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Artículo correspondiente al número 207 (29 de jun al 12 de jul 2007)
Con el fin de neutralizar las emisiones de gases efecto invernadero que iba a generar el Mundial de Alemania 2006, la Fifa tomó la decisión de adquirir bonos de carbono de un proyecto de biomasa que se estaba realizando en Tamil Nadu, en India. Fue la primera vez que un evento masivo tomaba conciencia del tema. La iniciativa fue aplaudida por la comunidad internacional y la FIFA ya está buscando proyectos para reducir las emisiones que generará el encuentro de Sudáfrica 2010. La operación, dicho sea de paso, fue encargada a 3C, un fondo de inversión orientado a proyectos de reducción de GEI, que coincidentemente acaba de convertir a Chile en su sede para invertir en América latina.
Y ojo que vino con un capital de 130 millones de euros.
Hasta ahora, el mercado de los bonos de carbono no es del todo transparente. A ningún vendedor le gusta decir cuánto le pagaron y nadie del primer mundo está dispuesto a transparentar cuánto le está costando ser contaminante. Por lo mismo, los precios que se conocen son referenciales y conservadores.
Según Arturo Brandt, los precios varían dependiendo de la etapa en que se encuentre el proyecto, el riesgo del país donde se desarrolla, el proyecto en sí, su índice de sustentabilidad y la empresa que lo está desarrollando. El último informe del Programa de Protección del Clima, dependiente del Ministerio Alemán de Cooperación Económica y Desarrollo, estima que un proyecto de riesgo medio recibe entre 5 y 6 euros por CER, mientras que uno de riesgo bajo entre 7 y 10 euros. Los CER registrados pueden obtener un precio entre 10 y 12 euros, mientras que los ya emitidos podrían superar los 13 euros.
Según un informe titulado Estado y tendencias del mercado del carbono, publicado por el Banco Mundial y la International Emission Trading Association y que comprende las transacciones efectuadas en enero-diciembre 2006, han aparecido nuevos compradores a raíz de la entrada en vigencia del ETS. Entidades europeas representan un 86% del volumen de CER comprados,cifra que contrasta con el 7% de participación de las entidades japonesas.
Los mayores compradores son Gran Bretaña (50%), Italia (10%), Japón (7%), España (6%) y Holanda (4%). Por el lado de los vendedores, el líder indiscutido es China, con un 61% del total, seguido por India (12%) y Brasil (4%).
Sergio Vives, vicepresidente para Sudamérica de CantorCO2e
“A mí me tocó estar de negociador en el Protocolo de Kyoto y en su
momento peleamos mucho para que los proyectos forestales fueran
incluidos. Sobre todo los proyectos de conservación de bosques.
Finalmente, se aceptaron solo los proyectos de forestación y reforestación. El problema es que se necesitan grandes cantidades de árboles para que sea interesante. A lo que hay que sumar el costo de la forestación”.
Charles Kimber, gerente de Asuntos Corporativos y Comerciales de Celco.
“Decidimos ingresar al mercado de los bonos de carbono porque buscamos cumplir con nuestra visión de empresa que implica una determinada política medioambiental. En ese marco, buscamos contar con un desarrollo sustentable de productos forestales; respondemos a la demanda ambiental que hoy existe en Chile y el mundo aportando a la solución del problema de calentamiento global y al de contaminación local”
Ian Nelson, gerente de grandes clientes de Metrogás
“El carbón siempre va a ser más rentable que el gas natural y otras alternativas de generación. De ahí que la única posibilidad de volver a participar en un proyecto de conversión, como lo hicimos con Watt’s y Nestlé, es vendiendo las reducción de emisiones a los países e industrias del Anexo 1. Lo positivo del mensaje, sin embargo,
es que más allá de la compensación económica, la compañía chilena gana en términos de imagen”.
Carlos Andrés Vives, gerente de medioambiente de Agrosuper.
“Participar de la venta de bonos de carbono nos ha permitido mejorar sustantivamente nuestro medio ambiente local, y a los inversionistas les ha permitido cumplir con sus cuotas a precios bastante más bajos que si lo hubieran hecho en sus propios países. Definitivamente hemos ganado todos… Nosotros pretendemos seguir en esto por muchos años más”.
Eugenio Arteaga, gerente de Administración y Finanzas de Masisa.
“En Masisa nos hemos comprometido a abordar el cambio climático con acciones concretas. La incorporación al CCX (bolsa de bonos de carbono) es una de las iniciativas que hemos llevado a cabo y vemos en esto una clara oportunidad de negocios para la compañía”.
Arturo Brandt, abogado de la consultora Poch Ambiental.
“En Chile hay mucho potencial en el área de la eficiencia energética, pero lamentablemente está siendo desaprovechado. Las cementeras, por ejemplo, podrían usar combustibles alternativos y las sanitarias, podrían probar con la generación de lodos. Lo que viene ahora es el MDL programático, que asocia distintas actividades económicas”.
Arturo Errázuriz, director regional de EcoSecurities.
“Hay unas 120 iniciativas asociadas a energías renovables no convencionales. Mayoritariamente son centrales hidráulicas y parques eólicos, que aportarían entre 700 y 800 MW de potencia. Si solo entraran 30 de ellas al mercado de bonos, Chile duplicaría lo que actualmente tiene en el sistema…Como muchas son de pequeña escala, los incentivos que el Estado pueda ofrecer son fundamentales”.
Jorge Saffie, jefe del proyecto MDL de Enaex
“Vender reducción de emisiones no es simple. A nosotros nos tomó un año el registro en Naciones Unidas e implicó muchos recursos humanos y financieros. Encontrar comprador tampoco es fácil. Conversamos con decenas y nos quedamos con el que pagó mejor. Ahora, pesa mucho el nombre de Chile. Es probable que este proyecto en Argentina hubiera recibido 30 y hasta 50% menos”.