Artículo correspondiente al número 234 (8 al 21 de agosto de 2008)
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Rol de los padres
Otra línea de trabajo es fortalecer la familia con políticas sustentadas en un marco subsidiario del Estado que potencie el rol familiar, tales como el derecho y deber preferente de los padres a educar a sus hijos y la promoción de la libertad de enseñanza. Esto último, permitiendo que el padre decida a qué establecimiento manda a su hijo. El Estado no puede reemplazar a los padres y debe tener un papel subsidiario. Hay que fortalecer a los padres involucrados, dicen los expertos. Añaden que se sienten cuestionados y que se está criando niños sin tolerancia a la frustración. Hay que respetar y promover la autoridad de los padres y capacitarlos para su tarea.
Madres que trabajan
Aquí se manifiesta la necesidad de mayor flexibilidad laboral, con jornadas parciales, para conciliar trabajo y cuidado de los hijos. En el caso de los hogares con jefa de hogar no debe haber subsidios diferenciados. El criterio debe ser la pobreza. En otras palabras, que la ayuda sea igual para la madre pobre casada que para la madre pobre soltera. Hay que promover la capacitación para el trabajo independiente y en el hogar; sobre todo, para las más pobres. También, abrir microcréditos para que trabajen en sus casas y subsidios especiales para la mujer que cuida a sus hijos. La posible remuneración se compensa por menos gastos en guarderías y prevención de delincuencia juvenil y adicciones. Promover la valoración del trabajo doméstico, incorporándolo en las cuentas nacionales y en el cálculo del PGB.
Viviendas
Las políticas deben considerar casas dignas para la vida familiar, propiciando la mantención y ampliación de éstas. Fomentar la investigación sobre diseños idóneos. Además, ante el aumento de adultos mayores, pensar en hogares para familias extensas. Un ejemplo a seguir son las casas sociales españolas.
Tiempo libre
Los espacios públicos y en la comunidad deben facilitar la convivencia de la familia, con fomento de la actividad cultural y deportiva. También, incrementar los lugares de recreación de calidad y premiar a las empresas que propicien la actividad deportiva de los trabajadores y sus hijos.
Trabajo
Aumentar la flexibilidad laboral y crear formas para conciliar el trabajo con la familia. Diseñar sistema de empresas “familiarmente responsables”, con políticas que fomenten la vida familiar.
Adultos mayores
Hacia 2015, la población económica activa deberá asumir una mayor población pasiva. Las consecuencias económicas pueden ser profundas; sobre todo, porque no se ha avanzado en una mayor productividad. Otra propuesta es crear trabajos flexibles de media jornada para este segmento. También, aplicar políticas de vivienda que consideren quiénes los cuidarán y diseñar hogares sociales más amplios.
Otro nivel de desarrollo
En general, tras estas propuestas para fortalecer la familia como eje social está la certeza de que su organización y funcionamiento es de creciente interés para la sociedad chilena, sostienen los entrevistados, quienes afirman que, más allá de la prioridad dada hasta ahora el desarrollo económico y político, emergen también como esenciales la calidad de vida y las relaciones entre las personas. Se pasa de este modo a otro tipo de desarrollo, que va del nivel al modo de vida.
El desafío es, en este contexto, integrar los esfuerzos privados y estatales, porque hasta hoy las políticas han estado centradas en la igualdad de género y la mujer. Falta pensar en la familia, en lo que los sociólogos definen como una dimensión cualitativa de las relaciones sociales, y donde la interrogante es definir qué sociedad se quiere tener.