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Artículo correspondiente al número 232 (11 al 24 de julio de 2008)
La compra de la Hacienda Rupanco sorprendió. Es que se trata de la lechería más grande del país y que por años estuvo controlada por las familias Abumohor, Kauak, Díaz y Gutiérrez. Las 15 familias neozelandesas dueñas de la operación en Chile designaron como gerente a Juan Carlos Petersen, quien será el encargado de cambiarle la cara al predio, partiendo por el nombre: hoy es Hacienda Coihueco, en honor a uno de los ríos que la cruzan. Por María Eugenia González.
Verde. Así quiere ver Manuka, el grupo de farmers neozelandeses, las 19.500 hectáreas de praderas de la Hacienda Rupanco que compró recientemente. El objetivo se buscará recurriendo al sistema de fertilización utilizado por años en su país, el que les ha permitido situarse entre los más grandes productores mundiales. Y no lo hacen por capricho, sino porque el verde es el color que, según su vasta experiencia, indica que el proceso va por buen camino.
La operación de compra de Rupanco sorprendió a la industria. Es que se trata de la lechería más grande del país, que por años estuvo controlada por las familias Abumohor, Kauak, Díaz y Gutiérrez, que decidieron mantener parte de las 27.000 hectáreas restantes. Se quedaron con toda la ribera del lago Rupanco para desarrollar un proyecto inmobiliario, mientras que los bosques fueron vendidos a Forestal Mininco.
De Manuka –nombre de una flor que existe en Australia y Nueva Zelanda–, se comenzó a escuchar en 2005, cuando arribó a las sureñas tierras de Osorno. Rápido se corrió la voz de que un grupo de neozelandeses estaba dispuesto a comprar tierras, uchas de ellas ubicadas en zonas de baja productividad. A ellos se sumaron otros, como los Chilterra. Resultado: el precio del suelo comenzó a subir.
A su arribo, nombraron a Cristián Durán como gerente general y a Conall Buchanan como gerente de operaciones, arrendaron oficinas en una tradicional casa en la calle Amthauer de Osorno y se integraron a Aproleche. Hoy, el grupo tiene pantalones largos en estas tierras. Está preocupado de integrar las dos sociedades que se crearon en Chile y de echar a andar las mejoras de infraestructura e inversiones que permitan aumentar la producción. Mantiene, eso sí, inversiones en Estados Unidos y Rusia.
Los farmers, quince familias que mantienen sus operaciones en Nueva Zelanda, designaron recientemente como gerente general de la sociedad en Chile al economista Juan Carlos Petersen Widmer, ligado por años a la industria salmonera: ejercía igual cargo en Salmofood, a empresa de alimentos para peces del grupo Invertec y Yadrán. Será el encargado de cambiarle la cara a la Hacienda Rupanco, partiendo por el nombre: hoy es Hacienda Coihueco, término tomado de uno de los dos ríos que la cruzan.
¿Qué lo motivó a cambiar de rubro?, le preguntamos a Petersen: “estaba muy contento en la industria del salmón, que si bien hoy pasa por nubarrones, tiene para rato y un futuro auspicioso. Me costó tomar la decisión, porque Salmofood es una empresa exitosa, armamos un gran equipo, además de contar con un excelentedirectorio y clientes”, detalla.
Hoy, el ejecutivo viaja diariamente entre Puerto Varas, donde reside, hasta la Hacienda, por un hermoso camino que bordea el lago Llanquihue. Reporta a cuatro directores neozelandeses, mientras que dentro del equipo administrativo hay chilenos (osorninos con vasta experiencia en el negocio lechero) y otros tantos de la nación kiwi. De hecho, el grupo será muy heterogéneo. Petersen adelanta que ficharon a una ejecutiva neozelandesa que actualmente trabaja en Pakistán para asumir el cargo de gerente de producción, en agosto próximo.
La infraestructura de la Hacienda debiera sufrir cambios. Hoy, ella representa la tradición del campo sureño, con añosas casas y grandes letreros, tractores y unos 360 empleados. A los que se suman otros 60 que trabajan en Manuka, con sede en Osorno.