Bienvenido, te encuentras en Inicio arrow Reportajes y Entrevistasarrow En la punta del cerro

Herramientas

Reportajes y Entrevistas
En la punta del cerro

Artículo correspondiente al número 221 (25 de ene al 21 de feb 2008)

 

Hay mucha pastilla en los veladores, me acuesto con Ravotril y me levanto con otra. Habla mal del país: siempre hemos querido ser ordenaditos, muy discretos, muy respetuosos, nadie quiere molestar al otro. Por ejemplo, en este condominio, yo vivo acá hace 20 años, creo que conozco a tres o cuatro personas. No nos vemos, en un edificio nadie conoce a toda la gente (...) Esto empezó en los años 80. La gente se empieza a cambiar de barrio, de auto, cambia a la señora y empieza esta cosa. La gallada se relaciona por balances. Se miran en los semáforos, para ver en qué auto andas, con quién andas, y se tiran el balance. A mí me parece muy penca. Si tú le preguntas a alguien ¿cómo estay?, te dice, bien, la raja, me gané un bono por desempeño. No, te estoy preguntando por ti. Todas las respuestas son de plata, de números.

 

-Tironi habla del modelo americano que adoptamos como sistema de vida…

 

-Pero si eso es muy viejo. Tironi no descubrió nada, hace rato que estamos como ellos. La gente se va a morir endeudada, el sistema funciona para que siempre estés endeudado, hasta la muerte. Una cosa que yo no entendía es por qué la gente tiene que cambiar el televisor. Antes eran eternos. Hoy, no. Después lo caché. Acuérdate de algo: los autos en Chile se empiezan a vender con mucha fuerza en 1975 porque venían alfombrados. Después vino abrir la tapa de la bencina desde adentro, el vidrio con un botón. Hoy son el airbag, el reproductor MP3. El consumo funciona así, hay que actualizarse y para eso hay que endeudarse. Por eso el crédito es tan importante y está abierto para todo el mundo. Hasta los cabros universitarios están endeudados.

 

Y remata: -Mucha gente cree que vivimos como el ajo. No creo, ir de compras es el único momento de diversión que tiene la gallada. En el paseo por el mall tú compras. Hay una metralleta de estímulos, de ofertas, no te das cuenta caminando; el ojo ve, reconoce el atractivo y ordena al pie que entre a la tienda.

 

 

 

Las dos caras de Internet

 

 

Lübbert no es un devorador de medios. Cuando le pregunté por la radio, me dijo que le gustaba un programaque hizo Jaime Celedón con Alejandro Foxley en los 70. Obligado a actualizarse, se declaró auditor de Héctor Soto y Fernando Villegas en Duna, de Cote Evans en Oasis... y pare de contar. En el auto prefiere escuchar música.

 

-¿Los medios avanzaron algo este año?

 

-En Estados Unidos los diarios y revistas bajaron sus índices de lectoría, pero Internet subió. Te voy a contar algo: a mí me llegan El Mercurio y La Tercera a la casa y al final los veo por Internet. Yo creo que todo va para allá, con los celulares entrando muy fuerte dando otros servicios, noticias, videos, qué se yo. Sobre la mesa están los cigarros, el encendedor, un café y el iPhone. “Funciona bien, navego y me llegan las noticias (...) Hay algo que me da vueltas. No sé si los medios están cumpliendo con su misión de informar: ¿cuánto les cree uno a los medios? No tanto, si al final responden a los intereses de sus dueños. Lo que sí me parece es que no están haciendo la pega: en el caso de las casas Copeva, por ejemplo, nadie fue a preguntar al Ministerio de Vivienda quién había dictado la norma. Era necesario averiguar todo. Llegar hasta llegar al final de la cadena, aunque fueran el ministro o el presidente los responsables. Eso no lo entiendo”.

 

-¿Y la cuestionada televisión? ¿Qué opinas?

 

-La tele es un show, un entretenimiento. No te dejan hablar, los periodistas preguntan en tres minutos y medio y te dan 30 segundos para responder. La otra vez Eva Gómez me invitó a su programa y no me dejó hablar. Fui al programa de la Bolocco y lo mismo, respondí algo, parece que nadie entendió y vi cómo un tipo coordinador de piso hacía señas para que me cortaran… Con todo, admite que hay buenos programas, como Informe Especial y Contacto, pero cree que debería haber muchos más. “En cambio a mí me cuesta conseguir auspicios para mi programa... me dicen que me faltan pechugas”, remata muerto de la risa. Según Lübbert, la televisión está en una crisis de contenidos. “Ha caído tan bajo que ya no tiene cosas que mostrar, salvo armar peleas entre los conductores y panelistas de los programas. Se pelean entre ellos”. Y retoma Internet, un tema recurrente en sus entrevistas por cable. “Internet tiene una gran gracia: muestra las virtudes y las miserias del ser humano. Hay de todo en ese espacio abierto, conviven dos mundos, el de las tonteras y el de las cosas que sirven”.

 



Su futuro

En la actualidad Lübbert dice que está viendo temas para sus documentales y que, entre otros tópicos, le interesan los arrieros de El Arrayán y que estuvo revisando el estado actual de La Piojera, pero que “ya no es lo mismo”. Como sea, “mi prioridad hoy es hacer mi programa en el cable. No es fácil hacerlo. Para abaratar costos grabo seis entrevistas en un día, quedo como loro hablando, pero lo saco adelante”. A su juicio, es muy importante contar historias de emprendedores, “que es lo que más me preocupa. A mí la gente, los jóvenes, me paran en la calle y me comentan programas en que los entrevistados contaron los orígenes de los grandes negocios de este país. Eso demuestra que se puede armar un cuento de la nada... Cualquier negocio da para armar una tremenda cuestión”. Lübbert cree que todo esto pasa por un cambio en la educación del país. “Si la educación no cambia, estamos fritos. El modelo de enseñanza tiene que evolucionar, los cabros no pueden estar seis horas escuchando tonteras, así no vamos a llegar a ningún lado”.

 



Comenta este artículo

Nombre
:
Email
:
URL
:
  (Opcional)
Código Verificación Capital.cl

Comentarios

1 Comentarios

:

Publicado Miercoles 24 de Septiembre, 2008 - 00:52 hrs

buen reportaje...y mejores las respuestas del entrevistado. Concuerdo en que vivimos en un pais que vive sobre las superficie de los asuntos...y el que nada con mejor estilo, la lleva,.Pocos se atreven a bucear y meterse en profundidades. 
A ellos nadie los financia, ni les creen. Es como en el mito de La caverna de Platon. 
Dar un paso adelante seria proponer como podemos revertir esa situacion para que este pais sea mejor.Qu'e le podemos infundir a la educacion de nuestros hijos/

 
IAB ChileCertifica.com