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Reportajes y Entrevistas
El poder de los abogados

Artículo correspondiente al número 273 (9 al 23 de abril de 2010)


Otros, en tanto, están en pleno proceso de definición. Es el caso de Correa, Gubbins, liderado por Juan Ignacio Correa y Martín Gubbins. En el último tiempo el estudio, que cuenta con tres socios y 12 asociados, está muy orientado a asuntos de negocios ambientales y controversias sensibles y complejas, y potenciando fuertemente su expertise financiera y de mercado de capitales, para lo cual acaba de incorporar a Matías Larraín. “Lo que queremos es entregar soluciones innovadoras y eficientes a la medida de cada cliente”, adelanta Correa, y anticipa que los tiros van por convertirse en abogados expertos en asesorías legales, con un tamaño de hasta 25 abogados en el mediano plazo.

Donde se cree que puede haber un profundo proceso de definiciones estratégicas es entre los estudios medianos, muchos de los cuales no resistirían la tentación de fusionarse con otros de similares características. Rumores hay, y bastantes.

Pero no todas las definiciones progresan por la ruta de la fusión. Cuando le preguntamos a Jorge Carey cuál es su visión del futuro de la abogacía Chile nos dijo que también puede haber “estudios que se van a dividir”. Pero más allá de eso, su apuesta es a que “los estudios van a seguir aumentando el número de especialidades para ser realmente de servicio completo. Como sea, sólo podrán crecer aquellos que tenga management para poder hacerlo, porque no es lo mismo ser un estudio de 40 que de 80. Cuando empiezas a pasar de los 40 abogados, las dificultades de manejo empiezan a crecer exponencialmente. Quienes no tengan una administración profesional no van a poder seguir creciendo porque, si lo hacen, será un caos”, diagnostica.

Carey y Cía.
La americanización de las leyes
Si hay un estudio que fue el artífice del cambio del negocio legal en Chile, ese es Carey y Cía. Sus amigos, así como sus detractores, no dudan en tildar a Jorge Carey como uno de los personajes clave, que cambió la forma de ejercer la profesión en Chile, al importar en los 80 lo que se ha dado en llamar la americanización de la abogacía.

Luego de vivir, estudiar y trabajar en Estados Unidos, Carey volvió a Chile con la idea de implementar un estudio de abogados que cubriera todas las especialidades del Derecho –que se conoce como full service–, con la intención de dar así un servicio integral a los clientes.

“Creo que nuestro gran mérito fue ser los primeros en abordar esto en forma sistemática, con un modelo pensado y claro desde el primer minuto. Fuimos contratando gente desde cero y, lo más importante, invirtiendo en clientes que no teníamos, cosa que en Chile no hacía nadie”, recuerda.

Jorge Carey tuvo una visión de largo plazo, y la tuvo en un minuto en que nadie pensaba que la profesión podía cambiar. Pero los cambios llegaron. En los 80 Chile abrió su economía al mundo, con lo cual aterrizaron grandes corporaciones extranjeras, acostumbradas al estilo americano de encontrar en un solo estudio la respuesta a todas sus necesidades.

Así, Carey y Cía. se convirtió en el estudio de abogados más grande de Chile: “eso nos ha dado una ventaja enorme, porque tienes mucha gente disponible y, por tanto, capacidad para atender cualquier cosa y también para especializarte y tratar los temas a fondo”, subraya.


Philippi, Yrarrázaval, Pulido & Brunner
Orientando a resultados
Con una oferta full service, lo suyo es profundizar en el desarrollo de las especialidades, de donde proviene el 50% de su facturación. Para ello están promoviendo el fortalecimiento de equipos de trabajo que han sido escogidos con pinzas, de modo de evitar las individualidades y afianzar una cultura de trabajo basada en la confianza.

La tarea no ha sido fácil, porque si hay un área donde los egos pesan, esa es la legal. Sin embargo, en Philippi aseguran que han podido hacer un trabajo de joyería en la selección y asegurar un buen clima laboral. Asimismo, rescatan la labor académica que realizan sus asociados y socios, los que en buena parte –cerca de la mitad– mantienen algún tipo de actividad en diversas facultades de Derecho. Entre sus desempeños también destacan las asesorías que realizan al sector público como parte de su formación profesional.

