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Artículo correspondiente al número 230 (13 al 26 de junio de 2008)
El debate generado tras la reciente visita de Michael Porter hacía necesaria una nueva conversación con el profesor de Harvard. Hombre de poco tiempo, agenda recargada y llena de viajes por el mundo, respondió las preguntas de Capital y confirmó sus apreciaciones sobre Chile. Por María Luisa Vicuña; fotos, Verónica Ortíz.
No cabe duda, Michael Porter removió el ambiente. Invitado por Capital y la Universidad del Desarrollo, con el auspicio de Deloitte, el profesor de Harvard expuso ante más de mil personas sus apreciaciones sobre la situación chilena y propuso “medidas indispensables” para superar el estancamiento.
Sus ideas no cayeron bien en todos los sectores. Dicen que estaba “desinformado” o mal influenciado. Comentarios que –a juicio de Porter– “ilustran exactamente hasta qué nivel el debate político en Chile no aborda los verdaderos problemas que afronta el país”.
En un nuevo diálogo con Capital, profundiza en su diagnóstico: “Chile está todavía muy atrasado en términos de prosperidad económica, en relación a otros países de ingresos medios y economías avanzadas. Hay muchos países que tienen un PIB per cápita mayor y que, sin embargo, están creciendo mucho más rápido; por ejemplo, los países bálticos, Europa Central y Asia (como Malasia, Corea, Croacia, Polonia, Eslovaquia, Hungría, República Checa, Letonia, Lituania y Estonia). Además, no hay que olvidar que Chile hoy día se beneficia por una fuerte demanda de recursos naturales del resto de los países, lo que implica que debiera estar creciendo mucho más rápido que otras economías que cuentan con menos recursos naturales. Las tasas actuales de crecimiento de Chile dan cuenta de profundos problemas subyacentes en el país, y de la falta de una estrategia para atacarlos. En vez de eso, hay ciertas racionalizaciones, estudios políticos y pequeños pasos, que son más tentativos, que reales”.
-La estrategia competitiva de Chile en los 80 consistió en la apertura unilateral. En los 90 se apostó por los TLC. ¿Cuál debiera ser la fórmula ahora?
-La apertura de la economía chilena ya pasó. No se puede estar más abierto de lo que está Chile, y en lo que ahora debiera enfocarse la economía chilena es en construir un sector privado más potente. Las empresas e industrias chilenas no están invirtiendo lo necesario en innovación y, por lo tanto, no están mejorando sus sofisticaciones propias, que son las que las hace competitivas. En este momento, la forma de conducir a la economía chilena a un nivel superior es a través del crecimiento del sector privado y, sin embargo, la productividad de la industria no está creciendo lo rápido que debiera. Ese es el desafío, aumentar la inversión en innovación y sofisticación para aumentar la productividad y competitividad de Chile.
-¿Cómo ve a Chile dentro de Latinoamérica?
-Pienso que Chile debiera enfocarse más en tener estrategias comerciales dentro de la región y no sólo con el resto del mundo. Ya se han preocupado y están sentadas las bases para las negociaciones con Nueva York y Tokio; ahora es el momento de los países vecinos.
-Pero también hemos tenido problemas para negociar con los países vecinos. Hoy vivimos una crisis del gas que compramos a Argentina, por sus problemas políticos. ¿Cómo lograr negocios sustentables frente a esa realidad?
-No creo que Chile tenga que negociar con los otros países. Creo que son las compañías chilenas las que tienen que salir y abrir negocios en los demás países latinoamericanos. Eso ya está pasando, como las empresas que se están estableciendo en Perú, Argentina y Colombia. Es cierto que todavía es difícil la realidad política de ciertos países de Sudamérica, pero eso no debiera afectar las oportunidades a niveles microeconómicos de las empresas. Por ejemplo, hay varios inversionistas chilenos en Perú que están teniendo éxito y eso es independiente de los asuntos políticos que tenga el gobierno peruano con el chileno.
-¿Cuál cree usted que es la fortaleza de Chile frente a los demás países de la región y qué debiera exportar?
-Ya está asentada la economía minera y agrícola de Chile. Ahora el país debe fortalecerse en ofrecer servicios. Debiera ser el principal oferente de consultorías, servicios financieros, servicios profesionales dentro de Latinoamérica. Chile tiene grandes profesionales, que no se están aprovechando.
-¿Qué decisiones debiera tomar el gobierno para aprovechar y exportar estas capacidades profesionales?
-El gobierno chileno tiene que trabajar las principales debilidades del país, tiene que enfocarse en los asuntos más importantes para el desarrollo: educación, energía y flexibilidad laboral. Lo que veo es que hasta ahora están demasiado atentos en lograr pequeños cambios, que en apariencia se ven como avances pero, en la realidad, Chile sigue igual. Es tiempo de pasar a una próxima etapa de la economía chilena, que sea conducida fundamentalmente por el sector privado, no por el gobierno. A veces, cuando escucho a los líderes de este país, me da la idea de que quisieran retroceder y tener un gobierno más controlador, cuando lo que necesita Chile es justamente lo contrario.