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Artículo correspondiente al número 266 (27 de noviembre al 10 de diciembre 2009)
Paciencia oriental, sacrificio y adaptabilidad a situaciones imprevistas. Eso fue lo que caracterizó al puñado de expedicionarios que surcó medio planeta para adentrarse en los tropicales parajes de Vietnam y coronar el Fansipan que, con sus mas de 3.100 metros, es la mas alta cumbre de esa parte del planeta.
Creíamos que enfrentaríamos a una montaña de dificultad media en un ambiente tropical y con baja altitud y que después terminaríamos descansando en las costas de Halong Bay, disfrutando de kayaks y playas blancas con islotes de ensueño...
No fue así... La montaña más alta de Indochina (el Fansipan) nos enseñó a respetarla desde un principio y el clima se puso de su lado en este proceso educativo, haciéndonos las cosas algo más difíciles de lo que pensábamos”.
Con estas palabras, el guía y jefe de la Expedición Capital-Vertical a Vietnam, Gabriel Becker, describe el cúmulo de expectativas y sensaciones que marcaron la partida y el desarrollo de esta nueva travesía Capital. Un recorrido que, más allá de los imprevistos, permitió a la quincena de expedicionarios forjar lazos de amistad, enriquecer sus vivencias y acervo cultural y hacer contacto con una naturaleza exótica compuesta por miles de desconocidas especies.
Así lo reconoce Vicente Galatzan: “para mí este fue un viaje maravilloso, lleno de contenidos que inevitablemente lo transforman en toda una experiencia que me permitió conocer un grupo increíble, recorrer paisajes inolvidables y acumular anécdotas para comentar por mucho tiempo. Si a eso le sumo los momentos en la cumbre, me quedan para el recuerdo dos semanas cargadas de emoción y el cumplimiento de un sueño que tenía desde que era chico”.
La expedición a Vietnam, que tuvo lugar durante la primera quincena de octubre, forma parte de una serie de travesías que Capital y Vertical vienen realizando con lectores y amigos de la revista desde el año 2007 y que en estos años han abarcado al campamento base del Everest, el Kilimanjaro, Vietnam y Campo de Hielo Sur.
Notas de viaje
El expedicionario Vincent Galatzan remitió a Capital su bitácora de este viaje, testimonios que por su potencia y precisión pasamos a reproducir, ya que reflejan de manera emotiva lo que la experiencia representó para cada uno de sus participantes:
“Entre ponerle y no ponerle… ¡ponerle!” Alfonso Canales, uno de los dos guías de Vertical que nos acompañaron en esta increíble travesía por las sorprendentes tierras de Vietnam, fue el primero que puso el dicho sobre la mesa. De ahí en más, la frase se fue masificando, hasta convertirse quizás en la declaración de principios del viaje.
Es que nadie estaba preparado para un esfuerzo físico tan intenso como el que resultó nuestra visita a este imponente escenario de frondosa vegetación, interminables campos de bambú, enormes colinas, barro y un suave y helado viento, que se acrecentaba a medida que nos acercábamos a la meta.
Entonces, todo lo que sirviera para motivarse, y en definitiva ponerle, fue siempre bienvenido. Algunos cantaban a viva voz, otros se concentraban en sus iPod, otros alentaban al grupo o, ya más cansados, al que tuvieran a su lado. La mayoría respirábamos hondo, y con la vista fija al frente, seguíamos caminando.
Pero la historia partió antes, en la lejana ciudad de Hanoi…
![]() José Miguel Arroyo |
![]() Michael Luft |
![]() Alfonso Canales |
![]() Juan Fischer |
![]() Ximena Parada |
![]() Jorge Martina |
![]() María del Carmen Arroyo |
![]() Francisca Cortés |
![]() Alvaro Gómez |
![]() Magdalena Montero |
![]() Gabriel Becker |
![]() Vincent Galatzan |
![]() Claudio Israel |
![]() Luís Rodríguez |
![]() Eliana Borda |
A todos los que llegamos a la cumbre del Fansipan, esta montaña nos dio una lección de humildad y coraje (...) Primó en nosotros un poderoso espíritu de equipo que nos ayudó a sortear las dificultades. El humor de algunos y el apoyo de otros y de los guías hicieron que esta cumbre fuera inolvidable. Mención especial para nuestras mujeres, que soportaron sin doblegarse todas las dificultades.
Yo no tenía la experiencia de subir un cerro y nunca me imaginé lo increíble que podría ser. Fue muy difícil, pero la satisfacción de haber llegado a la cumbre y de haber sido parte de un equipo tan lindo de personas fue la mejor recompensa. Uno descubre que los límites son relativos, que todo pasa por la motivación y por la fuerza que te dan tus compañeros.