En el último tiempo, esta oficina se encuentra abocada a un intenso proceso de selección de asociados, para lo cual tienen decidido expandir sus oficinas, agregando un piso más a sus dependencias.

En Philippi se han tomado en serio esto de la profesionalización, no sólo incorporando un equipo de profesionales a la gestión administrativa, sino también extendiendo sus redes internacionales con firmas en Nueva York e Inglaterra y generando alianzas estratégicas con estudios como Uría Menéndez en España, Marval, O’Farrell & Mairal en Argentina, Galicia Abogados en México, Payet, Rey & Cauvi en Perú y Prieto & Carrizosa en Colombia.

 

Cariola, Diez, Pérez-Cotapos
Haciendo carrera
Hace tiempo que los estudios se dieron cuenta de la importancia del recurso humano, y Cariola no es la excepción. Muy por el contrario, en este estudio han optado por un modelo de crecimiento digno de imitar, que ofrece un esquema de carrera a los abogados que ingresan, invirtiendo fuertemente en capacitación, lo cual incluye financiar magister y cursos de especialización, tanto en Chile como en el extranjero.

“No nos interesa que un abogado joven venga dos años y se vaya. Acá invertimos mucho en la gente y le ofrecemos una carrera. Para cumplir con esas expectativas, necesitamos crecer, pero crecer en la medida en que la economía también nos acompañe”, remarca José Luis Letelier.

Así, el periodo que media entre ser asociado y ser socio puede tomar unos diez años en promedio, cuestión que es una promesa que vende... y vende porque en Cariola están convencidos de que este sistema de promoción asegura excelencia en el servicio y la permanencia en el tiempo.

En todo caso, su desafío hoy no es muy distinto al de otras firmas: “ser una empresa grande, pero que en cada especialidad haya uno o dos abogados que sean los mejores. Esa es nuestra apuesta”, enfatiza Sebastián Obach.

 

Prieto y Cía.
Cazadores de oportunidades
Hace diez años, Prieto y Cía. se percató de que tenía que crecer y convertirse en un estudio full service. “Hacia fines de los 90 nos dimos cuenta de que teníamos que enfocar el ejercicio profesional de otra manera. La clientela aumentaba, así como lo hacía la importancia de los negocios que nos encargaban. Como este proceso nos obligaba a incorporar nuevos abogados, llegamos a la conclusión de que si seguíamos con el predicamento de ser un estudio boutique, nos íbamos a quedar abajo de la micro, porque no seríamos capaces de seguir atendiendo a los clientes que ya teníamos. Entonces tomamos una decisión, y buscamos un lugar en El Golf que fuera bueno y con futuro”, describe el fundador del estudio, Patricio Prieto.

El arribo a El Golf 40 fue el inicio de una serie de transformaciones. Instalaron la figura del socio administrador, contrataron un gerente y comenzaron a crecer en áreas que no tenían, como el tema laboral, el área minera y de propiedad intelectual, a la cual ingresaron tras asociarse con Porzio, Ríos & Asociados, quienes veían los temas de marcas de sus clientes. Adicionalmente, el estudio creó TLC Consulting. “Cuando estaba el boom de los tratados de libre comercio, nos dimos cuenta de que no había que quedarse debajo de la mesa. Ninguno sabía nada, pero tuvimos la suerte de conocer a Eliel Hason, un experto del ministerio de Relaciones Exteriores que quería privatizarse, nos asociamos con él y formamos este ente que ha sido muy exitoso en materia de asesoría a instituciones internacionales o a países concretos. Además, esa fue una puerta que abrimos al oriente y que nos ha permitido que hoy tengamos clientes chinos y coreanos”.

¿Cómo se logran estos resultados? “Poniendo a los socios a pensar en el futuro, en eso estamos constantemente y creo que es lo que está caracterizando a todos los estudios que hoy están teniendo éxito. Esto es innovación, estar viendo qué está pasando y donde hay que estar en la punta”, sentencia.

