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Artículo correspondiente al número 242 (28 de noviembre al 11 de diciembre de 2008)
Un nuevo private equity sale a la cancha y lo hace con un elenco probado en los campos de juego más exigentes. Virtus Partners e IB Partners, no sólo tienen en común el apellido de “partners” y similares filosofías de trabajo. Desde ahora también los une un negocio compartido. Bajo el nombre de Leap (salto en inglés) Capital nace un nuevo fondo de inversión que ya tiene vistas varias empresas a las cuales hacer “saltar” sus resultados. Por Roberto Sapag; foto, Elisa Bertelsen.
Julio Cardenal, Todd Huckaby, Pablo Larraín y Marcelo y Gonzalo Larraguibel destilan confianza. Los socios de IB Partners y de Virtus Partners se conocen hace años y saben que en sus recorridos profesionales priman los aciertos, si bien a ambos les faltaba la aplicación práctica de su “know-how” en la adquisición, gestión y posterior venta de compañías. Ambos equipos se complementan (expertos en M&A y consultoría, respectivamente) y por eso es que creen que juntos son capaces de imprimir un sello diferente en las empresas que inviertan para que éstas de un “salto” en eficiencia, rentabilidad y resultados.
Y como saben que no hay pócimas mágicas para hacer que una empresa sufra una metamorfosis de ese tipo de la noche a la mañana, decidieron unir talentos y asociarse en un nuevo fondo de inversiones. Tome nota, porque de seguro oirá hablar de él: se llama Leap Capital, cuenta con cerca de 30 profesionales especialistas en inversiones y reingeniería de empresas y ya está con el periscopio asomado buscando oportunidades de inversión enfocándose principalmente en los países andinos –Chile-Perú y Colombia.... Y si usted es de aquellos que necesita de ayudas de memoria, bueno, haga un registro mental de una rana brincando, porque ese es el logotipo de Leap.
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| Julio Cradenal, Pablo Larraín, Marcelo y Gonzalo Larraguibel y Tod Huckaby se sienten unidos por fuertes lazos profesionales y personales y están convencidos de que su fondo leap capital dará que hablar. |
Marcelo Larraguibel recalca la importancia de la confianza en el periplo que están emprendiendo juntos. Tras mencionar que, por ejemplo, su hermano Gonzalo fue compañero de aula con Julio Cardenal en el IESE, dice que en los últimos años les ha tocado muchas veces encontrarse en el mundo de los negocios y ver cómo trabajan unos y otros. “En McKinsey y ahora en Virtus Partners nos ha tocado muchas veces interactuar con IB Partners y sentimos que son unos socios que se complementan perfectamente con nosotros. En lo personal y en lo profesional, armar esta alianza no podía ser mejor”, dice Larraguibel.
Pero la confianza no es condición suficiente para armar un fondo de inversiones de este tipo. Para que todo marche como reloj, hace falta que también confluyan en el firmamento otros astros. “Otra de las condiciones que convergieron para que esta alianza se hiciera realidad es que, tras salir de McKinsey, con Gonzalo nos propusimos no sólo hacer consultoría a través de Virtus, sino que aplicar nuestros conocimientos en el mundo de las inversiones. Es decir, aplicar lo que antes sólo hacíamos para nuestros clientes, esta vez en empresas que a nosotros nos parece que tienen potencial”.
Fue así como “conversando entre nosotros –añade Huckaby– vimos que teníamos habilidades complementarias y que podíamos ensamblarlas, al igual como lo han hecho a nivel internacional varios fondos de inversión grandes. ¿Y qué signifi ca ensamblar habilidades complementarias? Sencillo: detectar negocios, gerenciar financiamientos, concretar los negocios y aplicar luego nuestra capacidad de producir transformaciones en las compañías, lo que supone previamente visualizar que una empresa puede aumentar su valor si se le aplican ciertas transformaciones”.
No bien Huckaby termina su punto, Larraín añade otro: “fíjate que lo común y corriente en el mundo del private equity es ver gente que compra y vende compañías casi de modo mecánico. Acá, nosotros, que veníamos del mundo de la compraventa de empresas, vimos que nos faltaba la parte de administrar y transformar las compañías para multiplicar su valor. Esa es la clave de esta unión de fuerzas con Virtus y es la de lo que estamos haciendo en Leap Capital, que, como ves, se basa en la idea de no sólo comprar y vender bien, sino que de hacer una transformación de la empresa bajo “best practices” de gestión.
Ensamble de piezas
Los socios de Leap piensan que son distintos a los fondos de inversión existentes. “Es una fórmula diferente, en la medida en que hay una fuerte concentración en la gestión de la compañía y que, en general, entramos en empresas a trabajar como socios de las familias controladoras. También, por ejemplo, te diría que no hay instituciones que tengan 30 profesionales de los más calificados y con amplio track record en los planos financieros y de transformación de empresas. Suma a eso, que contamos con una base de apoyo constituida por una red de familias inversionistas”, dice Larraguibel.