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Artículo correspondiente al número 283 (27 de agosto al 9 de septiembre de 2010)
El deporte chileno vuelve a estar en el tapete. La realización de los juegos sudamericanos en 2014 implican una inyección presupuestaria ajena a nuestra realidad. Las federaciones, el Instituto Nacional del Deporte y el Comité Olímpico empiezan a correr esta maratón con el anhelo de llegar a la meta en buenas condiciones. Esperemos. Por Alfonso Peró.
Los juegos sudamericanos se adjudicaron a Chile durante el gobierno de la presidenta Bachelet. Vinieron el cambio de mando, el terremoto y, ante esa eventualidad, el nuevo mandatario dijo que no estaba en condiciones de reconfirmar que seríamos sede, porque necesitaba hacer un estudio económico de todas las contingencias. Los juegos quedaron en status quo. Las ansias se apoderaron del deporte nacional.
Eso, hasta que el presidente decidió respaldar los juegos y poner 50 millones de dólares sobre la mesa, de los cuales 35 serán invertidos en infraestructura y el resto, en la organización. Esos son la distribución y el presupuesto inicial.
Se
calcula que vendrán alrededor de 6 mil deportistas y que en total, incluyendo a entrenadores, turistas y observadores, la cifra aumentará en 4 mil. Es una oportunidad grande. Recordemos lo que hizo Barcelona al organizar las olimpiadas de 1992: saltó a la fama en un par de meses, se transformó en la ciudad de los estudiantes, en un atractivo turístico y en una parada obligada para los fanáticos provenientes de las grandes urbes. De acuerdo, eran los juegos olímpicos, pero por algo se parte. Estos son los ODESUR –Organización Deportiva Sudamericana–, sin duda una competencia de escala menor, pero que en esa misma escala y si es aprovechada con inteligencia y coordinación, podría cambiarle la cara al país. Barcelona supo aprovechar la oportunidad y exponer ante el mundo las bondades de la ciudad. Y mientras mostraba al inglés Linford Christie ganar los 100 metros planos con una marca de 9,96 segundos, también exhibía la Sagrada Familia o la colección del pintor Salvador Dalí. Ferrán Brunet, investigador del Centro de Estudios Olímpicos y profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, cuantificó el impacto que generó para Beijing el desarrollo de las olimpiadas. Los números son tremendos: inversión privada por 22 mil millones de dólares y 60 mil empleos directos.
Para 2014, Chile deberá contar con un velódromo, un centro acuático y 4 estadios con capacidad para 5 mil personas. Y otros centros para las pesas, el tiro al blanco, con arco... en fin, la tarea no se ve fácil. Además de eso, la idea es superar el quinto lugar obtenido en los Sudamericanos de Medellín de este año. Para ello se está trabajando desde distintas aristas.
Mayores recursos
En Chile, un deportista puede recibir como máximo 100 mil dólares por año y esos no son los recursos totales que necesita, sino los que el sistema puede entregarle. La historia dice obtener que una medalla olímpica cuesta entre 1 y 1,5 millones de dólares. Eso significa que, consistentemente en el tiempo, a ese deportista se le han entregado 150 mil dólares. A diferencia de los países desarrollados, en Chile es necesaria la continuidad en el financiamiento. Además, en otras latitudes cuentan con presupuestos mayores y apoyan a varios deportistas simultáneamente. Aquí, el respaldo es más concentrado y va a menos personas. Por esta misma razón, la elite deportiva es pequeña e inestable. Si repasamos deporte por deporte, vemos que tenemos una gran nadadora, pero debajo de ella no hay nadie. Tenemos un gran gimnasta, pero debajo de él no hay nadie. Tenemos un pesista, como Cristián Escalante, cuyo nombre venimos escuchando desde hace bastante tiempo.
El apoyo monetario es fundamental para generar consistencia y generaciones cuyos éxitos deportivos se vayan sucediendo con fluidez.
ADO Chile, o Corporación Nacional del Deporte de Alto Rendimiento, es una corporación privada sin fines de lucro que funciona en base a donaciones de privados y aporte estatal. Se calcula que ADO aportará alrededor de 1.500 millones de pesos al año para potenciar a deportistas de alto rendimiento. El IND, por su parte, dispone de 3 mil millones de pesos al año. Casi 200 se destinarán al atletismo, 122 al básquetbol, 125 al hockey, 70 a la natación, 105 al triatlón, 140 al voleibol y así, sucesivamente.
Es de esperar que el esfuerzo privado y público se traduzca en mejores resultados deportivos.
