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Artículo correspondiente al número 266 (27 de noviembre al 10 de diciembre 2009)
El hombre que encabeza el colosal Grupo ACS y el Real Madrid desmenuzó con Capital los alcances y las lecciones de la crisis, explicó la lógica con que conduce sus empresas y reveló como se inserta Chile en su esquema de negocios. Pero eso no es todo: Florentino Pérez entreabrió además la puerta de su vida y convicciones, aportando retazos clave para comprender como en el se amalgaman la sencillez y la determinación para mover agresivamente las fichas en el mundo de la empresa. Por Roberto Sapag.
Florentino Pérez, el hombre que preside uno de los mayores grupos de servicios, concesiones, telecomunicaciones y construcción, ya no de España, sino del mundo, y que encabeza el Real Madrid, el club declarado por la Fifa el mejor del siglo XX, perfectamente podría pasar inadvertido en el palco de honor del estadio Santiago Bernabéu. Vestido con sus ya clásicos trajes azul piedra y corbatas ídem, saluda de modo pausado, conversa en voz baja y sólo resalta porque acepta sin mascullar tomarse fotos con quien se lo solicite.
Pérez, el señor Pérez, destila sencillez, pese a estar en el vértice de un núcleo, el Grupo Actividades de Construcción y Servicios ACS, que emplea a 141.000 personas en el mundo y que sólo en 2008 materializó negocios por más de 16.000 millones de euros. “No me considero ni un hombre de fortuna, ni un hombre de poder. Cada día valoro más la humildad como cualidad del ser humano. Pero, además, tengo muy cerca a mi familia, que contribuye de manera decisiva a que mantenga los pies bien sujetos a la tierra”, nos aclara.
Y aunque los guarismos que involucra ACS son apabullantes, su rostro probablemente aparece menos en las páginas de negocios que en las de deportes. Hoy, de hecho, Florentino Pérez está cumpliendo los primeros meses de lo que es su segundo período como presidente del Real Madrid, club al cual llegó a mediados de año llevando bajo el brazo el contrato de Manuel Pellegrini y de varios de los más cotizados futbolistas a nivel mundial.
Fue justamente este arribo el que lo ha hecho estar más presente de lo que le gustaría en los medios. Las millonarias adquisiciones desataron polémica no sólo en España, sino que en el mundo entero, a lo cual él ha respondido con una lógica empresarial impecable: “cuando un activo es estratégico, el precio no es importante”, ha dicho.
Así ha explicado las contrataciones de Kaká y Cristiano Ronaldo, y ha puesto en perspectiva la –en su momento– histórica contratación de Zidane, un futbolista al que ha definido como de esos que sólo nacen cada 50 años. Y si fuera por los resultados con que completó su primer período (2000-2006) a la cabeza del club, habría que darle el beneficio de la duda. Sí, porque Pérez sentó las bases de un modelo de negocios próspero y diversificado (con ingresos que se desmenuzan en tres tercios: marketing, retransmisiones y venta de boletos) y que en esos seis primeros años a la cabeza del club casi triplicó los ingresos.
Pero más allá de su faceta gestora, se nota que Florentino Pérez vibra con el fútbol, actividad en la que está no sólo porque desde pequeño su padre le transmitió cariño por el Real, sino que a su juicio es lo más cercano a la política, a la que dedicó no pocos años en los 70 y 80, al alero de la Unión de Centro Democrático, UCD.
Teniendo en mente justamente estas dos facetas de su vida fue que le preguntamos por las personas que más han influido su biografía y forma de ver el mundo. Así nos respondió: “sin duda alguna, mi referencia vital imprescindible es la de mi padre. El me enseñó a valorar la cultura del esfuerzo, del trabajo y del sacrificio. Era un hombre tolerante, que creía en el diálogo y en el respeto. Tengo, además, una especial predilección por todo lo que representa Nelson Mandela y, políticamente, soy un admirador de la figura de Winston Churchill”.
Con todo, Pérez dice que también ha sido muy influído por otros personajes de la vida contemporánea española: “para mí, el presidente del Gobierno Adolfo Suárez fue un personaje determinante en nuestra historia reciente y yo formé parte, de alguna manera, de ese proyecto. Le tengo una gran estima a Suárez por aquella tarea realizada, como le tengo un enorme respeto, afecto y admiración a Su Majestad el rey don Juan Carlos”, añade.
Y aunque no lo dice, quienes lo conocen afirman que hoy una de las columnas vertebrales en su vida es su mujer Pitina, con quien mantiene una gran sintonía y complemento. Con ella tiene cuatro hijos, dos hombres y dos mujeres, de los cuales Florentino Jr tiene tal pasión por el fútbol que es conocido como Figo, nos cuenta uno de sus amigos y conocidos en Chile, el abogado Darío Calderón.
Sobre sus rutinas diarias es poco lo que cuenta, salvo que intenta “no perder tiempo y para ello me levanto temprano y me suelo acostar bastante tarde” y que en su vida diaria “suelo ser bastante austero y mis pasiones, sin duda, son la mar y el fútbol”.
Con Chile lo unen los negocios, por cierto, pero también cierta admiración. Dice que nuestro país ha jugado un papel muy importante en el proceso de internacionalización de ACS y que ostenta un saldo positivo para el grupo. Es más, sus cercanos cuentan que ha venido unas tres veces al país, destacando un viaje que hizo cuando Ricardo Lagos era presidente y con quien se entrevistó. Pero ese no fue el motivo de aquel viaje, porque a lo que había venido era a pasar unos días en Pucón junto a dos de sus amigos de la infancia y sus señoras, y a departir con Juan Cueto, Antonio Martínez y Darío Calderón. Con posterioridad ha venido en otras dos ocasiones: una, a recibir una distinción, y la otra, a visitar la Antártica en un viaje que organizara la Fuerza Aérea.
Estuvimos con Florentino Pérez, nos tomamos unas fotos con él (era que no) y dejamos tendidos los puentes para concretar la siguiente entrevista, la que materializamos días después en forma remota, vía Internet.
La crisis y sus lecciones
-¿Qué errores de las esferas pública y privada quedaron al descubierto con la crisis económica? ¿Qué lecciones dejará este ciclo en cuanto a políticas públicas y a gestión privada?
-Yo diría que el principal error, común a las esferas pública y privada, ha sido el exceso de confianza, que ha llevado a unos a una laxitud en la aplicación de los sistemas de control y regulación disponibles y a otros, a la asunción de unos niveles de riesgo nada realistas ni acordes con el escenario económico y social existente.
De todo fallo se aprende y yo espero que todos los errores cometidos sirvan para sentar las bases de unos sistemas de supervisión globales más eficientes. Sin embargo, si tuviese que destacar alguna lección, me inclinaría por la ventaja de la transparencia, en el sentido de que todas aquellas instituciones, ya sean públicas o privadas, que han actuado con rigor, profesionalidad y de forma transparente, han sufrido mucho menos el impacto de la crisis que las demás.
-¿Exceso de confianza? ¿No concuerda con quienes sostienen que la “excesiva ambición” de los privados fue la causa fundamental de esta crisis?
-Yo no calificaría a la ambición, entendida como el afán de superación y excelencia, como un mal necesario; porque creo firmemente que es buena para la evolución de la sociedad;. Pero sí coincido con aquellos que argumentan que la codicia ha sido una de las principales causas de la actual situación económica.