 

 

Morales & Besa
Hijos de los nuevos tiempos
Morales & Besa nació en pleno boom económico, a fines de los 80, cuando todo el fenómeno de internacionalización y expansión de la profesión legal empezaba a tomar vuelo. “Desde el primer minuto decidimos no ser un estudio familiar y privilegiar el mérito, porque la apuesta que estamos haciendo es por el talento, y queremos institucionalizar este criterio. Desde el primer momento sabíamos que quienes estábamos formando esto teníamos que dar paso a una nueva generación”, dice Guillermo Morales.

Esa institucionalización también fue aplicada a los clientes. “Nosotros no atraemos clientela por relaciones personales o de particular afinidad. Acá intentamos por todos los medios que nuestros clientes vengan porque encuentran excelencia profesional”, afirma.

Este planteamiento, tan claro desde el día uno, requirió de una organización más compleja. “Por eso, desde que nacimos tenemos la figura del socio administrador, que se dedica a tareas que no tienen que ver con el trabajo con clientes, y también contamos con un gerente”.

Orientados a las empresas con un cierto tamaño y presupuesto para asesoría legal, su base de clientes es esencialmente corporativa. De ahí que no sea raro encontrarlos en transacciones financieras de envergadura, muchas veces como representantes de entidades financieras.

 

 

Guerrero, Olivos, Novoa & Errázuriz
Modelo de Gestión
Para Roberto Guerrero Valenzuela, el tema de la profesionalización de los estudios se ha transformado en una verdadera obsesión. No hay charla, publicación o curso de gestión que no se devore para estar al día en todo lo que se refiere a la administración de una oficina de servicios. Como sabe que hay que cuidar el recurso humano, en el estudio que administra hasta el abogado más junior es invitado a participar de las reuniones con clientes. “Aquí nada se impone, todo se conversa, se escucha, y lo que se decide es fruto de una reflexión común. Así es la cultura con que trabajamos a diario”, enfatiza Guerrero.

Como hace rato tienen resuelto el tema de la administración, ahora están en otra etapa: pensando el estudio del futuro. De hecho, se precian de ser uno de los pocos bufetes, sino el único, que realiza jornadas de planificación estratégica para avanzar en estas materias.

En todo caso, mientras tanto cuentan con definiciones bastante claras: se autoperciben como un estudio netamente orientado a temas transaccionales, no se casan con un solo cliente o grupo económico y tampoco son muy amigos de participar en procesos de licitación. “Cuando se comoditiza el trabajo, terminas en un área poco atractiva y donde nadie gana plata… Lo peor es tirarse al piso con los precios, ya que se corre el riesgo de perder calidad”, concluye.

 



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Comentarios

2 Comentarios

pablo lagos :

Publicado Sabado 31 de Julio, 2010 - 09:13 hrs

por todo lo anterior la carrera de derecho debe empezar a ampliar su malla hacia  
la macro y microeconomìa El derecho debe abarcar esta area y otras que finalmente 
tiene que ver con su competencia.

vanessa :

Publicado Sabado 10 de Abril, 2010 - 13:58 hrs

lo que falta a los abogados chilenos y de mundo es , ´´ETICA, SIN ESO CUALQUIERA DE SUS NEGOCIOS PUEDEN PERECER POR QUE SE BASA EN NEGOCIOS DUDOSOS.Y SOBRE TODO UNA MIRADA ESTRECHA DE LA RELIDAD CHILENA QUE NO ES LA MISMA QUE LA DE ESTADOS UNIDOS.POR VOLUMEN Y OTROS ASPECTOS CULTURALES ,LOS ABOGADOS SE HAN TRANSFORMADOS EL COMISIONISTAS QUE HACEN TODO POR PLATA DEJANDO DE KADO LA ÉTICA Y EL BIEN SOCIAL DE LOS HABITANTES DE SU PAÍS DE ORIGEN. 
 
SIN ETICA Y CONFIANZA LOS NEGOCIOS SE TRANSFORMAN EN NEGOCIADOS-

 
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