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Artículo correspondiente al número 276 (20 de mayo al 4 de junio de 2010
La dupla alimentación-enfermedades no parecía quitar el sueño a los chilenos hace 50 años. Hoy, sin embargo, es una realidad y con altos costos para el Estado. Para tener una idea, noventa mil millones de pesos gastó Fonasa en 2009 en diagnosticar y tratar tres enfermedades que, si bien no son exclusivas de las personas con sobrepeso u obesidad, tienen una alta prevalencia en estos grupos. Por Paula Vargas y Camila Miranda.
A principios de mayo, los ministros de Salud, Jaime Mañalich, y de Educación, Joaquín Lavín, anunciaron un plan de trabajo conjunto para convertir a las escuelas del país en lugares que fomenten conductas saludables y permitan reducir los índices de obesidad y tabaquismo, cambiar hábitos y conseguir mejores resultados en políticas públicas de salud. Buena idea, porque lo que comemos y dejamos de comer se ha transformado en un verdadero problema de salud pública. Las cifras lo comprueban. En 1960, el 5,2% de los hombres y 7,2% de las mujeres chilenos eran obesos, mientras que a 2003 habían aumentado a 19,2% y 27,3%, respectivamente. Hace cincuenta años, el problema era inverso: un 19,7% de los hombres y 24,9% de las mujeres tenían bajo peso. Transcurrieron 43 años y ese ítem bajó al 4,1% para ambos sexos. El vuelco ha signifi cado un cambio sustancial en el mapa de las enfermedades que afectan a los chilenos y que se agudizarán si este patrón persiste y se profundiza.
En Chile, más del 50% de la población es obesa o tiene sobrepeso, y encontrar obesos exclusivamente obesos, sin otras patologías, es una rareza, como explica Paula Margozzini, doctora y profesora del departamento de Salud Pública de la Universidad Católica, en el libro Obesidad ¿qué podemos hacer?, editado por el doctor de esa misma universidad Francisco Mardones. En el texto, Margozzini señala que en el 66% de los adultos chilenos (mayores de 15 años) coexisten dos o más problemas de salud crónicos, y que en el 10% de los adultos conviven 5 o más problemas crónicos. Entre los obesos, el 27% vive con cinco o más problemas crónicos de salud y sólo el 3% es obeso exclusivamente. En la población adulta general, el 11% no presenta ninguna de las 10 condiciones crónicas analizadas para el estudio (obesidad, hipertensión, diabetes, insufi ciencia renal, síntomas depresivos, enfermedad cardiovascular, dislipidemia, enfermedad muscoesquelética, síntomas respiratorios crónicos y reflujo gastroesofásico).

En definitiva, el sobrepeso y la obesidad son causa de problemas o enfermedades crónicas que, si bien acompañan desde siempre a la población nacional, han aumentado, apareciendo a edades más tempranas, con el consiguiente impacto en la calidad de vida de esas personas, en los presupuestos de salud y en la economía nacional. Por ejemplo, señala el doctor Tito Pizarro, jefe del departamento de Alimentación y Nutrición del ministerio de Salud, una de las principales causas de diálisis –que es muy cara– es la diabetes, que está vinculada con la obesidad.
Por lo tanto, es un problema que debe ser abordado globalmente, señala Raquel Burrows, directora adjunta del INTA: “la alimentación saludable es básica para que la vida del hombre, que se ha prolongado, sea vivida con calidad. Si no, las consecuencias desde el punto de vista de la salud y de lo económico, serán desastrosas”.
Francisco Mardones explica que los costos de la obesidad se dividen en directos (las atenciones de salud); indirectos (asociados a la pérdida de productividad económica) e individuales (como el cuidado doméstico, compra de ropa especial o productos para adelgazar).
En Estados Unidos, el problema ha ocupado un lugar central en la discusión de la reforma a la salud impulsada por Barack Obama, porque se estima que una persona con sobrepeso u obesa gasta casi 1.500 dólares más al año en salud que una con peso normal. En México, donde casi el 70% de la población tiene sobrepeso y el 30% es obeso, el gasto en salud para combatir estas enfermedades ha aumentado 72% en los últimos 8 años. Por lo tanto, enfatiza Raquel Burrows, se trata de un problema global, que debe ser atacado desde la gestación.
En Chile, explica la doctora Lorena Rodríguez, encargada del programa EGO (Estrategia Global contra la Obesidad, que la OMS lanzó en 2004), una parte fundamental del trabajo se realiza en atención primaria, que incluye a los menores de 6 años y embarazadas, en los jardines de la Junji y en las escuelas. En estos segmentos se han aplicado programas que apuntan a mejorar la calidad de la alimentación, los que han sido evaluados año a año.

Sin embargo, a diferencia de otros países, no existen evaluaciones del costo de la obesidad. En parte, debido a cómo se aplican algunos programas, explica el doctor Tito Pizarro. Por ejemplo, se sabe todo lo que el sector público gasta en atención primaria –incluyendo desde el control del niño sano hasta las vacunas– pero no existe el desglose de la carga del sobrepeso y la obesidad en este presupuesto.
Igual, hay cifras que dan cuenta del riesgo que significa a nivel público que siga aumentando. Entendiendo que no todos quienes padecen de hipertensión arterial, diabetes o infarto agudo al miocardio son obesos –aunque hay una prevalencia mayor en este grupo–, Fonasa gastó en 2009 en diagnosticar y tratar estos tres problemas de salud unos 90.000 millones de pesos.
Como insiste Raquel Burrows, queda claro que, desde el punto de vista económico, no hay nada más rentable que suprimir estas enfermedades.


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| Se clasifica el estado nutricional de la población de acuerdo al Indice de Masa Corporal o IMS, que básicamente es el peso en kilos dividido por la talla en (m)2. De acuerdo a esto, podemos clasifi carnos en: -Flaco, puede seguir comiendo tranquilo, un IMC bajo 18,5. Ejemplo, si mide 1,65 y pesa menos de 48 kilos. -Normal, de acuerdo al grado de vanidad puede subir o bajar, un IMC entre 18,5 y 24. Con el mismo ejemplo, puede pesar entre 50 y 66 kilos -Gordito o con sobrepeso, puede ser con o sin simpatía, un IMC entre 25 y 29. Es decir, si mide un metro 65 ya superó los 69 kilos. -Gordo u obeso, probablemente ya lo sabe que pesa más de 81 kilos y su IMC es IMC igual o superior a 30. |
| Problemas o enfermedades asociadas al sobrepeso u obesidad |
| • La obesidad incrementa el riesgo de enfermedad coronaria, insuficiencia cardiaca, falla cardiaca y muerte por infarto de miocardio. • Hipercolesterolemia: esta afección conlleva el aumento de los niveles de colesterol y otras grasas en la sangre, lo que genera alteraciones coronarias e infartos de corazón. • Hipertensión arterial: las personas que presentan un sobrepeso de 20% o más desarrollan hipertensión arterial con una frecuencia 10 veces mayor que si tuvieran un peso normal. • Diabetes: en personas que presentan un incremento de peso de 45% o más, el riesgo de diabetes tipo 2 se multiplica por 30. • A éstas se suman la insuficiencia respiratoria y problemas pulmonares; algunos cánceres, problemas óseos y articulares y trastornos depresivos, entre otros. |