Potenciar el alto rendimiento en Chile
Para empujar el alto rendimiento, se creó el Plan Olímpico de Chile, fruto de una alianza entre el Instituto Nacional del Deporte (IND) y el Comité Olímpico de Chile (Coch) y que velará por la realización de los programas entregados y aprobados por cada federación. La idea es crear una ventanilla única de ingresos para los deportistas. Actualmente, las fuentes son diversas y no están consolidadas desde una misma ventana. También se creará la figura del head coach por federación. La idea es que un especialista esté encima del desarrollo y cumplimiento de planes deportivos, los cuales serán multianuales. Pero un deportista necesita competir, batir a sus rivales y levantar los brazos después de la gloria. Para saciar esa necesidad, podríamos decir que biológica, se crearán los Juegos Nacionales para el 2013. Todo lo cual será vigilado por una Comisión Técnica Nacional, que dictará las directrices del deporte de alto rendimiento en Chile. Por ahora, se están creando los perfiles y definiendo el número de integrantes, que serán alrededor de 10 expertos. Lo mismo se ha realizado en diversos países del mundo. Las competencias han de ser constantes y se debe fijar un calendario nacional único.
Educación con enfoque deportivo
La forma en que se ha enfocado la educación en el país, si bien puede tener algunas cosas buenas, en términos deportivos no lo es. Hoy, la jornada escolar completa hace que un niño entre al colegio a las 8 de la mañana y salga a las 17 horas. Esto va completamente en contra de su desarrollo deportivo. Recientemente se anunció el SIMCE de Educación Física que se aplicará desde este año a 16 mil estudiantes de octavo básico. Pero tal como señaló el subsecretario de Deportes, Gabriel Ruiz-Tagle, los resultados están pensados a largo plazo. El Coch, por su parte, está trabajando en la creación de un colegio para deportistas de alto rendimiento. La idea es que se ajuste a una gran exigencia académica, pero que el eje sea el desarrollo de las habilidades deportivas. La rutina será más o menos la siguiente: entrenamiento de 8 a 10 de la mañana, clases de 11 a 16 horas. Y finalmente, dos horas de ejercicio. “No vamos a aceptar que ese niño dé exámenes de medio pelo ni arreglados ni camuflados para que saque el cuarto medio, porque después ese niño no es nadie. Vamos a poner a los profesores al servicio de los deportistas. Este colegio parte en marzo próximo”, señala Neven Ilic, presidente del Comité Olímpico de Chile. El colegio se reemplazará dentro del Centro Olímpico y tienen pensado que los cursos sean de 35 a 40 alumnos. No saben si partirán con 1, 2 ó 3 cursos. Eso dependerá de la demanda, la cual hasta el momento es más potente de lo pensado. Si se le ofrece a un padre que el niño se pueda dedicar al deporte y, además, se le está asegurando una buena educación, el mercado se abrirá exponencialmente.
El modelo del colegio, con el fin de adaptarse a los viajes de los deportistas, involucrará educación a la distancia; es decir, se utilizarán Internet, CDs educativos, Skype, etcétera. Lo importante es que el profesor tendrá que adaptar su metodología a los requerimientos del deportista. “Te pongo el ejemplo de los niños que recientemente salieron campeones del mundo en tenis. Si quieren llegar a ser Roger Federer o Rafael Nadal, no pueden tener el régimen de educación que tienen mi hijo o el tuyo. No se puede, para llegar a ser una estrella mundial, entrenar agotado entre 6 y 8 de la tarde”, enfatiza Ilic.
En paralelo, el Coch desarrolló una alianza con la Universidad Santo Tomás, con una sede dentro del centro olímpico donde imparte la carrera de Licenciatura en Ciencias del Deporte y Actividad Física. ¿Por qué? Porque en Chile existe la carrera de Educación Física, que no necesariamente tiene la especialización. Aparte de estar desarrollando este proyecto –así se hace en España– se ofrece la oportunidad a los atletas chilenos para que estudien, entendiendo que son deportistas, pero también empujando el carro del desarrollo profesional. Uno de los pecados del deporte chileno es que las grandes glorias dejaron de serlo y nadie les dio la posibilidad de insertarse socialmente.
Canal de TV
Para fortalecer las vías descritas, es fundamental que se den a conocer los logros, que los niños puedan ver deporte los fines de semana y que sigan los ejemplos de los deportistas consolidados. Por esta razón, el Coch está pronto a lanzar el Canal del Deporte. Es un modelo similar al del fútbol –CDF–.
En principio, intentaron meterse en la televisión abierta, pero esa es una batalla que se ha perdido en casi todos los países del mundo. El canal está en marcha blanca. Se hicieron las primeras pruebas para el Sudamericano de Básquetbol que acaba de terminar en nuestro país. Según cuentan desde el Comité Olímpico, ya hay varios interesados en sumarse a esta iniciativa que, además de difundir el deporte, podría transformarse en un buen negocio.
Seguir un modelo exitoso
Modelos exitosos hay varios. Como inventar la rueda a estas alturas es una pérdida de tiempo, se estudiaron distintas medidas adoptadas por países como España y Colombia. Actualmente, se encuentra en Chile y trabajando en el Coch Fabio Ramírez, quien empujó el deporte colombiano de manera exitosa. Las principales acciones que se busca concretar son varias, pero el eje radica en conseguir la unión de las distintas instituciones que pretenden potenciar el deporte nacional.Así las cosas, el IND, el Coch y las federaciones están confeccionando una estrategia común con objetivos concretos.
