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El turno de la radio digital

Artículo correspondiente al número 291 (17 al 29 de diciembre de 2010)

Mientras la TV digital acapara portadas y numerosos artículos de prensa, la radio espera su turno sin generar mucho ruido. No se trata de un proceso simple. La digitalización de las radios puede traer cambios drásticos en la industria, tanto en las concesiones actuales como en la oferta programática. Eso lo saben los principales grupos radiales del país, que miran atentos e interesados las posibilidades que podría abrir el sistema. A continuación, un adelanto del debate que se viene. Por Antonieta de la Fuente.


Claudia Gómez viene escuchando hablar de la radio digital desde hace 14 años. Como gerente general de Radio Cooperativa, para ella la digitalización se ha transformado en una suerte de cuento del lobo, un adelanto tecnológico que acecha desde lejos pero que nunca llega.

Pese a que la tecnología está desarrollada hace años, la radio digital todavía parece lejos de ser un producto masivo. Hasta ahora sólo algunos países han adoptado esta nueva modalidad de transmisión. Gracias a subsidios y experiencias piloto, las radios digitales han proliferado en países como Estados Unidos, Reino Unido y México, pero ni hablar del esperado apagón analógico (el mismo que se proyecta para el paso de la TV analógica a la digital; pero en este caso, con la radio).

En Chile la discusión todavía no empieza. El debate sobre la televisión digital ha acaparado la agenda de la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) y las audiencias están más preocupadas de renovar sus televisores para poder disfrutar de la alta definición, que de cambiar sus aparatos de radio hacia tecnologías más avanzadas. La evolución de la radio ha pasado a un segundo plano. Pero no por mucho tiempo. Poco a poco comienzan a surgir voces en la industria que anticipan que la discusión está por venir.

La Asociación de Radiodifusores de Chile, Archi, está recopilando información y encargando estudios para hacer frente al debate. “Aspiramos a tener un par de radios digitales en el corto plazo para hacer mediciones y pruebas. Estamos viendo con proveedores y fabricantes para ver cómo lo financiamos”, explica Luis Pardo, presidente de la entidad gremial. Según él, en cinco años la digitalización ya podría ser una realidad en el país.

La Subtel, por su parte, ya definió que en 2011 iniciarán los estudios para ver qué norma de transmisión adoptará. “Lo que queremos es hacer un estado de situación de las diferentes tecnologías existentes para entregar una propuesta al presidente a fines de 2011 e ir avanzando en un plan de trabajo para ver qué sistema adoptaremos”, explica Jorge Atton, subsecretario de Telecomunicaciones.

Mientras, la industria mira con cautela las nuevas transformaciones. La inversión que deben realizar los grupos radiales para migrar a la nueva tecnología no es menor. Sólo la antena transmisora cuesta entre 30 mil y 100 mil dólares, y si a eso se suman las antenas repetidoras en el caso de las radios de cobertura nacional, la cantidad puede superar el millón de dólares. Además, no está tan claro si la transformación se traducirá en mayores ingresos. Todo depende de si se respetan las concesiones actuales, se amplía la torta publicitaria y el público termina dispuesto a cambiar sus antiguos aparatos de radio por nuevos receptores.

¿Americana o europea?

Al igual que en la televisión, uno de los primeros debates que deberá pasar la radio es la definición de una norma. En el mundo actualmente existen tres sistemas que permiten transmitir ondas radiofónicas en formato digital: la estadounidense, conocida como IBOC (In Band On Channel) o HD Radio; la europea DAB (Digital Audio Broadcasting), antes llamada Eureka 147, y la japonesa ISDB (Integrated Services Digital Broadcasting). Mientras la primera permite utilizar la misma banda AM/FM y transmitir en forma simultánea en analógico y digital para facilitar la transición, la europea define una banda nueva llamada L, a la cual debieran migrar las actuales señales y así dejar libre la actual AM/FM para otros fines. La japonesa, en tanto, utiliza la misma tecnología de la televisión digital, lo que permitiría usar los televisores como aparatos receptores de radio.

Para la Archi, la norma estadounidense es la que mejor se adapta a la realidad local. Según Luis Pardo, es importante que Chile tenga una fórmula común con los otros países de Latinoamérica, y tanto Brasil, como México y Panamá, ya se han inclinado por el sistema IBOC. “Nos interesa que la audiencia no pierda lo que ya tiene. IBOC mantiene la señal analógica y deja espacio para que se pueda transmitir en simultáneo en forma digital. Con la europea se corre el riesgo de que el público se quede sin su radio, lo que sería una pérdida para la sociedad. Además, la banda L que utiliza la norma europea está creciendo mucho hoy día para el uso de Internet”, agrega Pardo.

Pero la definición de un sistema para operar en digital es sólo la punta del iceberg de un debate mucho mayor y que promete ser acalorado. Un tema que podría sacar ronchas en la industria es si una vez que se haga la transformación digital se respetarán las actuales concesiones y los anchos de banda que ocupa cada una de las emisoras. Ése será uno de los puntos centrales de la discusión. Atton dice que una posibilidad podría ser aprovechar los períodos de renovación de las concesiones radiales para que las emisoras hagan la conversión de analógica a digital, aunque afirma que todo eso dependerá de qué tipo de norma se elija.

