|
|
Bienvenido, te encuentras en Inicio Reportajes y Entrevistas Entrevista a Cristían Gazmuri |
Califica este artículo
Otros artículos de la sección:
Artículo correspondiente al número 225 (4 al 17 de abr 2008)
-¿Cuándo la clase alta comienza a perder presencia en el sistema político?
-Nunca hubo un presidente en Chile antes de 1920 que no fuera aristócrata, quizá Manuel Montt, que tenía una hacienda en Petorca. Sin embargo, después de 1920, si revisas te das cuenta de que todos son hijos de inmigrantes, o gente de clase media. Como Ricardo Lagos, como Pedro Aguirre Cerda, que era de Pocuro, un pueblito que está de Los Andes a la cordillera. Frei Montalva era hijo de un alemán que había entrado a Chile con un pasaporte falso o, por lo menos, dudoso.
-Desde el punto de vista de un historiador, ¿cuál es el origen de esta obsesión por la vida íntima del otro, convertida en farándula?
-Siempre la gente se ha preocupado mucho de la vida privada de la gente famosa, lo que pasa es que ahora hay muchos medios de comunicación que permiten acceder muy fácil a eso, empezando por la TV. Antes era la gente de clase alta la que se preocupaba de cómo vivían los demás, cómo se divertía fulano, cuál era su coche, cuánta plata tenía, etc. En cambio, la clase media era muy pobre, muy apagada, no tenía tiempo ni ganas para estar preocupada de esas cosas.
-¿La farándula ha democratizado de alguna forma el acceso a la vida privada de los demás?
-Sí, claro que la ha democratizado. Cualquiera tiene acceso a ella. Incluso en el campo, los inquilinos pobres tienen no uno sino dos televisores. Tienen computadoras con Internet y todo eso va cambiando la sociedad en que vivimos. Hay acceso a la farándula por las revistas. Ahora, las revistas de farándula están al alcance de los bolsillos de cualquiera. La farándula ha existido siempre, lo que pasa es que antes llegaba solamente a la clase alta. Hasta hace poco era un pasatiempo exclusivo de los ricos, que se daba en los clubes y pasillos del poder.
Cristián Gazmuri ha sido atacado por algunos colegas por tratar temas que se consideran frívolos o sin importancia. “¿Quién dice qué importa y qué no?”, contraataca. Y agrega: “el historiador tiene derecho a inmiscuirse en el pasado como globalidad. No solamente si hubo elecciones y eligieron a tal senador o tal presidente, sino realmente cómo fue el pasado, cómo eran las costumbres, qué hacía la gente al levantarse, cómo se bañaban y vestían. La historia es más que los nombres de los senadores y los presidentes. El pasado es todo”.
-¿La política se ha hecho farándula?
-Sí, por supuesto. Con estas denuncias de corrupción, cuando las sospechas recaen sobre las familias, el tema se ha frivolizado. Importa más la denuncia que el argumento. Sucede que Chile es el país menos corrupto de América latina y por un margen amplio. Hay corrupción, por supuesto, pero no son los centenares de millones de dólares que suelen haber en otros países. Pero la farándula agranda el impacto de la denuncia hasta llegar a ser una cosa espantosa. No obstante, estamos lejos de los niveles de corrupción de Argentina, México o Venezuela.
-¿En qué momento de la historia surge la corrupción como tema de la agenda pública?
-Antes era muy poco lo que se hablaba de corrupción. De hecho, la clase alta era muy poco corrupta en Chile, excepto en la época del salitre, en que había demasiada plata. Ahí hubo corrupción desde el año 1893 hasta el 1920. Pero no era un tema de la agenda como es ahora. De partida, porque la tabla política la manejaba la clase dirigente que era la misma benefi ciada por la corrupción. El tema de la corrupción surge como problema de alcance social en los gobiernos radicales; ahí empieza a hablarse, pero de manera bastante frívola. Por ejemplo a Gabriel González Videla le decían el loco sambero, y era porque se iba a cualquier restaurante y se ponía a bailar samba. ¡Y era el presidente de la República!
-¿De qué manera influye el carácter de los presidentes en el curso de la historia? Por ejemplo, se dice que Allende era frívolo, que le gustaban las mujeres y el whisky.
-Una cosa es la historia, lo que pasó, y otra la historiografía, lo que escribo sobre ella. De que Allende era mujeriego no hay duda. Pero no es el único presidente mujeriego que hemos tenido. Federico Errázuriz Echaurren iba a una casa que todavía existe al lado del lago Llanquihue, y armaba fiestas de tres semanas. Hay otros presidentes que han sido unos monjes, Eduardo Frei Montalva, por ejemplo. Eduardo Frei Ruiz Tagle también.
Alessandri Palma murió en Lira con Alameda, frente a la Universidad Católica, en los brazos de su amante. Eso dicen, que murió en los brazos de una niña y que lo llevaron por la escalera y lo dejaron en la esquina de Lira con Alameda. ¡Un ex presidente de Chile, botado en la calle, para que veas!
-¿Pero alguna vez ha influido un rasgo de la personalidad del presidente de Chile en hechos políticos de importancia?
-No, yo te diría que en general los presidentes chilenos han sido bastante sobrios. Los que te nombré son excepciones. En general, los presidentes chilenos se han comportado de manera sobria. El que tuvo muchas amantes fue Portales, pero no fue presidente.
-De Pinochet poco se ha investigado.
-De él no se puede decir nada. Pero alguna vez saldrán cosas que hoy no se saben. Así es la Historia.