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Enrique Barros. El día de la incompetencia

Artículo correspondiente al número 225 (4 al 17 de abr 2008)




-¿Hacia dónde apunta su crítica a la gestión del Estado?

 

-Bueno, está claro que falta una autoridad política que entienda lo que está haciendo. Lo que vemos en materia laboral es sintomático de un gobierno de izquierda que establece políticas anacrónicas, porque al final del día despertar pasiones a partir de los sentimientos es extremadamente fácil. El otro día conversaba con Leonidas Montes y me pareció muy pertinente que él se acordara del Fedro de Platón, que tiene una imagen muy bonita sobre un coche tirado por dos caballos, pero cada uno corre para un lado distinto. En Chile hay una disociación y una incoherencia en las políticas públicas. El desorden gigantesco que hay en el ministerio de Educación, aunque se pruebe que no hubo delito, es inmoral e inaceptable. Hace doce años me invitaron a Enade y el gran tema de discusión ya entonces era la baja productividad del sector público. Más allá de los problemas de corrupción dura, ese es el gran drama de Chile.

 

-Si se está produciendon como dicen un muy mal ambiente de negocios en Chile, ¿por qué el sector privado y los gremios que los representa no reaccionaron con fuerza en contra del fallo?

 

-Aunque siento que la fusión entre D&S y Falabella era un muy buen proyecto, no es el rechazo lo que más me preocupa, sino las débiles razones que expuso el tribunal. Eso sí, el fallo es importante como señal política sobre la manera en que se están haciendo las cosas; y es desilusionante, porque se están haciendo mal a nivel del Estado. Creo que se ha perdido un cierto concepto compartido sobre lo que necesita el país y el rumbo para alcanzar los objetivos. La primera época de la Concertación fue muy buena para Chile, el país dio un gran salto en todo orden de cosas, pero hoy nos encontramos con que buena parte de los afectos del gobierno están con un grupo terrorista como las FARC. El gobierno no toma distancia de lo que tiene que tomar distancia porque, en el fondo, no quiere tomarla y eso es un retroceso respecto a la historia de los gobiernos de la Concertación. Creo que la gente común es lo más sensata que hay, y por eso esperaría un triunfo de la Alianza.

 

-¿No rescata nada de este gobierno?

 

-Uno de los mayores problemas de este gobierno es confundir el aspecto simbólico ideológico con lo político, como pasa con el tema de la igualdad de género o con el conflicto indígena, que es un problema muy artificial. La tarea básica del gobierno es hacer las cosas bien, y de la misma manera en que se confunde al mercado con funciones distributivas, se confunden las cuestiones simbólicas con las tareas efectivas. Sin embargo, ocurre una cosa bien paradojal, porque en medio de todo este desorden, durante este gobierno se dio vida a dos iniciativas de enorme trascendencia para el país. La reforma previsional me identifica absolutamente en cuanto al equilibrio que debe darse entre los intereses públicos y los privados en un Estado social de mercado. El otro caso curioso en este ambiente es la reforma educacional, que si es aprobada va a ser el camino a través del cual se podrá finalmente disminuir la desigualdad para que en la próxima generación los trabajadores chilenos no tengan ya una productividad de un quinto de los noruegos, sino ojalá de la mitad.

 

-¿En este momento cree más en la política del desalojo o de los acuerdos?

 

-Creo que para la Alianza es malo el clima que se está creando, porque no va a ser mayoría en el parlamento y es muy difícil gobernar si el ambiente es de confrontación. Las acusaciones constitucionales no pueden transformarse en un parlamentarismo disfrazado. Creo que en el caso del ministerio de Educación correspondía una acusación política y la respuesta son las elecciones. Con esto no quiero decir que la ministra Provoste sea la persona indicada para el cargo, porque creo que es la más inapropiada y que está ahí simplemente por los aspectos simbólicos de su vida, con los cuales ahora se victimiza, y por las redes políticas.

 

 

 


El fallo al detalle


-Ocho meses, cinco destacados profesionales estudiaron la fusión entre D&S y Falabella y al final la rechazaron; ¿cree que todos están equivocados?

-Tengo la impresión de que con este fallo el tribunal contravino toda su historia anterior y, en vez de mirar al mercado, especialmente al retail, como un ente dinámico, lo que hizo fue mirarlo con desconfianza y sospecha. De hecho, la ley establece que, ante este tipo de consultas, el tribunal puede poner condiciones, pero no se coloca en la hipótesis del rechazo. Y tanto es así, que establece un recurso sólo en el caso de que el tribunal imponga condiciones a una operación. Todo el sistema está diseñado en el entendido de que hay que superar las difi cultades y así se actuó siempre en Chile. Por lo demás, si una persona se siente afectada puede establecer recursos contra la empresa y justamente para eso existe el tribunal. Lo que no resiste análisis es que el tribunal estructure el mercado


-Nunca se rechazó una operación?


-No hay ninguna operación significativa en Chile en los últimos treinta años que se haya rechazado. En todos los casos anteriores se analizaron los mercados relevantes y los efectos que sobre ellos produciría la fusión o adquisición. El problema básico es cómo está construida la ley, porque si existiera un recurso de reclamación ante la Corte Suprema el caso se habría resuelto para bien o para mal en abril, pero a falta de ello había que recurrir de queja, que es un recurso extraordinario y disciplinario, que nos habría tenido hasta fin de año en el tema; y esa es la razón de negocios por la cual se determinó cerrar el asunto. Intuitivamente, no cabe duda de que solicitada una consulta uno debiera pensar que es facultad de tribunal aceptarla o rechazarla, pero en la estructura de la ley no está dado en esos términos.



