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Artículo correspondiente al número 207 (29 de jun al 12 de jul 2007)
José Miguel Izquierdo cree que para que existan díscolos tiene que haber una línea oficial, por ahora desdibujada. “Por mucho que exista Concertación, si ésta no es liderada con claridad, lo que hay es más bien una montonera con personalismos”. Pese a eso, esta es su categorización de los políticos que últimamente le han traído más de un dolor de cabeza a La Moneda.
Los díscolos funcionales. Están encarnados en el grito de Sergio Aguiló y son personajes que representan una sensibilidad de izquierda, que contienen la fuga de votos hacia la izquierda antisistémica y que critican la orientación económica de los gobiernos de la Concertación. Carlos Ominami los encabeza. El se ha encargado de promover documentos decisivos –como La hora de la verdad, referente de los autocomplacientes y, más tarde La disyuntiva– que se han transformado en definiciones casi estratégicas para los partidos. Marco Enríquez-Ominami también está en el grupo.
Los díscolos parroquiales. Son los DC que tratan de reencarnar la visión más conservadora y que se desalinean por falta de conducción. En el tema valórico, Bachelet fue un factor de dispersión y agrupó a los colorines cuando se alineó con los progresistas.
Los díscolos “wikipedia”. Son los Alejandro Navarro y los Guido Girardi, los travestis políticos, que sin la intención de salirse de las corrientes ideológicas de la Concertación están planteando cuestionamientos constantemente. Yo creo que Navarro no entiende bien qué significa alinearse con Chávez, pero sin embargo lo hace.
Los díscolos YouTube. Están preocupados de que el video se vea harto, como Fernando Flores y Nelson Avila. Son representantes de una postmodernidad que no existe de hecho. También incluiría aquí a Marcelo Trivelli, pero no tengo claro qué tan díscolo sea él. Es una figurita que molesta. No le creo a su candidatura presidencial.
Los díscolos arrepentidos. De nuevo incluiría aquí a Nelson Avila, que se sale de la Concertación pero vota con ella para que no le vayan a quitar el cupo. Son díscolos por oportunidad.
Los díscolos “díscolos”: Adolfo Zaldívar en la Concertación y en la derecha, Carlos Cantero y Carlos Bianchi, que por definición son distintos a sus respectivos sectores.