Para Luis Pardo, no debiera haber sorpresas en esa materia. “Las concesiones no debieran variar porque el cambio debería hacerse sobre las mismas concesiones actuales. Por lo tanto la inversión se haría en el mismo ancho de banda”, dice. Igual opina Ricardo Berdicheski, gerente de operaciones de Ibero Americana Radio Chile. “Debiera aplicarse el mismo modelo que se está aplicando en la digitalización de la televisión, proceso en el cual a los actuales operadores de se les respetan las mismas concesiones”, afirma.

Las radios se triplican


Uno de los principales cambios que traerá la tecnología digital en la industria radial es que, al igual que en la televisión, en un mismo ancho de banda podrán transmitirse muchas más señales, lo que podría cambiar la estructura general con la que actualmente operan las empresas radiodifusoras.

“Va a haber un aumento de canales de radio. Y si para ser competitivo tienes que diversificar tu propuesta programática y tener más canales, eso va a traer un cambio en la estructura de la industria”, adelanta Pardo.

Por ahora, se habla de que en el mismo dial que opera una radio actualmente podría haber desde tres hasta cinco programaciones diferentes. Así, la actual oferta de radios podría más que triplicarse y surgir apuestas de nicho, como radios enfocadas únicamente al público infantil, o de solo noticias o de información deportiva, por ejemplo.

Para Carlos Alberto Peñafiel, gerente general del grupo de radios Infinita-Tiempo-95.3FM y Romántica, la digitalización abre un horizonte interesante para las radios. “Nos interesa porque tendríamos más posibilidades de tener más canales de transmisión. En la 100.1 donde opera Radio Infinita podríamos, a lo mejor, tener una Infinita A, B y C”, adelanta.

Berdicheski coincide con ese diagnóstico. “Vemos con nuevos ojos la irrupción de esta nueva tecnología. Es nuestra política seguir esta tendencia tecnológica que permitirá ampliar la programación y el contenido que se pueden trasmitir”, afirma. En todo caso, ambos admiten que todo dependerá de cómo la Subtel regule el paso a la era digital. “Hay una serie de reglamentaciones para transmitir en una frecuencia, y la Subtel debe dar las pautas”, precisa Peñafiel. Atton explica que la idea de la Subtel es lograr una mayor eficiencia y que se libere espectro para permitir la entrada a más actores.

¿Precios en picada?


Una de las preocupaciones es si una mayor oferta de señales podría afectar el precio de las concesiones. Los últimos movimientos de la industria señalan que para comprar una radio en Santiago, se deben desembolsar nada menos que entre 3 a 4 millones de dólares.

Sin embargo, para Pardo, no debería haber un gran cambio en esa materia. A su juicio, más allá de la oferta de señales, el precio de una radio está dado por la audiencia que tiene y por su infraestructura.

Para Claudia Gómez, en tanto, más allá de la concesión en sí, “el valor de concesiones está dado más por la capacidad de generar flujos en el negocio y en la participación de mercado en ingresos publicitarios”. Sin embargo, reconoce que está por verse cómo podrían variar los precios de la industria al aumentar la oferta. A su juicio, un punto clave será si se libera o no espectro para que nuevos actores puedan ingresar al ámbito radial.

Otro punto central en el debate sobre la irrupción de la radio digital en Chile será la concentración de la industria. A juicio de Pardo, es importante que en el nuevo proceso exista una reglamentación al respecto. El dirigente afirma que la experiencia económica indica que en la medida en que la industria requiera mayores niveles de inversión para adaptarse a las nuevas tecnologías, los niveles de concentración serían susceptibles de aumentar, porque las radios más pequeñas podrían quedar fuera de la nueva era al no contar con los recursos necesarios y terminar vendiéndose a los grandes conglomerados.

Actualmente la industria radial está concentrada fuertemente en tres grandes grupos: Ibero Americana Radio Chile, que posee once canales en Santiago, Grupo Dial (con seis) y Bezanilla (que controla cuatro).

“Como estamos en una situación de concentración, sólo se agravaría más el problema si las 11 radios de Prisa (Ibero Americana Radio Chile) llegaran a 33. Eso sólo pondría más barreras de entrada y es un tema que hay que solucionar. En algún momento el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia dijo que cuando llegara la digitalización se liberaría espectro y nosotros dijimos que eso no iba a resolver el tema. Además, si se lo entrega a los mismos operadores sólo agudiza la situación”, objeta Gómez.

La posición de Atton es que la radio debiera avanzar hacia un mayor pluralismo y más competencia: “lo ideal es que puedan entrar más actores y no tengamos los grados de concentración actuales, que no son buenos para ninguna industria”, sentencia.





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Comentarios

1 Comentarios

Carlos Arriagada :

Publicado Jueves 23 de Diciembre, 2010 - 13:01 hrs

Esta claro que el articulo apuesta por el sistema norteamericano, pero como en TV quedo demostrado que los Japoneses lo hacen mejor.. porque no usar el standar de la misma familia ISBT, de hecho me parece que Brasil encabezara la eleccion de ese standard en forma regional, hasta el momento todos los decos que he revisado traen integrado radio digital ISBT, con salida optica digital, creo que deja en desventaja cualquier otro sistema, integrando ambos servicios en el mismo decodificador. Porque pagar mas por algo que ya esta disponible en los decos ya mencionados, por cierto no les conviene a los radiodifusores estar integrados en el mismo sistema de cine hogareño, no ven las posibilidades de esto?, quien se dara la lata de cambiarse de aparato solo para escuchar musica o otro programa de radio?, a no ser que esten pensando que el unico publico posible para ellos sea el automovilista y creo que esto como estrategia es muy miope.

 
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