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Artículo correspondiente al número 238 (3 al 16 de octubre de 2008)
Una veintena de expedicionarios aceptó el reto Capital-Vertical y coronó con éxito la cumbre del mayor monte de África, el Kilimanjaro (5.895 m). Según sus protagonistas, la experiencia fue una historia de superación personal que permanecerá imborrable en sus memorias
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"Abrazos, emoción, lágrimas…”. Los integrantes de la expedición Capital-Vertical al monte Kilimanjaro, ubicado en la frontera de Tanzania y Kenia, describen así la jornada decisiva en que alcanzaron la cima de ésta, una de las famosas seven summits del mundo. Los 26 expedicionarios y los cuatro guías de Vertical que supervisaron la excursión y el ascenso, compartieron mil experiencias que les permitieron explorar sus límites, superarlos y degustar el logro personal y colectivo. Algo, que según sus propias palabras, los hace mejores personas y, por qué no decirlo, mejores hombres de negocios.
Kilimanjaro 2008 fue el segundo Desafío Capital, aventura que invitó a nuestros lectores, suscriptores y clientes a encarar un reto físico, humano y mental y a dejar a un lado la rutina y los negocios para darse unos días y conocer realidades, diferentes que permiten reencantar la vida.
Al norte de Tanzania, pocas montañas se pueden equiparar al Kilimanjaro pues, como explican los guías, es increíble que exista un volcán en mitad de la sabana africana, una zona llena de vida salvaje y sin cordillera alguna. En ese ambiente el “monte blanco”, que es lo que significa Kilimanjaro, se ve como un gigante solitario que derrocha belleza por donde se lo mire, rodeado con un impresionante cinturón de nubes.
La aventura se inició el 22 de agosto, con el viaje rumbo a África. El grupo de 26 personas que enfrentarían el reto estaba integrado por nueve mujeres, trece hombres y los cuatro guías de Vertical. Dentro del grupo, algo destacable: había matrimonios, padres e hijos: es decir, familias abiertas a lo nuevo.
La expedición partió desde Moshi, en Tanzania, con un equipo de apoyo de porteadores, guías, cocineros y asistentes que bordeaban las 65 personas, lo que transformó al grupo Capital en casi un centenar de aventureros. Algo no sólo necesario, sino también ineludible, ya que por ley debe haber dos porteadores por montañista.
La ruta de ascenso usada fue Machame Route de 7 días que, según los entendidos es la de mayor belleza por sus vistas panorámicas y la que permite una mejor aclimatación. “Los días de ascenso fueron sorprendentes –recuerdan los expedicionarios–, con paisajes que van cambiando cada jornada: junglas, bosque alpino, matorral, plantas únicas, desierto de altitud y zona de hielos: se cruzan casi todos los climas existentes en la tierra”.
