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El último Opus de Alvin Toffler

Artículo correspondiente al número 255 (26 de junio al 9 de junio de 2009)



-¿Hemos subestimado un hecho de esta magnitud?

-Claro que sí. Pero no sé si lo hemos subestimado por ignorancia o porque no alcanzamos a dimensionar los hechos que están tan encima de nosotros.

Prácticamente todos los sectores comerciales tradicionales tienen un mellizo virtual en Internet y, de una u otra manera, todos nosotros vamos a ser afectados por actividades en el espacio.

Esto nos lleva al tercer elemento fundamental profundo al que debemos prestar atención. Se trata del conocimiento. Todos hemos escuchado hablar de la economía del conocimiento, pero sabemos poco de su significado... o hasta dónde puede llegar ese significado.

Cuando pensamos en la era del conocimiento o en la economía del conocimiento, tendemos a pensar en la tecnología. Pero ocurre que la tecnología es una parte muy pequeña de un fenómeno mucho mayor. Lo que estamos viendo hoy es más que el desarrollo sorprendente de la tecnología informática de comunicación y medios. Creo que la especie humana está aprendiendo a crear riqueza revolucionaria basada en un recurso que –a diferencia del hierro, del carbón o del cobre– es inagotable.

El conocimiento no se agota. Es un recurso que todos podemos usar al mismo tiempo. Los economistas frecuentemente definen la economía como la ciencia de la asignación de los recursos escasos. Pero el conocimiento no es un recurso escaso. Claro, podemos crear una escasez a través de derechos de autor o de copyright, pero el conocimiento en sí no es escaso ni lo va a ser.


-Con el fin de la Guerra Fría se hace hincapié en desmantelar la industria de armamentos. ¿No es ello una candidez?

-He dicho en más de una ocasión que existe un pensamiento ampliamente extendido de que con el fin de la Guerra Fría todos deben salirse del negocio de las armas y reconvertir estas industrias en Rusia y los Estados Unidos, ya que eso va a hacer al mundo más pacífico. Pero lo que en realidad está sucediendo es que hay una creciente dependencia de los militares respecto de la tecnología civil. Ahora pueden comprar un cable por aquí, otro por allá, juntarlos y fabricar armamento a partir de la tecnología civil. Eso ya lo estamos viendo con la tecnología de satélites. Incluso muchos inventos diseñados para la industria de la recreación ya se usan en la guerra.


-Usted habla de nuevas armas, que no causan la muerte. ¿A qué tipo de armas alude?

-Actualmente se están diseñando armas para inmovilizar temporalmente. En el caso de secuestro de rehenes, ya es posible que en lugar de disparar a los captores se emita una onda electromagnética que los haga sentir náuseas y vomitar. Hay gran controversia respecto del uso de esas armas, sobre todo en problemas internos. Pero la idea es que el Pentágono formule una política coherente acerca de sus límites. Son varios los países que las están desarrollando. Sin ir más lejos, la OTAN firmó hace unos años un contrato con un laboratorio francés para el desarrollo de tecnología capaz de repeler aviones enemigos sin necesidad de derribarlos, sino que manipulando sus instrumentos electrónicos para alejarlos.


-En este mundo global, donde el conocimiento es prioritario, hay países que no juegan un papel relevante. ¿Cuáles diría usted son los nuevos actores de peso en el mapa?

-Están las corporaciones multinacionales, que en algunos casos son más grandes que pequeñas naciones y –por cierto– más poderosas. También están las religiones globales como el Islam y la Iglesia Católica. Además, hay otros grupos de poder, redes criminales como los carteles de narcotraficantes que actúan globalmente y que disponen de las mejores tecnologías de comunicaciones en el mundo, infraestructura de transporte y financiera. Están también las ONG, como Greenpeace. De hecho, el año 2005 había más de 4.000 asociaciones de este tipo. En consecuencia, hay que reestructurar la manera en que se representa a las fuerzas reales en el mundo.

La Comunidad Europea está organizada en el estilo de la segunda ola: tiene doce naciones con sus propias burocracias y se puso una burocracia central en la cima. Es exactamente lo opuesto de hacia donde otras organizaciones están yendo. Las organizaciones están tratando de eliminar la burocracia y horizontalizar la jerarquía.


-¿Cuán preparadas están las sociedades para esta revolución de la riqueza de que habla en su reciente libro?

-No se puede negar que hay países que se están movilizando raudamente hacia una economía revolucionaria basada en el conocimiento, pasando de una economía anclada en la agricultura a una en tecnología y manufacturera. Por ejemplo, China ha tomado la resolución de entender la primera y la segunda ola y también la tercera. La diferencia con el resto de los países es que China no se ha detenido en la primera o en la segunda, sino que está haciendo su transición de manera simultánea hacia la tercera.

Podemos ver que está poniendo una enorme cantidad de recursos a la investigación científica, programas espaciales y otras actividades para estar acorde con los tiempos. No sólo toma lo del mundo industrializado, sino que su aspiración es liderar el mundo entero en esta tercera ola, o lo que entendemos como la economía basada en el conocimiento.

 

 



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Comentarios

2 Comentarios

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Publicado Lunes 6 de Julio, 2009 - 21:31 hrs

Entretenida la entrevista, un poco más de lo que ya le conocemos al maestro surfeador de olas Toffler. Sin embargo, permítame maestro una discrepancia: cuando Ud. dice "...No se puede negar que hay países que se están movilizando raudamente hacia una economía revolucionaria basada en el conocimiento, pasando de una economía anclada en la agricultura a una en tecnología y manufacturera", ¿qué es eso de "anclada"? ¿Qué come Ud. cada día? Es posible que la única y verdadera revolución del hombre, aquella de hace unos 4 mil años, es precisamente la agricultura, y no obstante todos los matices y todas las derivadas, incluidos los satélites, nada ha cambiado desde entonces excepto por los mil experimentos acerca del cómo distribuir los excedentes de la producción. He ahí, tal vez, la siguiente revolución humana, una nueva derivada, tal vez la que nunca llegue. Todo lo demás es la proyección del mismo cuerpo para hacer que los frutos crezcan en las ramas.

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Publicado Sabado 27 de Junio, 2009 - 12:09 hrs

Otro acierto de Jorge Abásolo, la entrevista a Toffler muy oportuna para los tiempos que corren.

 
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