También es importante contar con una fuerza técnica estable. En Colombia, los técnicos entregaban un plan y ese plan se seguía a rajatabla. Se hacían evaluaciones médicas constantes y se crearon metodólogos deportivos, los cuales sabían al detalle las marcas que estaban haciendo los deportistas, las mejoras en el tiempo, evolución, proyecciones, etcétera. Se incorporaron las ciencias aplicadas para evaluar aspectos en la recuperación de los atletas después de los torneos y entrenamientos. Para lograrlo, en Colombia les hacían una fisioterapia diaria para que el organismo pudiera recuperarse y, así, al día siguiente volver a entrenar con una carga de trabajo importante, sin que el cuerpo se resintiera. Por último, y a través de cuerpos intercolegiados, se dedicaron a detectar talentos y a proyectarlo de manera científica. Es decir, cuánto mide el niño, qué proyección tiene, edad, crecimiento, cuánto miden padre y madre, qué percentiles tiene frente a la Organización Mundial de la Salud. Se evalúan la estructura ósea, la nutrición, el ambiente donde vive. Son parte de la serie de factores que determinan la proyección de un deportista.
| Entrevista: Neven Ilic, presidente del Comité Olímpico de Chile |
- Me imagino que los malos resultados y la falta de apoyo te llevaron a tomar las astas del toro. -Esa contingencia nos llevó a pensar como Comité que debíamos cumplir un rol. Y ese rol consistió en crear una corporación de alto rendimiento e interesar a la empresa privada. Hoy, cada uno de nuestros auspiciadores aporta alrededor de 15 mil UF al año bajo la ley de donaciones. Esto permitió, en muchos casos, duplicar o triplicar los presupuestos para los deportistas. Durante muchos años en Chile no existió nada; entonces, llegó el momento en que nosotros dijimos: queremos trabajar. Nos juntamos con las federaciones y les propusimos avanzar. Y así, se invirtieron 10 millones de dólares en este centro. El Estado puso 4 y el Comité Olímpico se endeudó con 6. O lo hacíamos o cerrábamos la puerta y nos íbamos para la casa. -¿Cómo interactúa el Coch con el IND? -Son dos instituciones completamente independientes y estructuralmente no tienen nada que ver. Uno es el representante del Comité Olímpico en Chile y el otro es un brazo del Estado que tiene que ver con el desarrollo del deporte. Nuestra política ha sido siempre hermanarnos lo más posible, porque las dos instituciones tienen que andar de la mano, tenemos que ayudarnos y definir un proyecto común para el país. Nosotros siempre hemos tenido una buena relación con el IND, al que le transmitimos las necesidades de las federaciones. Hemos definido objetivos comunes que siempre tienen que ver con éxitos deportivos como, por ejemplo, mejorar nuestro posicionamiento a nivel sudamericano, panamericano y, en el tiempo, a nivel olímpico. El tema es cómo lo logramos, cómo estructuramos las bases para que eso sea sustentable en el tiempo. No nos sirven, aunque las vivimos con mucho agrado y felicidad, las medallas de Fernando González y Nicolás Massú. Esas medallas son un reconocimiento a su trabajo en particular. Nosotros queremos estructurar esto para que esas medallas sean producto del trabajo del país, de las políticas deportivas, y eso se va a traducir en preseas sustentables en el tiempo. Eso es lo que en algún momento queremos llegar a hacer. - ¿Cuál es la dinámica de trabajo con las federaciones? -Se trajo un experto de Colombia que realizó este mismo proceso en su país. Con cada federación establecemos un programa que determina las prioridades y necesidades. Para 2011 se vienen los juegos panamericanos de Guadalajara y después, el sudamericano en Chile. A las federaciones les preguntamos: ¿qué necesita tener usted? Un técnico de gran nivel, un equipo multidisciplinario, tales jornadas de entrenamiento, viajar a tantas competencias, etcétera. Entonces llegamos a un consenso de si ese es el camino adecuado y cuánto cuesta. Una vez que eso está aprobado, se empieza a supervisar en terreno que el plan se esté cumpliendo. Esto es nuevo. - Pregunta aparte, ¿por qué el gimnasta Tomás González no ha tenido recursos para participar en eventos deportivos? -Porque hasta hace seis años el Estado no tenía la preocupación que tiene hoy por deportistas con esas características. La Federación ha sido incapaz en el tiempo de generar recursos y el Comité Olímpico no tenía un rol. Hace seis años la historia de Tomás González cambió porque cambiaron los actores. Básicamente, el Comité Olímpico empezó a tomar un rol protagónico en la protección del deportista y en el financiamiento de sus requerimientos. Hoy, el gimnasta, más allá de lo que aparece en la prensa, de que no lo inscribieron acá o allá, tiene un entrenador particular y todos sus requerimientos internacionales en carpeta, lo cual le ha permitido mostrar lo que realmente tiene como potencial. Esto se hizo a través de ADO Chile. |