-¿Por qué no plantearon antes que la ley está mal concebida y que el TDLC no tiene facultades para rechazar? ¿Acaso porque estaban seguros de que les iban a aprobar la fusión?

-No planteamos la posibilidad del rechazo, porque en todos los casos que se han tratado en Chile en materia de libre competencia lo importante no es el modelo de negocios que pueda tener el consultante, en este caso Falabella y D&S, sino la manera en que se pueden afectar los distintos mercados involucrados. Además, en septiembre de 2007 el propio presidente del TDLC declaró respecto a los conglomerados que era un concepto teórico y que ellos analizaban mercado por mercado. Sin embargo, aquí concibieron esta cosa holística de que el modelo de negocios se transforma en mercado relevante, lo que significa que Lider no compite con Unimarc y Falabella no compite con Ripley, y que las tarjetas de crédito de los bancos no compiten con las de casas comerciales ni entre ellas, porque algunas no están integradas. El fallo es absolutamente constrictivo para los negocios. Si fuera cierto que el modelo de retail integrado establece barreras de entrada para que participen otros, no se entiende la incursión de Alvaro Saieh en este rubro, porque lo hizo cuando todo el mundo pensaba que la fusión iba a ser aprobada. - El presidente del tribunal, Eduardo Jara, dijo que el caso de Saieh no se había planteado en el expediente...



-El presidente del tribunal ha dicho muchas cosas que están erradas.

El tema de Saieh sí se planteó, está en el expediente y fue observado en el escrito final nuestro al analizar el mercado de los supermercados; además, los hechos públicos y notorios ni siquiera se prueban.



-¿Fue un error plantear el concepto de retail integrado?

-No fue un error y habría sido deshonesto no hacerlo porque el modelo de negocios al cual se aspiraba en razón de la fusión era justamente el retail integrado; que es, por lo demás, lo que permite que aumenten la productividad y la eficiencia.



-La publicitada intervención de Manuel Cruzat se refirió al crédito, denunciando que el ente fusionado adquiriría el 12% el mercado total de los créditos de consumo…


-Lo único que Cruzat presentó como antecedente en el juicio fue una columna de opinión suya... y resulta que es la única autorida que aparece citada en el fallo. Aquí es cuando hablo de falta de rigor, porque materias de esta envergadura no pueden estar entregadas a las intuiciones, deben estar respaldadas por evidencia empírica. Los economistas Jorge Tarziján, Juan Pablo Montero y Fernando Coloma estudiaron durante meses los mercados relevantes de crédito, malls y supermercados, mostraron la evidencia y dieron a conocer dónde estaban las dificultades, pero el tribunal ni siquiera los mencionó.



-El estudio de estos economistas de la UC fue pagado por ustedes, por lo que también se podría decir que había intereses creados…

-Pero por favor, un tribunal no puede actuar en base a una desconfianza de ese tipo. Estamos hablando de economistas de primer nivel y que no se van a jugar su prestigio prestándose a conclusiones que no los representen.



Soltando la toalla

 



-¿Por qué decidieron desistirse de presentar recursos por este fallo?


-Porque los caminos eran tortuosos y, en el mejor de los casos,después de seis meses la causa habría vuelto al tribunal para que otra sala, ahora con suplentes, fallara lo que estos caballeros fallaron mal.

 

-Pero si ustedes consideran que este fallo es tan aberrante, ¿no era casi una obligación haber hecho algo para revertirlo?

-Nosotros consideramos que el fallo es equivocado, que altera todos los precedentes y que no tiene lógica respecto a los principios de libre competencia. Es un fallo que se basa en intuiciones y especulaciones, cuando el principio que debe prevalecer en estos asuntos es que tienen que existir razones muy poderosas y demostradas para impedir el libre desenvolvimiento de los negocios. No seguir con el tema no fue una decisión nuestra, sino una sabia decisión de las empresas, que no podían quedar paralizadas un año entero a la espera de un nuevo fallo


-¿Cuál fue su consejo?


- Dijimos a los clientes que había buenas razones de forma y de fondo, tanto desde el punto de vista de la competencia del tribunal como del debido proceso, para ir de queja, pero yo no puedo hacer que las empresas cumplan un fin público a un costo privado. El resultado era imprevisible, atendida la estructura del recurso. Justamente, porque la ley no se pone en el caso de que el tribunal rechace.


-Se ha dicho que fue Davor Harasic el que finalmente inclinó la balanza para que se desistieran de una acción legal.

-No fue Davor Harasic el que zanjó el tema. Fuimos nosotros y particularmente yo, quienes expusimos la situación tal cual era. Yo habría dado la pelea feliz si me hubieran dado la orden.


-¿No cree que debieron haber pensado más en este tema del retail integrado para defender con mayor fuerza la fusión bajo ese concepto?


-Lo que se hizo en este caso fue analizar lo analizable. Una de las grandes dificultades que plantea la teoría de la conspiración y del conflicto es que no son demostrables. No se puede llegar a un juicio a defender retóricamente, como lo hace el tribunal en su fallo, un tema que no existe, porque habría que establecer una prueba negativa. Ahora resulta que el retail integrado es de tal entidad, que desapareció la competencia entre supermercados y ya no se elige entre Lider y Unimarc, sino entre el conglomerado D&S y el conglomerado Unimarc; las cosas no son así.

 

 



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