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Artículo correspondiente al número 229 (30 de mayo al 12 de junio de 2008)
Muchos lugares son imperdibles en Nueva York, aunque si hay uno que ocupa un sitial de privilegio es Times Square, con su infatigable oferta musicales. Historias basadas en libros y películas que nacen de musicales dan vida a Broadway, marca registrada que sintetiza gran parte de la vida cultural y social de los norteamericanos.
Visita obligada para quien viaja a Nueva York es Times Square, la calle que late al son de neones publicitarios, donde todo se mueve a ritmo frenético y que hace recordar que a esta urbe le dicen “la ciudad que nunca duerme”.
Este barrio ha visto nacer grandes espectáculos indisolublemente atados alacervo cultural y social de los norteamericanos. En el último siglo, los musicales de Broadway han sido un fiel espejo de Estados Unidos, reflejando desde sus inicios la vida política y social del país, marcada ya sea por un abrumador patriotismo, el escepticismo, un excesivo consumismo o la globalización.
Cada espectáculo demanda millones de dólares en su producción, inversión que se aprecia en las sofisticadas coreografías, la alta calidad de los artistas, escenografías sorprendentes, el lujoso vestuario e impresionantes maquillajes.
Allí están en cartelera obras clásicas, como El Fantasma de la Opera, que es en realidad una importación inglesa que comenzó a exhibirse en Nueva York en 1988. Ya lleva más de 8.500 funciones y una infatigable demanda por boletos.
En el último tiempo se han agregado otras piezas exitosas, basadas en películas de Disney, como El Rey León y La Sirenita. Pero esta no es la regla, ya que en su mayoría se trata de obras originales que después se han llevado al cine, como es el caso de Rent y de la recientemente estrenada Hairspray, que en el formato de película cuenta con actores como John Travolta y Michelle Pfeiffer.
Tan importantes son para los norteamericanos estos espectáculos, que crearon un galardón especial. Así como para el cine el premio más importante es el Oscar, para los musicales están los Tony Awards, que destacan las mejores obras en distintas categorías. Con el paso de los años la cartelera ha ido cambiando, los actores se van rotando el nivel de producción de cada obra es cada vez más sofisticado, pero la experiencia sigue siendo la misma: ninguna butaca vacía –en salas bastante grandes y los aplausos fascinados de un público que al final de cada función ya sabe qué es un show de Broadway.
Aquí hacemos una presentación de los mayores éxitos musicales en Nueva York.