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El retorno de Ibáñez (III parte)

Artículo correspondiente al número 224 (21 de mar al 6 de abr 2008)



Se cree que este nuevo retorno a las trincheras dejará a varios heridos o lesionados en el camino. “Nicolás cree que hubo muchas decisiones, que él dejó en manos de terceros, que no fueron las correctas. Por lo tanto, este regreso, si bien no significará cambios inmediatos, sí los originará en un mediano plazo. El va a tomar decisiones, habrá cambios, se notará su mano”, explican las fuentes.

¿Qué tipo de cambios? La única forma de lograr protagonismo es ejerciendo la presidencia o la gerencia general de la compañía. Cualquiera de estos dos escenarios es poco probable. Primero, porque la presidencia la ocupa su hermano Felipe, quien por años ha ostentado ese puesto. “Felipe es una persona moderada, conciliadora, muy distinto a lo que representa Nicolás, y para ese puesto se necesita a alguien con las características de Felipe”, explica un cercano a D&S.

Por otro lado, a nivel de administración se ve poco factible que se produzcan cambios, ya que por primera vez en años D&S cuenta con un equipo liderado por Enrique Ostalé, que le ha dado buenos resultados, que fue capaz de revertir pérdidas, deaumentar las utilidades y el Ebitda.

Por tanto, esta nueva figuración más bien se dará por su participación en la toma de decisiones y nuevos lineamientos que se den a la compañía, pero desde las más altas esferas. Lo que hará será meter presión, algo que sabe hacer muy bien, lo cual puede dejar algunos heridos en el camino. Por lo pronto, esta presión se concentrará en cerrar las negociaciones para la venta de la cartera de Presto. Hasta el cierre de esta edición, sostenía conversaciones con varias entidades financieras. De hecho, se vio hace unas semanas a ejecutivos del BBVA y de Presto reunidos en un restaurante de Alonso de Córdova hablando sobre la posibilidad de retomar el acuerdo que quedó trunco con el anuncio de fusión con Falabella. Sin embargo, fuentes del sector financiero indicaron que también estarían en carrera el Scotiabank y BCI, entre otros.

La otra gran negociación vendrá por el lado inmobiliario. Saitec es la división inmobiliaria de D&S, la cual es responsable de las actividades de desarrollo y administración de centros comerciales, del arriendo de espacios y locales comerciales, de la compra de terrenos y de la construcción de los inmuebles de la compañía, incluidos los supermercados Lider, concentrando de esta manera los activos del grupo. La idea es desprenderse de activos que no sean necesarios, tal como lo han hecho empresas internacionales como el Banco Santander en España, recibiendo una cifra atractiva por ellos que le permitió financiar su plan de inversión.

Lo mismo ocurriría con Saitec, ya que esa operación, más la venta de la cartera de Presto, le puede generar a D&S caja por cerca de mil millones de dólares, hoy más necesarios que nunca para su plan de expansión internacional.

¿Qué otros efectos puede haber con su mayor protagonismo? Nadie se atreve a hacer apuestas, ni siquiera sus más cercanos. Sólo se limitan a decir que los efectos se sentirán en el mediano plazo.

 

Las vueltas de la vida


Hasta ahora, cada proyecto de Nicolás Ibáñez ha dejado huella. En 2002 decidió salir de la gerencia general con la intención de dedicarse a otras cosas. Sin embargo, la desconexión total le duró poco. En abril de 2003 ingresó al directorio de la compañía, puesto desde el cual se mantuvo ejerciendo influencia y poder en las decisiones. Además, se embarcó en una de sus grandes batallas: el juicio internacional contra la holandesa Royal Ahold por la venta de los supermercados Ekono en Argentina, lo cual lo mantuvo por mucho tiempo viajando a Holanda.


En esa oportunidad su primo, Cristóbal Lira, asumió la gerencia general e introdujo ajustes a la estructura de la compañía, con cambios ejecutivos y la unificación de las marcas bajo el paraguas Lider, eliminando Ekono y Almac.

Lira no duró mucho en el cargo. En septiembre de 2004 renunció. En gran parte, presionado por los escasos resultados que generó en la compañía la aplicación de una nueva política comercial: los Precios Bajos Siempre (PBS), que había implementado en 2003. En esa oportunidad, el directorio nombró en el cargo a Rodrigo Cruz, quien se desempeñaba como director de la sociedad y miembro del comité de auditoría.

En este contexto, Nicolás Ibáñez optó por tomar las riendas de una nueva estructura administrativa que venía preparando desde principios de ese año, que lo convirtió en director ejecutivo, y a la cual –tras la salida de Lira– el directorio dio luz verde para su implementación. De hecho, en esa oportunidad se encargó a Nicolás Ibáñez la tarea de “supervisar” la división comercial Lider, “lo que implica principalmente asegurar la continuidad en la implementación de la estrategia Precios Bajos Siempre y hacer crecer la compañía”, decía el hecho esencial entregado a la Superintendencia de Valores y Seguros.

Tras ese hito, la mano de Nicolás Ibáñez se notó más que nunca. Al mes del cambio, lanzó una segunda etapa de precios bajos; eso sí flexibilizando su política comercial. Si bien se mantuvo el PBS, se hizo sólo en productos de gran consumo. Este cambio comenzó a mostrar avances en los resultados del cuarto trimestre, reflejando una mejoría en los márgenes.

Julio de 2006 quedó marcado como el nuevo retiro de Nicolás Ibáñez de las trincheras. El director y hombre de confianza de los Ibáñez, Enrique Ostalé, asumió la gerencia general corporativa de D&S, posición que no existía y que se creó a partir de la fusión entre el puesto de gerente general y el de director ejecutivo, cargo que ocupaba hasta ese momento Nicolás Ibáñez.

En esa oportunidad, D&S comunicó que la salida de Nicolás Ibáñez de la figura de director ejecutivo le permitiría dedicarse a pensar temas macro, de largo plazo para el grupo. Además, permitiría eliminar las fricciones que se producían entre las funciones del cargo que ocupaba Ibáñez y el puesto de gerente general.

A nivel de rumor, en esa oportunidad se dijo que el cambio obedecía a que se necesitaba a alguien más constante en un puesto tan crucial como gerente general corporativo y que Nicolás Ibáñez, con sus idas y venidas, no había logrado ese objetivo.

Esa salida llevó al empresario a enfocarse en sus proyectos personales. Fue así como se concentró en impulsar Future Investments S.A. (Finsa), su matriz de inversiones, a través de la cual maneja sus negocios vinculados al cultivo de flores, del bosque nativo y al rubro de los salmones, entre otros. También dedicó tiempo a sus nuevas aficiones: el montañismo, los deportes de vela y acuáticos. En eso estaba cuando recibió la llamada que le informó que la fusión con Falabella había sido rechazada.



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