representan la palabra crisis con dos ideogramas: alerta y oportunidad. En occidente sólo vemos la parte amarga del concepto.

-Sí, claro. Yo entiendo que ahora una persona que ha perdido el trabajo o que está en paro no ve el lado positivo del término. Lo que pasa es que muchas veces el mal de una crisis es individual, en cambio los beneficios son a largo plazo y colectivos. Pero hay personas que reaccionan positivamente, y piensan que esto podrá servir para una cierta regeneración de los planteamientos de un capitalismo que había perdido un poco los controles de tipo ontológico. No se trata de abogar por caprichos de moralismo barato, sino que se trata de buscar mecanismos para que funcione de mejor modo un sistema.



Posicionamiento político


-Hoy es difícil suscribir completamente a un ideario político. Me explico: la columnista española Carmen Gurruchaga se declara de centro izquierda, pero admite que el gobierno de Aznar fue mejor que el de Felipe González. ¿Cómo se define políticamente Fernando Savater?

-Yo me he definido lo suficiente porque hemos fundado un partido político nuevo en España. A raíz de esa reflexión acerca del progresismo que le hacía, yo me he definido siempre como una persona de izquierda, en el sentido de que jamás he votado por un partido de derechas en mi vida. Pero la izquierda también tiene muchos elementos reaccionarios. En mi país, y especialmente en el País Vasco, la izquierda ha tenido una complicidad a veces estúpida y otras veces criminal con los grupos terroristas, o con el nacionalismo, que a mí me parece que es uno de los grandes males del país. La izquierda había tenido en mi país una postura poco clara respecto al nacionalismo y, por otra parte, tenemos una derecha que todavía es teocrática y que a veces hasta habla por boca de los obispos. Entonces, con un grupo de gentes, decidimos formar un partido realmente progresista –que fuera a la vez partidario de la igualdad y de la unidad del Estado de Derecho– pero a la vez fuera laico, con todas las consecuencias del término. Y así ha nacido la Unión Progreso y Democracia, UPD. Ya hemos logrado un escaño en el Parlamento y obtenido más votos que el Partido Nacionalista Vasco, con todo el aparato propagandístico y el dinero que tiene esa colectividad.


-Si le ofrecieran postularse al Parlamento, ¿lo aceptaría?

-No, no, no. Y no solamente me lo han ofrecido, sino que he tenido que soportar muchas presiones en ese sentido. Y no acepto porque esto es cuestión de gente joven. Cada cosa tiene su época. A mi edad lo importante es que no se te olvide lo que ya sabes hacer, y no empezar a aprender mañas nuevas o cosas nuevas.


-¿Qué es lo mejor y lo peor del gobierno actual de España?

-Creo que el gobierno ha hecho esfuerzos interesantes en el terreno de las costumbres. Hay una serie de leyes que han buscado acabar con las discriminaciones que sufrían los homosexuales, hay un apoyo a las familias que tienen un integrante impedido o minusválido físicamente. Esa ayuda antes no existía. En el terreno me parece bien que todos los ciudadanos tengan acceso al bachillerato. Lo malo de esto es que algunas leyes no tienen fondos, y entonces el gobierno se queda a medio camino. La parte más negativa –sin duda– ha sido el apoyo a grupos nacionalistas. El gobierno socialista sabe que la única forma de tener perpetuamente una mayoría en el Parlamento es contar con el apoyo de las minorías nacionalistas. Entonces, se ha plegado en gran medida a las exigencias de esas minorías.



La malsana xenofobia


-Los nacionalistas dicen que defienden el sentido de pertenencia. Usted está entre los detractores del nacionalismo...

-Yo he tenido la suerte o la desgracia de sufrir dos nacionalismos en el mismo sitio: el nacionalismo imperial del franquismo que intentaba imponer una ridícula homogeneidad prohibiendo hasta los instrumentos musicales vascos o la lengua, y que metía a la cárcel al que no lo aceptara, y luego la reacción nacionalista. En ambos casos se inventa una realidad distinta de la verdadera, es decir, ninguno de dichos nacionalismos puede aceptar la realidad existente. Por ejemplo, ahora mismo en el País Vasco, de cada diez personas, seis son hijos de gente que ha llegado de fuera y cuyos hijos nacieron allí. Lo que me molesta del nacionalismo de mi tierra es esa idea difusa del monolitismo, el gusto por querer parecerse siempre a sí mismo, la reivindicación de la historia y ese carácter excluyente.


-El mundo está y estará siendo atravesado por los grandes mestizajes e inmigraciones. ¿Cree que el miedo al mestizaje va a ser uno de los grandes peligros de nuestro futuro inmediato, que podría traer nuevas guerras y conflictos?

-Es cierto que el mestizaje hace perder una cierta identidad, pero creo que evita el enfrentamiento. Quedarán después otros problemas, pero ese mestizaje ya ha resuelto el sueño de la pureza de la raza, que es algo mortal.


-¿Cómo percibe a la Europa actual? Es evidente su fragilidad...

-Cierto. Hemos llegado al nuevo milenio con una Europa no unida e insuficientemente cohesionada, como sí lo estaba a la mitad de los años ochenta, cuando se pensaba con cierta razón y optimismo que era posible llegar a una unidad europea estable. Creo que Europa está frágil y tambaleante...


-¿Cómo percibe el momento que pasa España?

-España está fracturada por la crisis económica. La hecatombe del tema inmobiliario ha creado un paro descomunal y vamos a llegar al verano con cuatro millones y medio de personas sin trabajo, que es una cifra alarmante. Creo que lo que más ha impedido el desarrollo de España ha sido el nacionalismo. Ese ha sido el gran mal de la democracia española.

 



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