|
|
Bienvenido, te encuentras en Inicio Reportajes y Entrevistas Empoderado |
Califica este artículo
Otros artículos de la sección:
Artículo correspondiente al número 263 (16 al 29 de octubre de 2009)
¿Un Büchi por otro Büchi?
Cuando Antonio Büchi asumió la gerencia general del negocio fijo, el comentario obligado fue que el grupo controlador lo estaba fogueando para mayores responsabilidades. Y es que Juan Hurtado tiene gran afecto y admiración por los hermanos Büchi. No por nada Richard lleva 15 años liderando el negocio de las telecomunicaciones, mientras que Marcos ahora ha asumido un rol clave como director ejecutivo de la Corporación Santo Tomás.
Cercanos a Juan Hurtado señalan que para él los Büchi son sinónimo de éxito asegurado, de compromiso, ética en los negocios, responsabilidad e inteligencia. O sea, talentos difíciles de encontrar en un solo individuo.
Sea o no esa la intención de Juan Hurtado, lo cierto es que estos años le han servido mucho a Antonio para crecer, prepararse para nuevos desafíos y lograr confianzas.
No por nada Antonio fue el encargado de evaluar la oportunidad y poner en marcha la filial de Entel en Perú y dejar la camisa en la lucha por los temas regulatorios. Todos, hitos relevantes, aunque él confiesa que su mayor desafío ha sido, sin lugar a dudas, el actual: “reposicionar Entel Fijo, que es en lo que hemos estado trabajando desde hace cuatro años”, precisa.
-En todos estos años en Entel, ¿qué ha ganado y perdido Antonio Büchi?

-Yo he crecido mucho profesionalmente. Mi sensación es que en estos años pasé de ser un profesional entusiasta a transformarme en un ejecutivo útil, “senior”. He ganado en madurez, en capacidad de discernir, de entender la gestión de las empresas, de las cosas que son importantes... y hacer propias esas cosas.
En el fondo, coincide más o menos con mi edad (42), probablemente antes era un ejecutivo con un perfil profesional bueno y capaz de hacer muchas cosas, pero la madurez que he adquirido en este periodo ha sido importante.
-¿Qué ha significado para ti trabajar con Richard?
-Ha sido muy bueno, me siento muy cómodo. Ya llevo 10 años aquí y créeme que si no nos lleváramos bien no estaría aquí.
-¿Cómo se da la complementariedad con Richard? Al menos, el tono de voz es igual.
-Tengo el tono de voz más parecido a Hernán, creo, mi mamá me confudía siempre con él. Richard es bastante prudente, una buena mezcla que incluye dejar que las cosas vayan ocurriendo y dar confianza a las personas; y de esas cosas yo he aprendido harto. O sea, he aprendido a saber cómo son los tiempos de las cosas, cuáles son las decisiones para efectos de la estrategia.
-¿En qué cosas te has visto sorprendido por Richard?
-Richard es tremendamente querido y eso lo encuentro sorprendente y bonito. También, sobre todo al principio, como yo venía del mundo eléctrico, que es de menos variables, me sorprendía la tolerancia que él tenía a los cambios, de que las cosas fueran ocurriendo sin intervenir directamente en cada una de ellas. Yo, claro, era mucho más joven. Llegué a los 33 años, una etapa en que eres mucho más voluntarista y tratas de intervenir personalmente en muchas de las cosas.
-¿Aquí se fue templando tu carácter?
-Yo creo que sí. Me di cuenta de que no puedes estar metido en todos los eventos que están sucediendo, porque si lo haces, frenas las cosas. Aprendí que tienes que saber las cosas claves, tener gente en quien confiar, ser leal al equipo, tener claro para dónde se va y que eso vaya construyendo hacia abajo una organización que, junto con procesos, buenas prácticas y cultura, haga que las cosas se disciplinen.
Fíjate que igual creo que yo me meto harto, pero no tanto con el afán de decidir sobre algo, sino porque me sirve para formarme, estimular el pensamiento. Porque esas instancias sirven para comunicar, explicar la estrategia y mostrar hacia dónde vamos.
-La figura de Richard es súper fuerte, pero todo tiene fin, así que ¿qué va a pasar cuando se vaya Richard Büchi?
-Por eso hay que transformar la empresa en un world class, en donde importan mucho las personas, pero no es lo único, es importante que Entel sea una empresa resiliente, que resista a los cambios de personas. Como lo que pasó con General Electric, por ejemplo: se fue Jack Welch, pero la empresa siguió adelante. Las compañías de verdad great son las que resisten esos cambios porque se han transformado en unas máquinas en sí mismas. De cultura, de disciplina, de valor, de calidad vigente... Eso llamo un world class.
-¿No te gustaría ser el continuador, el sucesor de Richard?
-No es el momento para pensar en eso. Richard no está pensando en irse. Ahora, seguramente podría ser bonito, porque quiero mucho a la empresa y me gustaría seguir por mucho tiempo acá si hay desafíos interesantes. Además, cuento con el respaldo de los ejecutivos y los dueños, pero no es un tema que haya ni pensado a corto plazo.
En suma, te diría que esto está entretenido, lleno de cosas y lo estamos construyendo todavía, pero hay que tener mucha humildad para reconocer lo que a uno le falta y debe mejorar.
| “Hay que ser pro mercado, pro empresa” |
|
-Si pudieras dar un consejo al futuro presidente de Chile en cuanto a temas de desarrollo del sector, ¿qué le sugerirías? |
| Política: no digas nunca jamás |
|
-En la cosa pública ¿qué es lo que más te llama la atención? |